Ni siquiera las chicas bien portadas (financieramente) van al cielo de los ricos. Resulta que una de las mujeres más disciplinadas que conozco decidió meter una buena parte de sus ahorros en un fondo de inversión a finales de 2007 y ahora jura que nunca más volverá a meterse en estas cochinadas financieras, que dan muchísimo menos que una inversión en bienes raíces, o que en un mugroso pagaré bancario (así dice ella).

Tiene algo de razón. Su inversión se ha hecho casi polvo en lo que lleva metida en ella. En 2007 metió 100,000 pesos (por decir una cantidad) y ahora ese dinero está en 62,700, una pérdida de ¡37%! Así, ¿quién va a querer meterse a inversiones financieras alguna vez? Que yo sepa, ninguna casa (fuera de Valle Dorado) pierde tan súbitamente su valor. La inversión fue en un fondo de Santander que compra acciones de empresas mexicanas, y el encargado de ese fondo salía siempre en las fotos como uno de los mejores manejadores de inversión del país y, si se apuraban, de América Latina. Mejor ni le digo a esta chica que ese señor ha sido tan premiado, porque querrá correr a golpearlo.

Ella también está muy enojada con la distribuidora de fondos que le vendió esa inversión. El asesor que la atendió al principio ya se fue. El que le siguió, también. Total que no hubo nadie en todo 2008 y 2009 para decirle que hiciera algo más que adoptar la defensa del conejo, o sea quedarse paralizado a la mitad de la carretera o frente a la serpiente.

Sí, cuando vienen las bajas en la Bolsa de Valores siempre te dicen que mejor te quedes ahí y que recuerdes que la inversión es de largo plazo. Pero si ves que las cosas empeoran y empeoran. ¿No deberían los asesores darle permiso a sus clientes de que saquen un poquito de dinero? Por cierto, si esta chica hubiera hecho esto, podría haberse recuperado un poco. Mira cómo podía haberle hecho: Cuando ella entró al fondo, cada título del mismo valía 51 pesos. Ahora vale 32. Ahí está la pérdida de 37%. Pero en abril de este año llegó a valer 22 y en septiembre llegó a 32. Si ella hubiera vuelto a entrar a ese fondo, con unos 10,000 pesos más, para ahora, esos 10,000 pesos se habrían convertido en 14,500. Una ganancia de ¡45%! En cinco meses. Que yo sepa, ninguna casa (ni siquiera en Londres) se aprecia tan rápidamente.

Pero decía mi psicoanalista que el “hubiera” es el futuro pluscuamperfecto del verbo “me equivoqué” (bueno, él lo decía con una expresión más escatológica). Es culpa del asesor por no haberla buscado para decirle que los mercados habían bajado muchísimo y que era mejor volver a entrar –en lugar de quedarse simplemente congelada- para cosechar algo del rebote. Es culpa del asesor, porque esta chica no querrá volver a hacer negocios con esa distribuidora de fondos (ni siquiera después de leer este blog). Pero ¿cuánta es nuestra culpa, como inversionistas, por no estar preguntando?

Ya sabemos que no todo está perdido, que la inversión de mi amiga algún día recuperará el nivel, pero la moraleja es que no debemos esperar sentados. No podemos estar demasiado ocupados en cosas más importantes que nuestro dinero como para no atenderlo. Porque ¿qué es más importante que nuestro dinero, aparte del amor?


Nuestra gran aspiración es tener un bien raíz, para vivir de nuestras rentas y ya no trabajar nunca más. Conozco a poca gente que haya llegado a ese paraíso, así que no te puedo contar si en verdad son tan felices como creemos.
Pero parece que es una buena idea. Como dice Bárbara Anderson que le dijo un rico: la gente se reproduce, la tierra, no, así que invertir en terrenos y en casas siempre será una buena idea. También Lex Luthor, el malo de Superman, tiene como objetivo supremo apoderarse de la tierra. En fin, que es una buena idea, pero en abstracto.
Ya saqué las cuentas de la lechera. Imagínate que en 2003 te compraste un departamento a ese precio y que el próximo año lo puedes vender en 2.5 millones. Eso significa que tu dinero tuvo un rendimiento de 5% anual, sin siquiera haberlo rentado (pequeño problema, porque la ganancia es menor que la inflación). Si le sacaras 100,000 pesos anuales, por rentarlo, ya considerando el pago de mantenimiento y de predial, tu dinero te habría dado un 9% anual.

¿Hora de comprar bienes raíces?

¿Hora de comprar bienes raíces?

Guau, qué maravilla. Pero ahora tienes una pregunta. ¿De dónde vas a sacar 1.8 millones de pesos? Con las calculadoras financieras y el software se puede hacer de todo, y suponer que tienes el dinero y ver cuánto ganarás. Pero el dinero tiene que ser real.
Los problemas empiezan cuando te empecinas con ese objetivo y entonces empiezas a endeudarte. Mira lo que puede pasar.
- Lo compras a crédito y durante tres años no lo rentas: cada uno de esos tres años vas a tener que desembolsar como 250,000 pesos. ¿De dónde van a venir?
- Lo compras a crédito, pero la mensualidad para pagarla es mayor que la renta.
- Tienes una emergencia y debes vender el departamento, cuando todavía no llega al precio que esperabas.
No es que quiera amargarte tu propósito de ser casero. Sólo quisiera que vieras la película desde el principio. Mis amigas (normalmente son mujeres) que han podido convertirse en caseras primero tuvieron una etapa de gran frugalidad, si acaso se compraban un coche tipo Chevy, a la hora del reventón no pasaban de la primera cerveza y vivían en casa de sus papás. ¿Tú ya hiciste eso?
Te tengo otro plan. Podrías empezar a invertir ahora, en algo que te de cerca de 6% anual. Necesitarás meter 10,000 pesos mensuales durante 8 años, para empezar a construir tu sueño de convertirte en casero. Una vez que lo logres. ¿Ya sabes cuánto tiempo le vas a dedicar a administrar tus casas?



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