
| Publicado a las 03:16 pm
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Jueves, 31 de Julio de 2008 |
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No sólo es México, Estados Unidos también nos ha enviado alimentos contaminados, ejemplos sobran.
Las autoridades sanitarias de Estados Unidos le rascaron, le rascaron y le rascaron hasta que encontraron la manera de culpar a un producto mexicano del brote de salmonelosis en su territorio, en este caso, el chile jalapeño.
Pero si nos ponemos a analizar esta historia, los vecinos del norte tampoco están libres de pecado y en más de una ocasión nos han enviado productos que pueden tener repercusiones en la salud del consumidor.
En los últimos dos años, autoridades sanitarias y de agricultura han tenido que retirar del mercado espinacas y lechugas estadounidenses por ser portadoras de la bacteria E-Coli y jugo de zanahoria enlatado que podría causar botulismo, sólo por mencionar algunos.
Pero no sólo se trata de lechugas, jugos y espinacas, durante el primer semestre del año pasado, la Secretaría de Agricultura en México rechazó 26 mil 818 embarques de mercancías de importación, la mayoría proveniente de EU, que no cumplía con la normatividad fitozoosanitaria.
La diferencia es que lo que sucede en México, se queda en México y nuestras autoridades no son dadas a hacer escándalos de resonancia mundial cada que prohíben la entrada de un producto contaminado.
Aquí entra el dilema de cantidad o calidad, si bien es cierto que los estadounidenses registran una productividad por hectárea muy superior a de los mexicanos, difícilmente han logrado igualar nuestra calidad.
Dicen que lo que duele no es o duro sino lo “tupido” y mientras México siga ganando espacios en Estados Unidos en el mercado de agroproductos, las acusaciones continuarán y pretextos no faltaran.
| Publicado a las 03:30 pm
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Jueves, 24 de Julio de 2008 |
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La batalla estadounidense en contra de agroproductos mexicanos no es novedad y data de hace más de 80 años.
Ni tiempo tuvieron los productores mexicanos de festejar que el jitomate nacional estaba libre de toda sospecha de ser el responsable del brote de salmonelosis en el vecino país del norte, cuando se debieron enfrentar a la nueva sentencia: el chile jalapeño azteca podría ser el verdadero culpable.
Quizá el caso no sea tan estrepitoso como el del jitomate, pero es de preocupar por la forma en que esta clase de acusaciones desprestigian a los productos nacionales en el mercado global.
Estas acusaciones no son nuevas y el aguacate es testigo de ello. Durante 86 años el aguacate michoacano estuvo impedido para entrar a California y Florida (donde se mueve 95% del mercado del fruto en EU) bajo sospecha de ser portador de la llamada mosca de la fruta.
Pero el pleito no sólo duró años sino que también llevó al desperdicio de toneladas del producto. Para comprobar que el fruto estaba libre del insecto se tuvieron que hacer pruebas en ¡25 millones de aguacates!
Finalmente, se comprobó que el fruto no hospedaba al insecto y el año pasado se reanudaron las exportaciones a California, Florida y también a Hawai.
Sólo esperamos que el chile quede libre pronto de sospechas porque no queremos que en tiempos de crisis alimentaria, se tengan que desperdiciar 25 millones de chiles.
| Publicado a las 10:31 am
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Lunes, 07 de Julio de 2008 |
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Nadie ha vislumbrado las dimensiones que puede tener la crisis agrícola argentina. La falta de acuerdos entre la presidenta y los productores pueden poner en jaque al mundo y provocar un nuevo efecto tango.
Desde hace semanas venimos escuchando sobre los desacuerdos entre la presidenta argentina Cristina Kirchner y los agroproductores de su país por el recientemente aprobado incremento a la exportación de productos del campo.
En esta ocasión, debo darle el crédito a Claudio Gianni, periodista argentino, a quien orgullosamente puedo presumir como mi amigo.
Según los cálculos de Gianni, durante los 100 días que duraron las huelgas y bloqueos de rutas en protesta por las medidas presidenciales, los agroproductores guardaron en silos bolsa (estructuras de limitada duración) 30 millones de toneladas de granos, principalmente soya.
A Gianni le preocupa la situación porque la estructura de los silos bolsa sólo puede aguantar dos meses, pero ante el conflicto con la presidenta, no existe la más mínima intención de colocar el producto en el mercado.
Es difícil pensar que esta crisis quede en el ámbito local. No hay que olvidar que Argentina es el principal abastecedor de soya a China y si el “Dragón” no tiene toda la soya que necesita, saldrá al mercado a buscarla en donde haya, no importa si distorsiona el precio.
Hace tres años, China nos dio una muestra de lo que puede pasar cuando decide consumir un producto cueste lo que cueste. Ante los altos precios del azúcar. Los chinos empezaron a endulzar sus bebidas con miel de abeja.
La demanda se disparó, empezó a escasear la miel y los precios aumentaron 30%.
Gianni tiene razones para estar preocupado, pues la oferta exportable mundial de soya se reparte en alrededor de 70% entre Estados Unidos, Argentina y Brasil. Un problema en cualquiera de estos tres jugadores elevará los precios y si al problema argentino le sumamos que las lluvias en EU amenazan con disminuir la cosecha de maíz y soya, sólo podemos decir que esta historia continuará.
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