
| Publicado a las 02:30 pm
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Viernes, 06 de Noviembre de 2009 |
Categorías: General |
Ya estás escuchando pasos, y cada vez que los oyes, temes que sea tu jefe acercándose por tu espalda para decirte las dos terribles palabras (“estás despedido”), que ahora se han convertido en la versión anglosajona “vamos a dejarte ir”. O a la mejor han corrido a tantos alrededor tuyo que ya te empieza a cansar que además de hacer lo de siempre, también tienes que cumplir con la tarea de tu excompañero, vigilar la puerta y limpiar tu lugar. Si estás en ese caso, has pensado varias veces en aventar la toalla e irte a vivir la vida y regresar cuando la recesión haya terminado de verdad.
La cuestión es que tu situación laboral podría cambiar de un momento a otro. Antes de que vayas a comprarte tu edición revisada de “quién se llevó mi queso”, mejor revisa lo que viene en tu recibo de nómina. Tal vez como trabajador independiente puedas volver a ganar la misma cantidad que ahora, como empleado. Pero esa misma cantidad no será suficiente, porque en tu recibo vienen muchas cosas que ni te das cuenta, pero que sí debes tener.
1. El pago por el Seguro Social. Tú y tu empresa están poniendo una parte de tu sueldo mensual para que tengas seguro médico y algo para cuando te jubiles. Tan sólo para la jubilación se está yendo el 6.5% de tu sueldo. Tómalo en cuenta, porque si eres independiente deberás volver conciente ese ahorro. Reserva cuando menos 6.5% de tu nuevo ingreso. Y no es suficiente, lo bueno sería un 10%.
2. El pago de tu seguro de gastos médicos. Ya sé, acabas de pensar que el IMSS a ti no te sirve. Si crees eso, con mayor razón tienes que apartar otra porción de tu nuevo ingreso para pagar el seguro de gastos médicos. Corre ahora mismo a preguntar cómo le haces para conservar el que tienes, no vaya a ser que si pierdes el empleo y el seguro, cuando contrates otro no te quieran pagar una enfermedad por considerarla “preexistente”. Reserva otro 7% de tu nuevo ingreso.
3. El pago de impuestos. Cuando eres trabajador independiente corres el riesgo de vivir muy feliz gastándote todo tu ingreso, tal como lo hacías cuando eras un irresponsable empleado. Y luego resulta que llega abril ¡Y no has hecho previsiones para pagar impuestos! ¿Cómo, señor Carstens, si ahora gano menos que antes? No es argumento, ¿eh? Reserva otro 10%.
4. El pago de Internet, de teléfono, si me apuras, del café. Por cierto que si eres independiente puedes deducir muchos de esos gastos. (del café no, así que si te vas al Starbucks para usar Internet no cuentes con un apoyo de Hacienda).
Y volviendo a “quién se llevó mi queso”, mejor búscate otra lectura más interesante en caso de quedar desempleado. Po Bronson escribió un libro buenísimo, de cómo hace la gente para encontrar su verdadera vocación en la vida, aprendiendo de todo tipo de situaciones adversas.
Deja hoy mismo el psicoanálisis. De nada te va a servir conocerte a ti mismo, como siempre te han dicho que debes hacer para meterte a invertir. Ya sabes lo que dicen: que si tienes hijitos en la escuela ni se te debería ocurrir pasar por la glorieta de la palmera, donde está la Bolsa de Valores, porque podrías perder el dinero de la colegiatura. Y al contrario, que si eres un joven soltero con un Audi TT, eres un tonto si todavía tienes dinero en tu cuenta de ahorro, en lugar de metida en un fondo de inversión agresivo, además de que mi esposa te quiere presentar a unas amigas.
Pues todo eso ya pasó, es tan pre crisis que ya ni deberías mencionarlo en las comidas de fin de semana. Porque los que te ofrecen inversiones financieras se han dado cuenta de que por más que te conozcas todavía vas a tener que conocer después las inversiones. ¿Cuánto deberías invertir en acciones? Antes, la respuesta era muy sencilla: réstale a 100 tu edad. O sea, que si tienes 30, deberías tener 70% de tu inversión en la Bolsa. Y si tienes 60, sólo el 40%. Así, mientras más joven más ganabas y a medida que te hacías viejito arriesgabas menos dinero.
Dicen que esas fórmulas ya no te protegen tanto en caso de crisis tan espantosas como la que acabamos de vivir en 2008-2009. Porque eso de que te conozcas a ti mismo es como que si contestaras un test y ya con eso supieras cuál debería ser tu dieta. O que alguien te pusiera una lista de LOS MEJORES INGREDIENTES 2009, y que ya con que te dijeran cuáles son los mejores chiles de árbol, piezas de jengibre y vinagres del mercado ya supieras combinarlos para hacer salsa de torta ahogada.
En fin, que ahora los mismos operadores de fondos están ofreciendo “fondos de fondos”, ajustados por un asesor que sigue los criterios que tú aceptas desde un principio. La idea es que como tú eres médico, ingeniero o pastelero, no tienes por qué usar tu tiempo en tratar de adivinar si la Bolsa de Brasil va a subir el próximo mes, o si el dólar se está debilitando y andar dando brincos para que tu portafolio de inversión esté balanceado, ofrezca rendimientos y no tenga demasiado riesgo.
Estos fondos son más o menos nuevos en México y te prometen no cobrarte comisiones extras. Puedes entrarle desde los 10,000 pesos y son un poco más divertidos que las afore (que invierten en cosas super aburridas, que te servirán para retirarte dentro de 68 años). En Actinver y en Principal ya los tienen. Me cuentan en Actinver que uno de esos fondos ha dado rendimientos de 15% este año. No es el super salto que ha dado la Bolsa desde enero, pero si tú no sabes en qué momento invertir, es difícil meterse en la ola de alza y atinarle.
Son fondos para flojos, eso sí. Pero el argumento es que no todos somos tan trabajadores como para sentarnos durante cinco horas con nuestro asesor, cada tres meses, y obligarlo a buscar las inversiones que más nos convienen. Las ganancias no son como las de Buffett. Menos mal que te lo advierten.
Sé cómo le puedes hacer para gastar 30% menos en ropa el año próximo. Y 10% menos en útiles escolares. ¿Ah, verdad? Ya no le demos más vueltas. Aquí está el calendario de lo que debes tomar en cuenta para hacer tu presupuesto.


Muchas gracias a Gianco Abundiz, porque su nuevo libro (Saber gastar) me dio la idea del calendario.
Lo siento, no fui yo, fueron ellos. Pero en la sala de espera del consultorio me enteré que una pareja –ambos mayores de 60 años- estaba a punto de comprar un auto, y el proceso para tomar la decisión amenazaba con terminar con su largo matrimonio.
En pocas palabras, a él le parecía un gasto excesivo comprar un auto con bolsas de aire para la hija adolescente. A ella le parecía que sí él se daba a cada rato sus caprichitos, tenía que ceder y estar dispuesto a pagar el costo extra. Además ella le iba a pasar la camioneta y él, por supuesto, la iba a convertir en un almacén, como suele hacerlo con todos los autos.
La telenovela iba a escalando. Adivino que eran un matrimonio de mucho tiempo, por la forma tan contenida y como cansada de tantas batallas previas en que discutían. Él creía hablar de dinero. Ella creía hablar de seguridad.
El caso es que, aún cuando tienes una hija en edad de manejar un auto es probable que todavía no aprendas a hablar de dinero con tu pareja. Que los consejos para la comunicación los de un psicólogo. (Sonia Sánchez, Karla Bayly y Adina Chelminsky te pueden hablar de eso). Pero aquí hay algunos aprendizajes.
1. Las bolsas de aire sí le añaden unos 15,000 o 20,000 pesos al precio del auto. Pero… Le pregunté a Eduardo Aragón, un reportero de autos, y me cuenta que, por experiencia propia, él no recomendaría ahorrar en eso. Si no te alcanza para las bolsas, mejor recorta en el aire acondicionado (alrededor de 10,000 pesos), en el MP3 (otros 3,000) o en los rines de aluminio.
2. Pregúntate: ¿por qué tienes que ahorrar? Cuando conoces a tu pareja, ambos están felices de gastar 70 u 80 pesos en cada martini que se toman en un lugar de moda. Cuando se casan, una visita a la tienda departamental desata una batalla campal porque ella (o él) quiere “tirar” 13,000 pesos en un sillón nuevo para la sala, que podrían usarse para comprar 185 o 162 martinis, para seguir divirtiéndonos como antes. Suena obvio, pero a la hora de pensar en qué gastas, también necesitas pensar en qué etapa de la vida vas. Y sí, es probable que ya sea hora de que olvides los martinis, porque para tu pareja ya dejaron de ser prioritarios y divertidos. ¿Están alineados los objetivos de los dos? Para planear según tu momento de vida, tal vez te interese ver este sitio.
3. Define cuánto riesgo estás dispuesto a asumir. El caso de las bolsas de aire es sólo uno de los muchos en los que tienes que decidir entre gastar un montón ahora o gastar después en pagar las consecuencias que tal vez se presenten o tal vez no.
A tu compañero de al lado ya lo recortaron de su empleo. Vas al pasillo y otro compañero te dice que en su área todos están de mal humor, porque tienen que hacer más cosas con menos recursos, con un equipo disminuido y no están llegando a las metas de ventas. Pierdes dinero, pierdes el sueño, pierdes, pierdes. ¿Será tiempo de correr a buscar una terapia psicológica?
El problema es que puedes vivir la pérdida económica dos veces. Una, como la pérdida económica en sí y otra como una pérdida emocional. Así que encima de que tienes menos dinero, ahora tienes que cargar con la angustia de que no eres tan bueno como el vecino, que no puedes lidiar con los problemas como un hombrecito.
Les pregunté a los psicoterapeutas si había que verlos y claro que me contestaron que sí. Adrián Salama, un psicoterapeuta de la Universidad Gestalt, dice que lo bueno de las crisis es que nos despiertan, nos hacen ver que íbamos por un camino equivocado y que ahora podemos mejorar nuestras herramientas para enfrentar los problemas.
No creo que pueda clavarme en platicarte lo que me dijeron los terapeutas –psicoanalistas, psicoterapeutas cognitivos-conductuales -, pero sí en que tienen un punto: si la forma en que has resuelto los problemas hasta ahora no te sirve, tienes que encontrar un nuevo camino y lo más probable es que necesites ayuda externa. Salama cuenta que es como andar en bicicleta. Tal vez sepas lo suficiente para andar todos los domingos en el paseo ciclista, pero para hacer mountain bike vas a necesitar un entrenamiento extra, así tengas 10 años de experiencia haciendo lo mismo (tan sencillo porque ahora ya no te enfrentas a lo mismo).
¿Que cuánto cuesta? Ve haciendo tu ahorrito. Una sesión de cualquier terapia te sale en más de 350 pesos. Hay algunos que dan servicios a la comunidad, y pueden dar sesiones de 150 o 200 pesos, pero no te hagas, tampoco se trata de que vayas a quitarle oportunidades a alguien que lo necesita más. ¿Cuánto vas a durar? ¿cuánto es lo menos? Algunos dicen que con 4 meses, con una, dos o tres sesiones semanales, puedes enfrentar un problema concreto. Todos acusan a los psicoanalistas de tardar demasiado y los psicoanalistas se defienden con el argumento de que nadie está a fuerzas y de que no se trata de crear una dependencia extra, así que también pueden ofrecerte tratamientos de corta duración.
Ni siquiera las chicas bien portadas (financieramente) van al cielo de los ricos. Resulta que una de las mujeres más disciplinadas que conozco decidió meter una buena parte de sus ahorros en un fondo de inversión a finales de 2007 y ahora jura que nunca más volverá a meterse en estas cochinadas financieras, que dan muchísimo menos que una inversión en bienes raíces, o que en un mugroso pagaré bancario (así dice ella).
Tiene algo de razón. Su inversión se ha hecho casi polvo en lo que lleva metida en ella. En 2007 metió 100,000 pesos (por decir una cantidad) y ahora ese dinero está en 62,700, una pérdida de ¡37%! Así, ¿quién va a querer meterse a inversiones financieras alguna vez? Que yo sepa, ninguna casa (fuera de Valle Dorado) pierde tan súbitamente su valor. La inversión fue en un fondo de Santander que compra acciones de empresas mexicanas, y el encargado de ese fondo salía siempre en las fotos como uno de los mejores manejadores de inversión del país y, si se apuraban, de América Latina. Mejor ni le digo a esta chica que ese señor ha sido tan premiado, porque querrá correr a golpearlo.
Ella también está muy enojada con la distribuidora de fondos que le vendió esa inversión. El asesor que la atendió al principio ya se fue. El que le siguió, también. Total que no hubo nadie en todo 2008 y 2009 para decirle que hiciera algo más que adoptar la defensa del conejo, o sea quedarse paralizado a la mitad de la carretera o frente a la serpiente.
Sí, cuando vienen las bajas en la Bolsa de Valores siempre te dicen que mejor te quedes ahí y que recuerdes que la inversión es de largo plazo. Pero si ves que las cosas empeoran y empeoran. ¿No deberían los asesores darle permiso a sus clientes de que saquen un poquito de dinero? Por cierto, si esta chica hubiera hecho esto, podría haberse recuperado un poco. Mira cómo podía haberle hecho: Cuando ella entró al fondo, cada título del mismo valía 51 pesos. Ahora vale 32. Ahí está la pérdida de 37%. Pero en abril de este año llegó a valer 22 y en septiembre llegó a 32. Si ella hubiera vuelto a entrar a ese fondo, con unos 10,000 pesos más, para ahora, esos 10,000 pesos se habrían convertido en 14,500. Una ganancia de ¡45%! En cinco meses. Que yo sepa, ninguna casa (ni siquiera en Londres) se aprecia tan rápidamente.
Pero decía mi psicoanalista que el “hubiera” es el futuro pluscuamperfecto del verbo “me equivoqué” (bueno, él lo decía con una expresión más escatológica). Es culpa del asesor por no haberla buscado para decirle que los mercados habían bajado muchísimo y que era mejor volver a entrar –en lugar de quedarse simplemente congelada- para cosechar algo del rebote. Es culpa del asesor, porque esta chica no querrá volver a hacer negocios con esa distribuidora de fondos (ni siquiera después de leer este blog). Pero ¿cuánta es nuestra culpa, como inversionistas, por no estar preguntando?
Ya sabemos que no todo está perdido, que la inversión de mi amiga algún día recuperará el nivel, pero la moraleja es que no debemos esperar sentados. No podemos estar demasiado ocupados en cosas más importantes que nuestro dinero como para no atenderlo. Porque ¿qué es más importante que nuestro dinero, aparte del amor?
¿Te acuerdas de mi cuñada, la emprendedora? Sí, la que vende vitaminas, seguros, tiempo aire del celular, lo que encuentre que le ayude a completar el gasto de la casa. Hace poco se enteró de que podía invertir también en la Bolsa de Valores y obtener buenas ganancias. Pero algunos familiares cercanos le dijeron que mejor no, que ni lo intentara, porque en la Bolsa se han perdido muchas fortunas. Es que para muchos de nosotros, la Bolsa es como una ruleta rusa, o ganas mucho, o pierdes mucho, y nunca entendiste por qué.
El caso es que la Bolsa es mucho más inocente de lo que crees. Es un lugar en el que tú compras partes de empresas que pueden tener buenos planes de negocio y que gracias a ello te pueden dar ganancias. No es la representación maldita del imperialismo yanqui (aunque la mayoría de los que aprovechan las oportunidades ahí son extranjeros).
Es muy sencillo. Imagínate que tu amiga Silvia quiere abrir un café y te invita a invertir en su empresa. Te vende una participación de 10% en una compañía que vale 100 pesos. En cuanto su café empieza a tener clientes, a conocer mejor a sus proveedores, a manejar bien a sus empleados y sus costos, entonces vale más. Ya no vale 100 pesos, sino, tal vez, 300. Entonces tu participación vale 30 pesos, ya no 10 pesos. Puedes ganar si encuentras a alguien que te compre tu participación porque cree que el negocio seguirá creciendo y aumentando de valor. Tan tan.
Eso es todo lo que pasa en la Bolsa y aún así, hay quien le teme, porque cree que vendrá el señor del costal y se llevará su dinero. Lo único que tienes que hacer es analizar bien qué es lo que estás comprando, u obtener una buena asesoría. Pero como te da flojera hacerlo, mejor te vas a gastar 10,000 pesos este año en bares y restaurantes caros. ¿Qué buen negocio, verdad?
Para que le entiendas un poco más a la Bolsa, Carlos Ponce, director de Análisis y Estrategia de Ixe Grupo Financiero, acaba de publicar el libro “el riesgo es no invertir en Bolsa”.
 El nuevo libro de Carlos Ponce
Ahí te hace un pequeño cuestionario, no para que te asustes, sino para que veas lo que tienes que conocer antes de meterte a invertir en Bolsa. Es algo que tú puedes aprender y es mucho más sencillo que leer a Tolkien, por ejemplo. Mira estas preguntas tomadas del libro de Ponce. Verás que no es tan difícil obtener esa información si no la tienes. O puedes encontrar a un buen asesor que pueda contestar preguntas como estas. Y entonces sí, ponerte a invertir, pero ya.
Contesta sí o no:
¿Sabes cómo han sido los rendimientos de nuestra Bolsa vs. otras alternativas a mayor plazo?
¿Sabes qué es el IPyC y cómo se conforma?
¿Sabes qué es el Ebitda?
¿Sabes cómo se determina un precio objetivo de una empresa y/o la estimación de IPyC?
¿Tienes una metodología clara para invertir en Bolsa?
¿Sabes cómo medir el rendimiento probable de tu portafolio?
¿Sabes cómo medir el nivel de riesgo de tu portafolio?
| Publicado a las 10:45 am
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Viernes, 28 de Agosto de 2009 |
Categorías: General |
No, no quiero hablar de cuando te das cuenta de que pagaste 350 pesos por una copa de vino en el restaurante, porque no preguntaste antes el precio.
Son los momentos de los “expertos” en finanzas personales que te venden maravillosos consejos que según ellos te volverán rico. Mira.
1. Deja de gastar en cigarros y ahorra ese dinero. ¡Mira tú! ¿Cómo no se me había ocurrido? Estos expertos no han oído hablar de la palabra adicción, que es consumir algo que te causa placer momentáneo y después remordimientos o daños a la salud. La pregunta es ¿cómo cortar ese gasto?
2. Independízate. Esa es la favorita de los que hojean los libros de Kiyosaki. Te dicen que estás vendiendo tu tiempo y tu talento a cambio de dinero, en forma de esclavitud. Y ¿si abres tu negocio? ¿no le vas a dedicar tiempo y talento? Ahora que sí, piensa un poco sobre lo que haces para vivir: no hagas sólo lo que te pide el jefe, encuentra en qué aportas valor tú a la empresa.
3. Hazle igual que el vecino. Cuando entras a fondos de inversión, normalmente te ponen a un asesor que entiende poco y al que tu situación le interesa todavía menos. Entonces te mete a un portafolio igualito al de tu vecino. Y tú no eres igual.
Nuestra gran aspiración es tener un bien raíz, para vivir de nuestras rentas y ya no trabajar nunca más. Conozco a poca gente que haya llegado a ese paraíso, así que no te puedo contar si en verdad son tan felices como creemos.
Pero parece que es una buena idea. Como dice Bárbara Anderson que le dijo un rico: la gente se reproduce, la tierra, no, así que invertir en terrenos y en casas siempre será una buena idea. También Lex Luthor, el malo de Superman, tiene como objetivo supremo apoderarse de la tierra. En fin, que es una buena idea, pero en abstracto.
Ya saqué las cuentas de la lechera. Imagínate que en 2003 te compraste un departamento a ese precio y que el próximo año lo puedes vender en 2.5 millones. Eso significa que tu dinero tuvo un rendimiento de 5% anual, sin siquiera haberlo rentado (pequeño problema, porque la ganancia es menor que la inflación). Si le sacaras 100,000 pesos anuales, por rentarlo, ya considerando el pago de mantenimiento y de predial, tu dinero te habría dado un 9% anual.
 ¿Hora de comprar bienes raíces?
Guau, qué maravilla. Pero ahora tienes una pregunta. ¿De dónde vas a sacar 1.8 millones de pesos? Con las calculadoras financieras y el software se puede hacer de todo, y suponer que tienes el dinero y ver cuánto ganarás. Pero el dinero tiene que ser real.
Los problemas empiezan cuando te empecinas con ese objetivo y entonces empiezas a endeudarte. Mira lo que puede pasar.
- Lo compras a crédito y durante tres años no lo rentas: cada uno de esos tres años vas a tener que desembolsar como 250,000 pesos. ¿De dónde van a venir?
- Lo compras a crédito, pero la mensualidad para pagarla es mayor que la renta.
- Tienes una emergencia y debes vender el departamento, cuando todavía no llega al precio que esperabas.
No es que quiera amargarte tu propósito de ser casero. Sólo quisiera que vieras la película desde el principio. Mis amigas (normalmente son mujeres) que han podido convertirse en caseras primero tuvieron una etapa de gran frugalidad, si acaso se compraban un coche tipo Chevy, a la hora del reventón no pasaban de la primera cerveza y vivían en casa de sus papás. ¿Tú ya hiciste eso?
Te tengo otro plan. Podrías empezar a invertir ahora, en algo que te de cerca de 6% anual. Necesitarás meter 10,000 pesos mensuales durante 8 años, para empezar a construir tu sueño de convertirte en casero. Una vez que lo logres. ¿Ya sabes cuánto tiempo le vas a dedicar a administrar tus casas?
| Publicado a las 01:23 pm
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Viernes, 07 de Agosto de 2009 |
Categorías: General |
Cada vez que te dicen que podrías ahorrar, te salen con que el dinero se te está yendo en cigarritos o en el cafecito de la mañana. Y luego te ponen una gráfica de todo lo que podrías acumular si en lugar de gastar 20 pesos diarios en esas cosas los pusieras en una cuenta de inversión, con un rendimiento de 8% anual durante 20 años (alcanzarías como 340,000 pesos). Jaja. ¿O sea que hay que ahorrar hasta que duela?
Mejor revisa los gastos que haces sin disfrutar. Y aquí está el ejemplo que se va a convertir en el preferido: el gasto mensual en el celular. Si en lugar de tener un plan mensual todavía crees que te controlas más con las tarjetas, lo más seguro es que estés gastando de más. En lugar de seguir echándole la culpa a Slim, revisa cómo usas tu celular.
Las llamadas cuestan tres veces más con la tarjeta que con un plan de renta mensual y es muy probable que tengas que comprar una tarjeta adicional antes de que termine el mes, aunque tú digas que las tarjetas te sirven para controlarte.
¿Qué hacer entonces? Tienes que tomar papel y lápiz y volverte más conciente de cómo usas tu teléfono: A quién le llamas más, cuántas llamadas haces al mes, cuánto tardas. Suena más difícil que dejar de tomar cafecito en la mañana, pero es sólo por unos 15 días. Una vez que tengas ese registro, llama a Telcel, MoviStar, Iusacell o a quien quieras y diles que quieres contratar un plan que se ajuste más a tu manera en que usas el celular.
Mira la diferencia: con una tarjeta de 500 pesos, tal vez tengas derecho a 900 o a 1,000 pesos de llamadas, pero cada una cuesta alrededor de 4 pesos por minuto. Es decir, puedes hablar 250 minutos. Con un plan de renta de 459 puedes hablar cerca de 400 minutos, con la ventaja de que puedes dar de alta seis números favoritos con los que puedes hablar hasta 4 minutos con 59 segundos las veces que quieras.
Estaba por sugerirte que ahorraras en el seguro del teléfono. Cuesta como 42 pesos al mes. Tal vez si tienes un modelo como el mío. Pero si ya no resistes la tentación y quieres presumir con tus amigos con un iPhone, más vale que lo asegures, porque si lo pierdes te vas a acordar durante el tiempo que le quede de vida a tu plan, porque tienes que seguir pagando, aunque no puedas usarlo. Aun con seguro, si te roban el iPhone, debes pagar cerca de 3,000 pesos de deducible, para que te den un aparato nuevo y así seguir disfrutando de un servicio que te cuesta alrededor de 700 pesos mensuales. O sea que ¿de verdad quieres un iPhone? ¿Ya sacaste la cuenta de los cafecitos que te podrías tomar más lo que podrías juntar durante 20 años si en lugar de alimentar tu twitter cada cinco segundos te aguantas un poco más?
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