Ya sé: es muy fácil. Si te sientes gordito/a, sólo tienes que seguir una sencilla receta: consume todas las proteínas que tu cuerpo requiera y come sólo lo indispensable de carbohidratos y grasas. Duh! Lo peor es que luego te quieren pasar la cuenta por esta formulita. Y así le hacen algunos asesores de inversión, que te dicen que para alcanzar tus metas de dinero tengas un portafolio balanceado, con la cantidad necesaria de acciones y la renta fija que te haga falta.

Sería una tontería que tu nutricionista te hablara de proteínas y no de tipos de alimentos que conozcas. Por eso, Jean Brunel, un financiero para clientes de muchos recursos, dice que ya basta de que los asesores te hablen de fondos/bonos/acciones/ETFs/ y todas esas cosas oscuras, y ya es hora de que te hagan escoger entre combinaciones, que te ayuden a alcanzar tus propósitos. Brunel dice que cuando vas al restaurante tú no escoges por ingredientes, sino por platillos.

Según Brunel, los ricos organizan su dinero para estos objetivos:
-    Personal: se trata de cubrir las necesidades básicas y mantenerse flexibles frente a los cambios que pueda presentar la vida.
-    Dinástico: Para asegurar que los hijos ya no tengan que pasar por lo que uno pasó (algo que hacen mucho los inmigrantes en Estados Unidos).
-    Filantrópico: Para procurar que la sociedad en la que se esté mejore sus condiciones de vida, y para pasarles a los hijos un buen valor de ayuda a los otros.

Si ya te organizas así, entonces ya sabes cuáles platillos pueden servir para los objetivos. Y estos podrían ser:
-    Dinero para dormir: él lo llama Pillow Money, que sirve de almohada, porque tú sabes que si un día despiertas y amaneces convertido en un horrible insecto, como en la Metamorfosis, o algo así, tendrás un fondo que te sirva para maniobrar. Yo añadiría lo que siempre se dice, que tengas guardado el equivalente a 3 meses de tu sueldo, en un fondo-colchón, con bajas comisiones y bajo rendimiento. Lo puedes meter en el banco, o buscar un fondo, preguntándole a tu asesor por algo de renta fija.
-    El dinero para mantener tu estilo de vida y para la filantropía. Ahí necesitas algo que tenga un poco más de crecimiento. Y también un ingrediente para que tu inversión crezca, te proteja de la inflación y de rendimientos para cuando seas viejito.
-    El dinero para tus objetivos dinásticos, y ahí claro que necesitas buscar inversiones de verdad, que te den algo más que una cuenta de banco.
(Gracias al capítulo México de CFA Society por invitarme a la plática de Brunel).


Deja hoy mismo el psicoanálisis. De nada te va a servir conocerte a ti mismo, como siempre te han dicho que debes hacer para meterte a invertir. Ya sabes lo que dicen: que si tienes hijitos en la escuela ni se te debería ocurrir pasar por la glorieta de la palmera, donde está la Bolsa de Valores, porque podrías perder el dinero de la colegiatura. Y al contrario, que si eres un joven soltero con un Audi TT, eres un tonto si todavía tienes dinero en tu cuenta de ahorro, en lugar de metida en un fondo de inversión agresivo, además de que mi esposa te quiere presentar a unas amigas.

Pues todo eso ya pasó, es tan pre crisis que ya ni deberías mencionarlo en las comidas de fin de semana. Porque los que te ofrecen inversiones financieras se han dado cuenta de que por más que te conozcas todavía vas a tener que conocer después las inversiones. ¿Cuánto deberías invertir en acciones? Antes, la respuesta era muy sencilla: réstale a 100 tu edad. O sea, que si tienes 30, deberías tener 70% de tu inversión en la Bolsa. Y si tienes 60, sólo el 40%. Así, mientras más joven más ganabas y a medida que te hacías viejito arriesgabas menos dinero.

Dicen que esas fórmulas ya no te protegen tanto en caso de crisis tan espantosas como la que acabamos de vivir en 2008-2009. Porque eso de que te conozcas a ti mismo es como que si contestaras un test y ya con eso supieras cuál debería ser tu dieta. O que alguien te pusiera una lista de LOS MEJORES INGREDIENTES 2009, y que ya con que te dijeran cuáles son los mejores chiles de árbol, piezas de jengibre y vinagres del mercado ya supieras combinarlos para hacer salsa de torta ahogada.

En fin, que ahora los mismos operadores de fondos están ofreciendo “fondos de fondos”, ajustados por un asesor que sigue los criterios que tú aceptas desde un principio. La idea es que como tú eres médico, ingeniero o pastelero, no tienes por qué usar tu tiempo en tratar de adivinar si la Bolsa de Brasil va a subir el próximo mes, o si el dólar se está debilitando y andar dando brincos para que tu portafolio de inversión esté balanceado, ofrezca rendimientos y no tenga demasiado riesgo.

Estos fondos son más o menos nuevos en México y te prometen no cobrarte comisiones extras. Puedes entrarle desde los 10,000 pesos y son un poco más divertidos que las afore (que invierten en cosas super aburridas, que te servirán para retirarte dentro de 68 años). En Actinver y en Principal ya los tienen. Me cuentan en Actinver que uno de esos fondos ha dado rendimientos de 15% este año. No es el super salto que ha dado la Bolsa desde enero, pero si tú no sabes en qué momento invertir, es difícil meterse en la ola de alza y atinarle.

Son fondos para flojos, eso sí. Pero el argumento es que no todos somos tan trabajadores como para sentarnos durante cinco horas con nuestro asesor, cada tres meses, y obligarlo a buscar las inversiones que más nos convienen. Las ganancias no son como las de Buffett. Menos mal que te lo advierten.


¿Te acuerdas de mi cuñada, la emprendedora? Sí, la que vende vitaminas, seguros, tiempo aire del celular, lo que encuentre que le ayude a completar el gasto de la casa. Hace poco se enteró de que podía invertir también en la Bolsa de Valores y obtener buenas ganancias. Pero algunos familiares cercanos le dijeron que mejor no, que ni lo intentara, porque en la Bolsa se han perdido muchas fortunas. Es que para muchos de nosotros, la Bolsa es como una ruleta rusa, o ganas mucho, o pierdes mucho, y nunca entendiste por qué.

El caso es que la Bolsa es mucho más inocente de lo que crees. Es un lugar en el que tú compras partes de empresas que pueden tener buenos planes de negocio y que gracias a ello te pueden dar ganancias. No es la representación maldita del imperialismo yanqui (aunque la mayoría de los que aprovechan las oportunidades ahí son extranjeros).

Es muy sencillo. Imagínate que tu amiga Silvia quiere abrir un café y te invita a invertir en su empresa. Te vende una participación de 10% en una compañía que vale 100 pesos. En cuanto su café empieza a tener clientes, a conocer mejor a sus proveedores, a manejar bien a sus empleados y sus costos, entonces vale más. Ya no vale 100 pesos, sino, tal vez, 300. Entonces tu participación vale 30 pesos, ya no 10 pesos. Puedes ganar si encuentras a alguien que te compre tu participación porque cree que el negocio seguirá creciendo y aumentando de valor. Tan tan.

Eso es todo lo que pasa en la Bolsa y aún así, hay quien le teme, porque cree que vendrá el señor del costal y se llevará su dinero. Lo único que tienes que hacer es analizar bien qué es lo que estás comprando, u obtener una buena asesoría. Pero como te da flojera hacerlo, mejor te vas a gastar 10,000 pesos este año en bares y restaurantes caros. ¿Qué buen negocio, verdad?

Para que le entiendas un poco más a la Bolsa, Carlos Ponce, director de Análisis y Estrategia de Ixe Grupo Financiero, acaba de publicar el libro “el riesgo es no invertir en Bolsa”.

El nuevo libro de Carlos Ponce

El nuevo libro de Carlos Ponce

Ahí te hace un pequeño cuestionario, no para que te asustes, sino para que veas lo que tienes que conocer antes de meterte a invertir en Bolsa. Es algo que tú puedes aprender y es mucho más sencillo que leer a Tolkien, por ejemplo. Mira estas preguntas tomadas del libro de Ponce. Verás que no es tan difícil obtener esa información si no la tienes. O puedes encontrar a un buen asesor que pueda contestar preguntas como estas. Y entonces sí, ponerte a invertir, pero ya.

Contesta sí o no:

¿Sabes cómo han sido los rendimientos de nuestra Bolsa vs. otras alternativas a mayor plazo?

¿Sabes qué es el IPyC y cómo se conforma?

¿Sabes qué es el Ebitda?

¿Sabes cómo se determina un precio objetivo de una empresa y/o la estimación de IPyC?

¿Tienes una metodología clara para invertir en Bolsa?

¿Sabes cómo medir el rendimiento probable de tu portafolio?

¿Sabes cómo medir el nivel de riesgo de tu portafolio?


Dale con el rescate del plan de ahorro escolar. Josefina Vázquez Mota, cuando era secretaria de Educación Pública, lo anunciaba cada vez que se reunía con los banqueros y ahora ya agarró la costumbre también Alonso Lujambio, su sucesor en la SEP.

Y los dos salen con la misma referencia nostálgica a aquellas estampitas que les daban en la escuela. ¿De qué se trata? ¿De revivir nuestros recuerdos o de generarles cultura financiera a los niños? Porque cada vez que se acuerdan de que existía aquel programa dicen que no funcionó porque la inflación erosionó el precio del dinero ahorrado.

¿Y ahora por qué no habrían de erosionarse los ahorros? Porque en aquellos entonces había inflaciones altísimas, como de 100% y ahora la inflación es baja. Mmmh. OK, si la inflación altísima era de 100% y el rendimiento del dinero guardado en el banco era de 90%, claro que estaban perdiendo. Y si ahora la inflación es de 5% y el rendimiento del banco es de 4%… ¿qué pasa? ¡Ah! También la inflación erosiona el valor del ahorro.

Parece que la gran novedad de este plan es que  en lugar de estampitas habrá hologramas o una tarjetita muy bonita. Ya lo había escrito antes, el plan me recuerda aquella escena de Mary Poppins en que los banqueros persiguen a los niños para quedarse con el dinero que ellos quieren darle a la señora de las palomas.

Claro, ese romántico mensaje viene de Disney, que no tenía que perseguir a los niños para quedarse con su dinero (en aquel entonces, nuestro dinero). La cosa es que deberíamos encontrar otra fórmula para la educación financiera, que sí, haga a los niños entender que los bancos son necesarios, pero que nos dé a todos (los niños y los grandes) el mensaje de que el buen manejo del dinero no se trata de sacrificarse para que la banca cobre comisiones y nos regrese ahorros devaluados, sino de juntar dinero para cosas más útiles que la satisfacción instantánea. Que el ahorro y la inversión implican también que sepamos planear para el futuro y entender en dónde guardamos nuestro dinero.

Nos urge que seamos un país que entienda de mejores maneras de guardar el dinero que la libretita de ahorro, ya sea con estampitas o con hologramas.


A falta de buenas noticias, ya hay quien busca otros indicadores que nos digan cuándo terminará esta recesión. Lo último que me he encontrado: que según Alan Greenspan, el ex presidente de la Fed estadounidense (al que ahora muchos acusan de haber papado moscas mientras se cocinaba la crisis actual), la cifra de ventas de ropa interior masculina es un buen dato para predecir cuándo terminará esta recesión.

Como es algo que a la mayoría de los hombres les da flojera comprar y como ni siquiera se ve, en cuanto hay estrechez económica dejan de adquirirla. El día que el consumidor esté más confiado en el futuro de la economía, entonces empezará a comprar de nuevo.
Antes de que vayas a hacer una encuesta sobre el estado de la ropa interior de tus compañeros de gimnasio –que no es una imagen muy feliz-, tienes que ver cómo andas tú, pero en cuestión de dinero. Encontrar señales de lo que pasará en el futuro en lo que vemos a simple vista es algo que tenemos muy arraigado los humanos y tal vez nos ha servido para sobrevivir. Pero no siempre es bueno para guiar nuestras decisiones de consumo e inversión, como explica Jason Zweig en su libro Your Money and Your Brain (puedes ver un pequeño resumen aquí).

Mejor analiza cuánto dinero podrías ahorrar al mes para tus necesidades futuras. Y cuánto podrías obtener si ese dinero lo destinas a una buena inversión. Ahora en México hay una creciente competencia por ofrecerte planes de retiro. No creerás que es el mejor momento para preocuparte por lo que te sucederá dentro de 20 años, porque ahorita mismo las cosas están muy mal. Pero si puedes prever un poco, recorta las cervecitas del fin de semana y piensa en un nuevo plan.
En Allianz Fóndika me acaban de presentar una calculadora para que estimes cuánto podrías acumular para tu retiro si le entras a uno de los nuevos planes, que además tienen beneficios fiscales. Ya sabes, de esos en los que tú ahorras y el gobierno te premia por ello. Mira, pícale aquí para que la veas. Consúltala, dedícale un rato (porque está algo complicada, pero no imposible) y después búscate un buen plan. Tú también podrías hacer aportaciones voluntarias en tu afore, o contratar un plan con alguna asguradora, y obtener beneficios similares a los de ese ejercicio, no necesariamente en esa compañía.

Si empiezas con tu plan, verás que es más provechoso que hacer encuestas sobre ropa.



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