Deja hoy mismo el psicoanálisis. De nada te va a servir conocerte a ti mismo, como siempre te han dicho que debes hacer para meterte a invertir. Ya sabes lo que dicen: que si tienes hijitos en la escuela ni se te debería ocurrir pasar por la glorieta de la palmera, donde está la Bolsa de Valores, porque podrías perder el dinero de la colegiatura. Y al contrario, que si eres un joven soltero con un Audi TT, eres un tonto si todavía tienes dinero en tu cuenta de ahorro, en lugar de metida en un fondo de inversión agresivo, además de que mi esposa te quiere presentar a unas amigas.

Pues todo eso ya pasó, es tan pre crisis que ya ni deberías mencionarlo en las comidas de fin de semana. Porque los que te ofrecen inversiones financieras se han dado cuenta de que por más que te conozcas todavía vas a tener que conocer después las inversiones. ¿Cuánto deberías invertir en acciones? Antes, la respuesta era muy sencilla: réstale a 100 tu edad. O sea, que si tienes 30, deberías tener 70% de tu inversión en la Bolsa. Y si tienes 60, sólo el 40%. Así, mientras más joven más ganabas y a medida que te hacías viejito arriesgabas menos dinero.

Dicen que esas fórmulas ya no te protegen tanto en caso de crisis tan espantosas como la que acabamos de vivir en 2008-2009. Porque eso de que te conozcas a ti mismo es como que si contestaras un test y ya con eso supieras cuál debería ser tu dieta. O que alguien te pusiera una lista de LOS MEJORES INGREDIENTES 2009, y que ya con que te dijeran cuáles son los mejores chiles de árbol, piezas de jengibre y vinagres del mercado ya supieras combinarlos para hacer salsa de torta ahogada.

En fin, que ahora los mismos operadores de fondos están ofreciendo “fondos de fondos”, ajustados por un asesor que sigue los criterios que tú aceptas desde un principio. La idea es que como tú eres médico, ingeniero o pastelero, no tienes por qué usar tu tiempo en tratar de adivinar si la Bolsa de Brasil va a subir el próximo mes, o si el dólar se está debilitando y andar dando brincos para que tu portafolio de inversión esté balanceado, ofrezca rendimientos y no tenga demasiado riesgo.

Estos fondos son más o menos nuevos en México y te prometen no cobrarte comisiones extras. Puedes entrarle desde los 10,000 pesos y son un poco más divertidos que las afore (que invierten en cosas super aburridas, que te servirán para retirarte dentro de 68 años). En Actinver y en Principal ya los tienen. Me cuentan en Actinver que uno de esos fondos ha dado rendimientos de 15% este año. No es el super salto que ha dado la Bolsa desde enero, pero si tú no sabes en qué momento invertir, es difícil meterse en la ola de alza y atinarle.

Son fondos para flojos, eso sí. Pero el argumento es que no todos somos tan trabajadores como para sentarnos durante cinco horas con nuestro asesor, cada tres meses, y obligarlo a buscar las inversiones que más nos convienen. Las ganancias no son como las de Buffett. Menos mal que te lo advierten.


Ni siquiera las chicas bien portadas (financieramente) van al cielo de los ricos. Resulta que una de las mujeres más disciplinadas que conozco decidió meter una buena parte de sus ahorros en un fondo de inversión a finales de 2007 y ahora jura que nunca más volverá a meterse en estas cochinadas financieras, que dan muchísimo menos que una inversión en bienes raíces, o que en un mugroso pagaré bancario (así dice ella).

Tiene algo de razón. Su inversión se ha hecho casi polvo en lo que lleva metida en ella. En 2007 metió 100,000 pesos (por decir una cantidad) y ahora ese dinero está en 62,700, una pérdida de ¡37%! Así, ¿quién va a querer meterse a inversiones financieras alguna vez? Que yo sepa, ninguna casa (fuera de Valle Dorado) pierde tan súbitamente su valor. La inversión fue en un fondo de Santander que compra acciones de empresas mexicanas, y el encargado de ese fondo salía siempre en las fotos como uno de los mejores manejadores de inversión del país y, si se apuraban, de América Latina. Mejor ni le digo a esta chica que ese señor ha sido tan premiado, porque querrá correr a golpearlo.

Ella también está muy enojada con la distribuidora de fondos que le vendió esa inversión. El asesor que la atendió al principio ya se fue. El que le siguió, también. Total que no hubo nadie en todo 2008 y 2009 para decirle que hiciera algo más que adoptar la defensa del conejo, o sea quedarse paralizado a la mitad de la carretera o frente a la serpiente.

Sí, cuando vienen las bajas en la Bolsa de Valores siempre te dicen que mejor te quedes ahí y que recuerdes que la inversión es de largo plazo. Pero si ves que las cosas empeoran y empeoran. ¿No deberían los asesores darle permiso a sus clientes de que saquen un poquito de dinero? Por cierto, si esta chica hubiera hecho esto, podría haberse recuperado un poco. Mira cómo podía haberle hecho: Cuando ella entró al fondo, cada título del mismo valía 51 pesos. Ahora vale 32. Ahí está la pérdida de 37%. Pero en abril de este año llegó a valer 22 y en septiembre llegó a 32. Si ella hubiera vuelto a entrar a ese fondo, con unos 10,000 pesos más, para ahora, esos 10,000 pesos se habrían convertido en 14,500. Una ganancia de ¡45%! En cinco meses. Que yo sepa, ninguna casa (ni siquiera en Londres) se aprecia tan rápidamente.

Pero decía mi psicoanalista que el “hubiera” es el futuro pluscuamperfecto del verbo “me equivoqué” (bueno, él lo decía con una expresión más escatológica). Es culpa del asesor por no haberla buscado para decirle que los mercados habían bajado muchísimo y que era mejor volver a entrar –en lugar de quedarse simplemente congelada- para cosechar algo del rebote. Es culpa del asesor, porque esta chica no querrá volver a hacer negocios con esa distribuidora de fondos (ni siquiera después de leer este blog). Pero ¿cuánta es nuestra culpa, como inversionistas, por no estar preguntando?

Ya sabemos que no todo está perdido, que la inversión de mi amiga algún día recuperará el nivel, pero la moraleja es que no debemos esperar sentados. No podemos estar demasiado ocupados en cosas más importantes que nuestro dinero como para no atenderlo. Porque ¿qué es más importante que nuestro dinero, aparte del amor?


¿Te acuerdas de mi cuñada, la emprendedora? Sí, la que vende vitaminas, seguros, tiempo aire del celular, lo que encuentre que le ayude a completar el gasto de la casa. Hace poco se enteró de que podía invertir también en la Bolsa de Valores y obtener buenas ganancias. Pero algunos familiares cercanos le dijeron que mejor no, que ni lo intentara, porque en la Bolsa se han perdido muchas fortunas. Es que para muchos de nosotros, la Bolsa es como una ruleta rusa, o ganas mucho, o pierdes mucho, y nunca entendiste por qué.

El caso es que la Bolsa es mucho más inocente de lo que crees. Es un lugar en el que tú compras partes de empresas que pueden tener buenos planes de negocio y que gracias a ello te pueden dar ganancias. No es la representación maldita del imperialismo yanqui (aunque la mayoría de los que aprovechan las oportunidades ahí son extranjeros).

Es muy sencillo. Imagínate que tu amiga Silvia quiere abrir un café y te invita a invertir en su empresa. Te vende una participación de 10% en una compañía que vale 100 pesos. En cuanto su café empieza a tener clientes, a conocer mejor a sus proveedores, a manejar bien a sus empleados y sus costos, entonces vale más. Ya no vale 100 pesos, sino, tal vez, 300. Entonces tu participación vale 30 pesos, ya no 10 pesos. Puedes ganar si encuentras a alguien que te compre tu participación porque cree que el negocio seguirá creciendo y aumentando de valor. Tan tan.

Eso es todo lo que pasa en la Bolsa y aún así, hay quien le teme, porque cree que vendrá el señor del costal y se llevará su dinero. Lo único que tienes que hacer es analizar bien qué es lo que estás comprando, u obtener una buena asesoría. Pero como te da flojera hacerlo, mejor te vas a gastar 10,000 pesos este año en bares y restaurantes caros. ¿Qué buen negocio, verdad?

Para que le entiendas un poco más a la Bolsa, Carlos Ponce, director de Análisis y Estrategia de Ixe Grupo Financiero, acaba de publicar el libro “el riesgo es no invertir en Bolsa”.

El nuevo libro de Carlos Ponce

El nuevo libro de Carlos Ponce

Ahí te hace un pequeño cuestionario, no para que te asustes, sino para que veas lo que tienes que conocer antes de meterte a invertir en Bolsa. Es algo que tú puedes aprender y es mucho más sencillo que leer a Tolkien, por ejemplo. Mira estas preguntas tomadas del libro de Ponce. Verás que no es tan difícil obtener esa información si no la tienes. O puedes encontrar a un buen asesor que pueda contestar preguntas como estas. Y entonces sí, ponerte a invertir, pero ya.

Contesta sí o no:

¿Sabes cómo han sido los rendimientos de nuestra Bolsa vs. otras alternativas a mayor plazo?

¿Sabes qué es el IPyC y cómo se conforma?

¿Sabes qué es el Ebitda?

¿Sabes cómo se determina un precio objetivo de una empresa y/o la estimación de IPyC?

¿Tienes una metodología clara para invertir en Bolsa?

¿Sabes cómo medir el rendimiento probable de tu portafolio?

¿Sabes cómo medir el nivel de riesgo de tu portafolio?



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