
Hace unos días trascendió que la Comisión Nacional de Hidrocarburos cuestionó los resultados que han arrojado las actividades de Petróleos Mexicanos (Pemex) en Chicontepec.
Los comentarios no dejan de llamar la atención, sobre todo si se considera que se trata del brazo técnico de la Secretaría de Energía (Sener) para definir e implementar la política pública en materia de exploración y producción de hidrocarburos.
Sin embargo, una primera duda que salta a la vista es saber qué tanto influirán los comentarios del órgano en cuestión en la estrategia de la paraestatal.
Cuando se decretó la creación de la CNH, como resultado de la reforma energética aprobada a finales de 2008, mucho se habló la injerencia que tendría sobre las decisiones y actividades de Pemex.
El Paleocanal de Chicontepec se descubrió en 1926, pero debido a su complejidad comenzó a ser explotado hasta 1952 y a la fecha al proyecto se le conoce como Aceite Terciario del Golfo. Aquí el tema importante es que hasta ahora extraer las reservas de crudo de ese lugar sigue representando un grandísimo reto técnico.
Pemex ha invertido ya más de 4,500 millones de dólares para el desarrollo de Chicontepec y, de acuerdo con la CNH, es poco probable que empiece a generar flujos de efectivo antes de 2015.
Y si nadie invierte para perder, ¿qué camino debemos seguir en el afán de volver a producir más de 3 millones de barriles diarios de crudo?
Pemex ha dicho desde hace algún tiempo que tiene el reto de convertir a Chicontepec en una cuenca que alcance una producción promedio de entre 600,000 a 700,000 barriles diarios hacia el año 2017.
Pero de acuerdo con los datos que emitió la CNH, al cierre del año pasado sólo produjo 29,000 barriles por día de crudo (bpd), menos de la mitad de lo que había proyectado Pemex. Además, la empresa recortó su proyección para 2010 a 48,000 bpd, desde su meta previa de 176,000 bpd.
La importancia del proyecto es obvia, ya que en esa región, ubicada entre Veracruz y Puebla, se estima que está el 39% de la reserva total de hidrocarburos del país, y en volumen representa 17,700 millones de barriles de petróleo crudo equivalente. Pero algo no está funcionando.
Según ha dicho la petrolera nacional, su plan de exploración y producción de hidrocarburos contempla a Chicontepec, aguas someras y profundas del Golfo de México, así como también regresar a yacimientos ya explotados con nuevas tecnologías.
El inconveniente es que el tiempo sigue corriendo, y cada vez parece menos alarmista la posibilidad de que en algún momento México deje de formar parte del selecto grupo de los países exportadores de crudo.
Si Chicontepec no es una opción comercialmente viable, ¿cuál debe ser la estrategia que debe seguir Pemex para revertir la caída sostenida en la producción de crudo de México?
Como responsable de definir e implementar la política pública en materia de exploración y producción de hidrocarburos, espero que la CNH pueda mostrar el camino adecuado.

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