El Cambaceo es un sistema de contacto y ventas por parte de un fabricante y directo al cliente final. Es uno de los sistemas de ventas más antiguos que existen ya que no considera intermediarios ni los existentes y eficientes canales de distribución o de venta al menudeo, mismos que redujeron su impacto a la mínima expresión en los últimos años.
La ya antigua tradición de un lechero que distribuye su producto en botellones de vidrio casa por casa fue sustituido por los envases pasteurizados que prolongaban su vida útil a través de su distribución en tiendas de autoservicio. Lo mismo ocurrió con el hielo y otros tantos productos de consumo cotidiano. El cambaceo también es una práctica común durante campañas políticas en algunos países, donde el candidato local visita a su electorado puerta por puerta para presentarse y escuchar sus inquietudes.
La brecha entre el fabricante y el consumidor final cada vez se acorta más gracias a la tecnología, tanto de la información como en la optimización de procesos logísticos, por lo que han surgido nuevos canales de comunicación directa entre el producto y el cliente final. Inclusive empresas como P&G y Nestlé que desde siempre manejan los canales tradicionales de distribución, han incursionado en plataformas de comercio electrónico donde el consumidor final puede adquirir sus productos en línea, sin volúmenes mínimos y sin necesidad de acudir a un supermercado.
El cambaceo también aplica hacia los llamados “changarros” o pequeños detallistas. Empresas de bebidas y botanas suelen manejar dos sistemas de venta para este tipo de clientes: El sistema de preventa, donde se genera un pedido previo para surtirse posteriormente, o el llamado sistema “tradicional”, que consiste en llevar producto a bordo de un camión de reparto y efectuar la venta local por local en modalidad de cambaceo y con ayuda de la habilidad comercial del repartidor.

¿Pero como una práctica tan arcaica y aparentemente obsoleta puede representar el día de hoy una estrategia competitiva? Básicamente existen dos razones:
1. Como una acción de diferenciación y guerrilla para aquellas empresas que se encuentran en desventaja. Productos masivos que no han logrado sus metas mensuales en los canales tradicionales acuden a este sistema para dar el último “estirón”, y normalmente lo logran.
2. La coyuntura tecnológica que vivimos, en la que el consumidor se apoya cada vez más en medios digitales regresa la coherencia hacia comprar directo con el fabricante a través de un portal de eCommerce.

Sin embargo, para asegurar su efectividad, sugiero algunas condiciones que el cambaceo tradicional o digital debe cumplir:

Debe representar una oportunidad para el cliente:
Hacer labor casa por casa o vender en línea productos que se consiguen por otros medios y a otros precios no es buena idea para esperar altos volúmenes de un solo producto. El valor se basa en la oportunidad y en la conveniencia.

Debe hacerse con productos de impulso:
Esta es la condición más importante. Los mejores resultados para un producto de impulso se dan cuando acercamos los mismos a un consumidor que no tenía pensado adquirirlos. Lo mismo ocurre en línea. Los productos de mayor involucramiento requieren de venta más personalizada.

Debe cuidar las más estrictas medidas de seguridad:
Las condiciones de inseguridad en nuestro país complican la posibilidad de abrir las puertas de nuestras casas a un vendedor extraño. Es importante que la ejecución asegure una correcta identificación y credencialización de los vendedores, para minimizar el porcentaje de rechazo. Aquí es donde el comercio electrónico tiene una gran oportunidad de penetrar, en hogares donde el vendedor de puerta en puerta no es bienvenido.

Ideal para promociones y prueba de producto:
Si bien hablamos de esta mecánica como una táctica de ventas puede también resultar extraordinario medio para efectuar promociones, degustaciones y/o prueba de producto.

Pretende atacar a un competidor:
Si hablamos de “guerrilla” o flanqueo, el cambaceo es una excelente táctica, de bajo perfil, discreta y de interesante impacto en el volumen de venta o generación de branding.

Asegurar su rentabilidad:
Finalmente, esta mecánica debe ser rentable y asegurar un retorno positivo en su inversión, ya que el costo unitario de este esfuerzo probablemente sea superior al de los canales tradicionales.

Lo que es muy clara es la tendencia hacia depender menos de los canales tradicionales de venta, y es donde el Cambaceo y el Comercio electrónico representan una gran opción.


Desde hace varios años, los principales almacenes de Estados Unidos efectúan grandes promociones y ofertas el último Viernes de Noviembre, un día posterior y no laborable de su celebración de Acción de Gracias, en el ya conocido “Black Friday” o Viernes Negro.
Este día suele ser el mejor termómetro económico para estimar los índices de confianza en el consumidor y los beneficios futuros de la temporada navideña. Los lanzamientos de productos, nuevos gadgets, nuevas temporadas de ropa, bestsellers, etc. deben estar colocados en los anaqueles antes del Black Friday para garantizar su éxito. También este día apela a la ansiedad del comercio por adelantar las ventas de temporada en un día estratégicamente ubicado, que también permite a un consumidor firmar con su tarjeta de crédito y pagar sin problemas al mes siguiente con su aguinaldo. También desde hace un par de años se ha implementado el “Cyber Monday” tres días después, y consiste en agresivas ofertas pero por vía del comercio electrónico.
Así como imitamos el ritual de Halloween en días cercanos a nuestro particular “Dia de Muertos”, yo empiezo a notar que almacenes mexicanos (como en la fotografía) ya nos hablan del Black Friday y de ofertas para este Viernes 26 de Noviembre.

Black Friday

Así como los clubes de precios ya exhiben adornos navideños desde Agosto, este esfuerzo de adelantar la temporada tomará fuerza para ganar la batalla por nuestras carteras, pero en cuestión mercadológica implica los siguientes riesgos:

-El día de Acción de Gracias es una celebración anglosajona fuera de nuestro contexto, por lo que el término “Black Friday” solo sería comprendido por un sector pequeño de la población.
-El tercer Viernes de Noviembre es un día laborable en nuestro país, y no está cerca de una quincena, donde normalmente fluyen más recursos económicos.
-Las ya tradicionales “Ventas Nocturnas”, diseñadas para el mismo propósito perderían impacto mediático ante este nuevo concepto.
-Alguien tendrá que invertir en el esfuerzo publicitario para explicarnos porque existe un Black Friday y qué productos podemos obtener en oferta durante esos días.
-y el reto más importante: El concepto de ofertas en nuestro país está, como se dice coloquialmente, “Choteado”. Desde hace tiempo el principal gancho comercial son las mensualidades sin intereses, las cuáles no hacen diferencia en cuanto a su estacionalidad.

Una manera de hacer funcionar el concepto de Black Friday en nuestro país sería ubicándolo como el día de lanzamientos o de ventas exclusivas. Por ejemplo: Si Apple decide lanzar la última versión de iPod Touch, el 3er Viernes de Noviembre puede ser el gran día.



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