pemex refinacionLa construcción de una refinería adicional en el país tiene implicaciones económicas, sociales y ambientales, pero en ocasiones no es tan evidente la razón por la que es necesaria una obra de esas características.

Lo que me interesa destacar es que la refinación es una actividad de alta complejidad dentro de la industria mundial de hidrocarburos, y ofrece varias alternativas tanto para los países como para las empresas del sector.

En nuestro país, la producción de petrolíferos tiene características interesantes que vale la pena recordar luego del compromiso del Gobierno federal para contar con una séptima refinería en el territorio nacional.

Un primer dato a considerar, de acuerdo con Pemex, es que entre enero y mayo de este año se tuvo que adquirir a otros países el 43% de la gasolina que se consume en México.

Esa proporción casi no ha variado desde 2005, y se tradujo en que la petrolera gastó 13,309 millones de dólares durante todo el año pasado para importar al país los petrolíferos que demandan los mexicanos.

De acuerdo con la paraestatal, se estima que construir la refinería Bicentenario en Tula, Hidalgo, tendrá un costo aproximado de 10,000 millones de dólares y el plazo para tenerla en operación podría ser de hasta 6 años.

El inicio de las obras ya acumula un retraso, pues se había estimado su arranque en los primeros meses de 2011 pero hace unas semanas la Secretaría de Energía lo aplazó hasta febrero de 2012.

Aquí un apunte interesante es que, según algunos conocedores del sector de refinación, para cuando se termine de construir la nueva refinería el déficit de petrolíferos será equivalente al actual, por lo que debió considerarse la necesidad de construir no una, sino dos nuevas plantas.

De cualquier manera, un proyecto de esta naturaleza generará empleos y una inyección de recursos antes, durante y después de su construcción, por lo que la economía de Hidalgo se verá beneficiada.

Pero tampoco hay que olvidar que, en el caso de Pemex, la producción de petrolíferos es una de las actividades que más pérdidas le genera anualmente: la subsidiaria Pemex Refinación tuvo mermas por 119,500 y 48,500 millones de pesos en 2008 y 2009, respectivamente.

Una de las propuestas de Felipe Calderón en su iniciativa de reforma energética de 2008 fue permitir un esquema similar a la maquila para la refinación.

Con ello se buscaba que empresas privadas pudieran construir refinerías en el territorio nacional para producir gasolinas y otros derivados con el crudo que Pemex les proveería, pero el punto no prosperó durante el debate en el Senado.

Y otro aspecto curioso es que, mientras Pemex tiene limitaciones para asociarse con otras empresas dentro del territorio nacional, en el extranjero puede realizar inversiones conjuntas, como es el caso de la refinería Deer Park, ubicada en Texas.

En 1993, Royal Dutch Shell vendió a nuestra petrolera el 50% de esa planta en alrededor de 1,000 millones de dólares, con un compromiso a 30 años de suministro de crudo tipo maya extraído del subsuelo mexicano.

Para algunos expertos, debió considerarse la opción de que, al igual que en Deer Park, México adquiriera capacidad de refinación subutilizada en otras latitudes del mundo.

Me parece que es importante reflexionar sobre las alternativas para que México encuentre la mejor combinación entre oferta y demanda de petrolíferos.

Ese análisis también deberá tomar en cuenta que, desde el punto de vista ecológico, en el mundo hay que avanzar hacia un menor consumo de hidrocarburos y una mayor participación de las fuentes renovables de energía, sobre todo en el transporte.

¿Qué opciones consideras que nos convienen más a los mexicanos?


Petróleos MexicanosPetróleos Mexicanos (Pemex) informó este martes que entregó a la Comisión de Valores de Estados Unidos (SEC por su sigla en inglés) la Forma 20-F correspondiente al año 2009, es decir su reporte financiero anual.

Aunque la mayoría de las cifras y tendencias se dieron a conocer cuando la petrolera entregó a la Bolsa Mexicana de Valores (BMV) su reporte correspondiente al cierre del año pasado, hace casi cuatro meses, la información para las autoridades financieras del vecino país incluye algunas consideraciones adicionales.

Entre ellas, Pemex advierte que la continuación o empeoramiento de la crisis económica internacional puede afectar su desempeño a causa de la fluctuación en los precios del petróleo y a una menor disponibilidad del crédito para financiar sus operaciones.

Una consecuencia de las condiciones descritas también sería la incapacidad de la paraestatal para cumplir con sus proyectos de inversión presupuestados.

De acuerdo con los datos entregados a la SEC, la petrolera nacional acumula tres años consecutivos con pérdidas netas anuales, que en el caso de 2009 ascendieron a 94,662 millones de pesos, una cantidad menor al resultado adverso de 2008, por 112,076 millones de pesos.

Me parece absurdo que se presenten números rojos cuando las ventas netas de Pemex ascendieron a un billón 89,921 millones de pesos el año pasado, y a un billón 328,950 millones de pesos un año antes.

Por si fuera poco, el endeudamiento de Pemex al cierre de 2009 totalizaba 47.9 mil millones de dólares, algo así como 600,000 millones de pesos.

Sobra recordar que la causa fundamental de la paradoja financiera de la paraestatal es la elevadísima cantidad que debe pagar por concepto de impuestos al Gobierno mexicano, quien depende excesivamente de los recursos que genera el sector de hidrocarburos.

El problema es que, pese a que el precio del barril de petróleo ha repuntado luego de la drástica caída que registró a causa de la crisis financiera de finales de 2008, la producción de crudo de Pemex mantiene una tendencia a la baja desde que alcanzó su récord en 2004.

Ello se traduce en un menor volumen de exportación y en un mayor desembolso para adquirir petrolíferos en los que México tiene una producción deficitaria, como es el caso de las gasolinas.

Con todo y las reformas para el sector energético aprobadas por el Congreso de la Unión en octubre de 2008, para mí no hay ninguna duda de que la manera de hacer las cosas en Pemex ya no corresponde a nuestra realidad económica.

Por ejemplo, y de una vez por todas, el Gobierno tiene que empezar a recaudar impuestos de esa gran cantidad de personas que no los paga hasta ahora. Pemex no puede seguir dando la cara para tapar los hoyos que provocan tanto la evasión como nuestro defectuoso marco fiscal.

¿No es absurdo que durante los mismos años en que la paraestatal ha acumulado pérdidas, las principales petroleras del mundo han reportado ganancias históricas?

Me queda claro que nuestra petrolera debe cumplir con los mandatos que le impone la Constitución mexicana, mismos que difieren bastante del enfoque de negocio de otras firmas trasnacionales.

Y aunque la comparación puede no aplicar por los diferentes objetivos de cada empresa, en el 2009, un año de grandes dificultades para la industria mundial de hidrocarburos, ExxonMobil logró una utilidad neta por 19,280 millones de dólares, que se traducen en alrededor de 241,000 millones de pesos.

Si nos decidimos, estoy seguro que podemos tener una paraestatal cada vez más fuerte. ¿Qué papel consideras que deberá jugar Pemex en los próximos 10 años?


Este domingo inició en el país la aplicación del horario de verano, medida que se implementó a partir de 1996, y que tiene como objetivo principal ahorrar electricidad, sobre todo en los hogares del país.

Se trata, sí, de una medida importante, considerando que el año pasado permitió dejar de quemar 3.15 millones de barriles de petróleo e impidió emitir a la atmósfera 22.2 millones de toneladas de bióxido de carbono.

Pero un cálculo simple, de acuerdo con estadísticas de Pemex, arroja que tan sólo en el caso de la gasolina, en el país quemamos alrededor de 289 millones de barriles en todo 2009.

Según datos de la Comisión Nacional para el Uso Eficiente de la Energía (CONUEE), el horario de verano también significó en 2009 ahorrar el equivalente al consumo anual de electricidad en Campeche.

El cambio de horario, que nos lleva a adelantar una hora nuestros relojes, forma parte de las acciones impulsadas por el Gobierno, pero a mi me interesa destacar que, hasta ahora, nuestros esfuerzos para ahorrar energía son bastante limitados.

Reconozco que cada vez hay una mayor conciencia social sobre el problema del cambio climático y la eficiencia energética, tanto en México como a escala mundial, pero tenemos que hacer más, sobre todo en lo que respecta a nuestros hábitos personales.

Parecen recomendaciones básicas, pero a veces olvidamos que si un foco o un aparato no son utilizados por alguien en la casa, lo mejor es apagarlos.

En el caso de la gasolina, cuyo precio aumentar semanalmente, también vale la pena considerar caminar si vamos a recorrer una distancia corta, o compartir el vehículo con compañeros de la oficina o vecinos para ir a trabajar.

Las recomendaciones sobran, pero el verdadero reto está en ponerlas en práctica y reconocer que las pequeñas comodidades a las que estamos habituados no se verán seriamente afectadas.

Los beneficios de acciones como las que menciono no solamente serán evidentes con una disminución en el gasto en energéticos como la electricidad y la gasolina, sino que también tendrán un efecto positivo en el medio ambiente. Sin duda, a todos nos conviene tener un planeta más limpio.

El fondo del asunto es esforzarse y hacer lo que a cada quien le toca. ¿Cómo podemos hacer que el ahorro de energía una práctica común en nuestras rutinas?



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