Pfizer, la mayor farmacéutica del mundo, incorporó esta semana las operaciones de King Pharmaceuticals a su portafolio, por un monto de 3,600 millones de dólares, convirtiéndola en una subsidiaria de propiedad absoluta de Pfizer. El anunció de esta compra se hizo en octubre de 2010, pero se concretó el pasado lunes 28 de febrero. King Pharmaceuticals es una compañía que realiza investigación y desarrollo básicos, fabrica, comercializa y vende productos farmacéuticos. Sus áreas prioritarias están estratégicamente alineadas con áreas de Pfizer, como atención primaria, productos establecidos y salud animal. Pfizer, que en febrero pasado nombró a Francisco Rodríguez como nuevo presidente y director general para México, adquirió en enero de 2009 a su competidora Wyeth por 68,000 millones de dólares, lo que significó la mayor fusión de la industria en casi una década. Pfizer obtuvo en 2010 ingresos por 2,890 millones de dólares y utilidades de 17,500 millones de dólares, 6% más que el mismo periodo del ejercicio anterior, superando varios pronósticos. Esta ganancia se atribuye en gran medida al portafolio de productos heredado de la compra de Wyeth.

Su Casita, pian pianito
Hipotecaria Su Casita, que preside José Manuel Agudo y que fue por mucho tiempo la principal hipotecaria independiente de un grupo financiero de México, de manera lenta pero segura parece salir de su problemática situación, pagando poco a poco los compromisos sobre los 300 millones de pesos en certificados bursátiles (Cebures) que adeuda. Apenas el jueves esta sociedad financiera de objeto múltiple (Sofom) realizó el pago de intereses del cupón 61 que corresponde al periodo del 3 de febrero al 3 de marzo de 2011 de la emisión quirografaria de largo plazo “Casita 06”, por un monto de 6 millones 309,333.33 pesos. La tasa de interés aplicable para el pago fue de 6.76%. Según un reporte de Moody’s, la empresa tiene una liquidez débil, aunque suficiente para cubrir sus pasivos hasta el primer trimestre de 2011. Parece que les está funcionando la recalendarización de los vencimientos para evitar el concurso mercantil.

Efecto árabe pega a Fibra Uno
El gobierno mexicano busca frenéticamente atraer recursos internacionales para financiar proyectos de infraestructura -plataformas petroleras, naves industriales, sistemas de ferrocarril, desarrollos comerciales- y cree que los Fideicomisos de Bienes Raíces (Fibras) son un vehículo adecuado para lograr esta meta. En los últimos 10 años, la Secretaría de Hacienda y la Comisión Nacional Bancaria y de Valores han trabajado en hacer atractivo estos instrumentos llamados también certificados bursátiles fiduciarios inmobiliarios, pero los planes no han tenido éxito. El último intento fue Fibra Uno, que pretendía, mediante una oferta global, recoger de los mercados internacionales y local (BMV) alrededor de 400 millones de dólares. La Fibra Uno, promovida por el banco de inversión Protego, de Perdo Aspe, pretendía convertirse en el primer producto de su tipo en los mercados emergentes de América, pero tuvo que retirar la oferta a principios de febrero por una baja demanda. ¿Qué pasó? “Lo que te podemos decir es que en el caso de la colocación de Fibra Uno, los inversionistas nacionales compraron todo. Decidimos cancelar porque los grandes inversores mundiales no quisieran apostar ante la incertidumbre que les causó el comienzo de la crisis política de Medio Oriente. En un precio de rango más bajo, los mejores administradores de fondos de EU, Europa, Asia y Medio Oriente dijeron sí, pero decidimos no subvaluar”, asegura una fuente de Protego.



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