Cuenta la leyenda que hacia el año 1284 la ciudad de Hamelín en Alemania estaba infestada de ratas. Un buen día apareció un desconocido que ofreció sus servicios a los habitantes del pueblo. A cambio de una recompensa, él les libraría de todas las ratas, a lo que los aldeanos se comprometieron. Entonces el desconocido flautista empezó a tocar su flauta, y todas las ratas salieron de sus cubiles y agujeros y empezaron a caminar hacia donde la música sonaba. Una vez que todas las ratas estuvieron reunidas en torno al flautista, éste empezó a caminar y todas las ratas le siguieron al son de la música. El flautista se dirigió hacia el río Weser y las ratas, que iban tras él, perecieron ahogadas.
Estamos en pleno 2013, y estamos infestados de ideologías, mensajes e intereses creados para vendernos productos, y existen cientos de flautistas en los medios digitales, y sobre todo en las redes sociales, que nos invitan a seguirlos, pero muchos de ellos no nos llevan a ninguna parte, o directo al rio. No pretendo con esto decir que somos ratas, pero si seguidores quizás, del emisor equivocado.
Me gusta la metáfora anterior porque día con día observo a más empresas interesadas en participar de estos nuevos medios pero sin entenderlos a cabalidad. Nos seduce el hecho de que abrir y manejar una cuenta de Twitter o un perfil de Facebook es gratuito, sin embargo no existe una estrategia previa para determinar a dónde llevar a los seguidores.
Yo me lo he preguntado varias veces, tengo más de 3,500 seguidores en Twitter, y ¿a dónde los quiero llevar?. En mi caso son un foro para recibir y retransmitir mi experiencia, conocimiento, consejos y ayuda hacia profesionistas, estudiantes y pequeños negocios. Esa es mi misión como flautista.
Sin embargo existen cientos de empresas, marcas y negocios que buscan con desesperación y en una competencia casi de guerrilla, ganarle a los demás en el número de seguidores, cuando eso no es lo más importante.
El número de seguidores en Twitter o de “likes” en Facebook es tan solo un indicador inicial de lo que la teoría RACE (Reach=Alcanzar, Act= Actuar, Conver= Convertir y Engage=Comprometer) pretende predicar. Los seguidores generan alcance pero nada más. Es importante hacer que nuestros seguidores se conviertan en algo más: Promotores, evangelizadores o inclusive clientes. Acumular seguidores no nos lleva como empresa a nada relevante, y menos si pretendemos obtener un retorno de inversión visible a nuestra inversión de tiempo y recursos en las redes sociales.
Por eso es importante ser flautista, conducir con buenos contenidos al público, pero llevarlos a sitios de valor, que posteriormente se convertirán en indicadores positivos de negocio.
Y hablando de seguidores, síganme en Twitter: @ageifman

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Catedrático, escritor y consultor en mercadotecnia y mercadotecnia digital. Licenciado en Comunicaciones por la Universidad Nuevo Mundo, con posgrados en mercadotecnia por parte de la UIA, Finanzas y Gerencia de Ventas por parte del ITAM y programa de alta dirección del ITESM. Cuenta con más de 22 años de experiencia en empresas de consumo masivo y tecnología.
Quizá si nos cuestionáramos más, nuestras acciones realmente estarían alineadas a nuestros objetivos. Gracias por este artículo, me gustó y me hizo reflexionar al respecto.