Elena (el nombre ha sido cambiado) está empobreciendo a Lucía. Cada vez que se ven, Elena escoge un carísimo restaurante de la ciudad de México. Lucía ha intentando decirle que su presupuesto no aguanta pagar 1,500 pesos por salida. Cuando Lucía se atrevió a tocar el tema, Elena le dijo que era una tacaña.
Es cierto que Lucía puede darse algunos lujos de vez en cuando, pero también que Elena siempre pide factura para cobrarle la cena a la institución pública en la que trabaja.
¿Cuáles serían las opciones para conservar la amistad?
1. Podrías decir que te dieran las cuentas por separado. En algunas cantinas lo ofrecen desde que llegas (por ejemplo, en La Covadonga, en el DF). En algunos restaurantes de lujo, como el Olivia del hotel Brick (también en el DF) gustosamente pueden anotar lo que pide cada quien en cuentas separadas.

2. Sería bueno separar la cuenta de bebidas de la de comida. En un lugar en el que cada platillo cuesta 150 pesos, una cerveza puede costar 35. En el agradable restaurante que aparece en la foto, una copa de vino tinto puede llegar a 111 pesos. Si caminas media cuadra, podrías comprarte una botella de buen vino mexicano por 14 pesos más.
3. Propón tú también lugares. No siempre debes ir a los restaurantes más conocidos. En los barrios de las grandes ciudades empiezan a surgir restaurantes con menús de precio fijo. Es más, Silvia podría ofrecerse a pagar una vez en un restaurante de la colonia Roma (cuenta total: 500 pesos, incluyendo la amiga) y dejar que la amiga lujosa se ofrezca a recoger la cuenta en su lugar de tres diamantes más cinco estrellas.
El hecho es que los amigos pueden empobrecerte. O engordarte. Es difícil decir que no a los amigos, y terminas teniendo sus mismos hábitos, como encontró un estudio de 2007 del Framingham Heart Institute que puedes ver aquí y aquí. Te pegan los hábitos pero lo más probable es que no tengas sus mismos ingresos ni mucho menos las mismas prioridades. Elena tal vez piense que su empleo le debe un aumento, y se cobra con las facturas de las cenas. Lucía no puede hacerlo, y tiene que pensar, tal vez, en su retiro, de manera que sus prioridades son diferentes. ¿No sería esa una buena charla de sobremesa entre tan buenas amigas?

Imprimir
RSS
Cada día más rico. Lo que aprendemos en Dinero Inteligente para que a ti te vaya mejor.