A tu compañero de al lado ya lo recortaron de su empleo. Vas al pasillo y otro compañero te dice que en su área todos están de mal humor, porque tienen que hacer más cosas con menos recursos, con un equipo disminuido y no están llegando a las metas de ventas. Pierdes dinero, pierdes el sueño, pierdes, pierdes. ¿Será tiempo de correr a buscar una terapia psicológica?

El problema es que puedes vivir la pérdida económica dos veces. Una, como la pérdida económica en sí y otra como una pérdida emocional. Así que encima de que tienes menos dinero, ahora tienes que cargar con la angustia de que no eres tan bueno como el vecino, que no puedes lidiar con los problemas como un hombrecito.

Les pregunté a los psicoterapeutas si había que verlos y claro que me contestaron que sí. Adrián Salama, un psicoterapeuta de la Universidad Gestalt, dice que lo bueno de las crisis es que nos despiertan, nos hacen ver que íbamos por un camino equivocado  y que ahora podemos mejorar nuestras herramientas para enfrentar los problemas.

No creo que pueda clavarme en platicarte lo que me dijeron los terapeutas –psicoanalistas, psicoterapeutas cognitivos-conductuales -, pero sí en que tienen un punto: si la forma en que has resuelto los problemas hasta ahora no te sirve, tienes que encontrar un nuevo camino y lo más probable es que necesites ayuda externa. Salama cuenta que es como andar en bicicleta. Tal vez sepas lo suficiente para andar todos los domingos en el paseo ciclista, pero para hacer mountain bike vas a necesitar un entrenamiento extra, así tengas 10 años de experiencia haciendo lo mismo (tan sencillo porque ahora ya no te enfrentas a lo mismo).

¿Que cuánto cuesta? Ve haciendo tu ahorrito. Una sesión de cualquier terapia te sale en más de 350 pesos. Hay algunos que dan servicios a la comunidad, y pueden dar sesiones de 150 o 200 pesos, pero no te hagas, tampoco se trata de que vayas a quitarle oportunidades a alguien que lo necesita más. ¿Cuánto vas a durar? ¿cuánto es lo  menos? Algunos dicen que con 4 meses, con una, dos o tres sesiones semanales, puedes enfrentar un problema concreto. Todos acusan a los psicoanalistas de tardar demasiado y los psicoanalistas se defienden con el argumento de que nadie está a fuerzas y de que no se trata de crear una dependencia extra, así que también pueden ofrecerte tratamientos de corta duración.


Los seguros sirven para proteger algo. Así que antes de comprar un seguro tienes que saber qué es lo que quieres proteger. No definirlo es un error común que cometemos.
Por eso hay quien cree que con un seguro va a dejar una gran herencia para que su familia viva muy bien después de que muere. No, no. Si tú nunca fuiste millonario, no habrá seguro que vuelva millonarios a tus deudos. El seguro sirve para que, aún cuando no estés, algunas cosas sigan igual. De manera que tienes que definir qué cosas quieres que sigan igual y cuánto estás dispuesto a pagar por mantener esa seguridad.

Defínelo bien, porque puede ser que por el terror a que te ocurra algo, destines todo tu dinero y entonces te quedes paralizado, sin recursos para gastar hoy.

El ejemplo viene de una entrevista Expansión con Leonor Villalobos (autora del libro Finanzas para niños), y es apenas una ilustración de que no nos preparamos para comprar los seguros. Por eso algunos papás insisten en comprar el seguro para la educación de sus hijos. Se supone que lo que deben proteger es la capacidad de la familia de mandar a los hijos a una buena escuela. De acuerdo. Eso es lo que quieres, y debes pagar una prima acorde con esa necesidad. Lo recomendable sería conseguir un seguro de vida, para que si no estás, cuando menos que tus hijos alcancen a llegar a una buena escuela.
Lo complicado empieza cuando quieres que el seguro haga otras cosas, como multiplicar tu capacidad de compra para cuando llegue el momento de pagar la escuela de los hijos. Entonces, las aseguradoras te cobran también por ese servicio. Lo ideal sería que compraras un seguro de vida y te pusieras a ahorrar por tu cuenta, y buscaras un lugar en donde tu dinero creciera más que en un seguro para la educación o en una cuenta bancaria.
Para hacerte las cosas más fáciles, acaban de salir los seguros básicos. Sin muchas complicaciones, tú compras un seguro de vida, de auto,  gastos médicos, accidentes personales, salud o dental, sin que tenga más servicios pegados. Así sólo pagas por proteger lo que quieres proteger. En la página de la Condusef podrás comparar los diferentes seguros básicos. Pícale aquí.
Si, por ejemplo, eres un hombre de 30 años, puedes saber que un seguro de vida, con una cantidad asegurada de 200,000 pesos, te cuesta desde 158 pesos (en Banamex) hasta 1,268 (en MetLife) anuales. Un seguro dental puede costar 3,300 pesos anuales para una familia de tres miembros (ojo: la prima depende de las edades).


¿Te acuerdas de los tres cochinitos? El más pequeño de los tres, el cochinito lindo y cortés, ahorraba y ahorraba para ayudar a su familia. Cuando crecieron todos, los dos primeros se dedicaron a llevar la buena vida y el más pequeño –tan sacrificado- juntó un buen fondo de emergencia para que él y su esposa pudieran mantener su nivel de vida aunque perdieran el empleo. También ha ahorrado para tener un buen fondo para su retiro.
Pero resulta que a la cochinita madre le dio una enfermedad que requiere atención en terapia intensiva, días de a 50,000 pesos cada uno en el hospital privado. Los dos cochinitos mayores no tienen dinero, porque han estado aprovechando las ofertas de viajes por Nueva York y Washington y comprando, en las irresistibles rebajas de 70%, cosas que no sabían que necesitaban. Total que su tarjeta está hasta el tope, al igual que sus pancitas, porque cuando fueron a Estados Unidos comieron 500 pancakes nomás para ellos tan sólo en el desayuno.
Ellos tienen la obligación de pagar sus tarjetas, que les sirvieron para pasársela bomba, y los gastos del hospital correrán a cargo del cochinito que desde pequeño trabajaba para ayudar a su mamá. Así que tendrá que echar mano de los ahorros que él esperaba disfrutar en su retiro, y tendrá que sacarlos justo ahora, cuando las acciones de su portafolio están super vapuleadas, porque vino una jauría de lobos feroces a soplarle a todo el sistema financiero. Por supuesto que no es justo.

Y por eso los tres cochinitos deben sentarse a platicar, ahora que su mamá está sana, a definir cuáles serían sus responsabilidades en caso de que enfermara. No se vale que los cochinitos conchudos le pasen toda la cuenta al trabajador, pero que no nos venga el trabajador a hacerse la víctima. Él tiene que dejar claro que él se está partiendo el lomito para conseguir sus objetivos, y determinar hasta dónde llega su responsabilidad. Es hora de que los dos flojos reduzcan sus gastos y, junto con el pesado del presumido pequeño, vayan a buscar un buen seguro de gastos médicos y, entre todos, hagan sus previsiones para cuidar la salud de toda la familia. (Y para proteger las inversiones del pequeño cerdo capitalista, si se vale tomar el nombre del blog de Sofía Macías)



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