¿Te imaginas a Estados Unidos a punto de la parálisis? Eso es lo que ha tenido inquietos a los mercados financieros en las últimas dos semanas. Este martes 2 de agosto, el Congreso estadounidense discute las soluciones. ¿Cómo se explica todo esto?

En la revista Dinero Inteligente tenemos una sección llamada “¿Cómo, cómo?” en la que dos académicos, Beatriz Rumbos y Tapen Sinha, explican los eventos del momento que podrían afectar tu cartera y tu bienestar. Aquí tienes la explicación para la deuda estadounidense. Los autores son académicos del ITAM.

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Hasta hace unas semanas, la deuda de los Estados Unidos de América era esencialmente tan segura como tener dinero en efectivo. La razón es simple: no existe mejor pagador que el gobierno del país más poderoso del mundo, ¿qué riesgo podría existir?

El total de la deuda pública del gobierno federal de los Estados Unidos de América ha excedido los 14 billones de dólares. En realidad esto no sería un problema de no ser que el aumento en el tope de la deuda debe ser autorizado por el Congreso de ese país. Si antes del 2 de agosto de este año este límite no se extiende, de acuerdo al  Secretario del Tesoro Tim Geithner, el gobierno estadounidense tendría que declarar la moratoria de algunos pagos -no es claro si los primeros afectados serían los proveedores, los pensionados o los tenedores de deuda- lo cual conduciría al caos financiero global.

El ejecutivo de Estados Unidos debe pedir autorización al Congreso para incrementar el límite de su deuda. En general este aumento es casi rutinario y en los últimos 100 años se ha realizado en 102 ocasiones. No obstante, desde hace varias semanas la mayoría republicana en el Congreso ha condicionado la aprobación del  aumento en el límite de la deuda a una sustancial reducción del gasto público.

Los demócratas, a su vez, se niegan a cualquier recorte en el gasto de programas sociales e insisten en sustituir esta medida con un aumento en los impuestos, algo inaceptable para los republicanos. Así las cosas, nadie ha cedido y el límite de la deuda continúa estático.

El problema comenzó con los miembros más conservadores del partido republicano pertenecientes al llamado Tea Party. Éstos propagaron la idea de que la integridad del país, y la existencia misma de la unión americana, corría peligro pues la deuda estadounidense estaba a punto de sobrepasar al producto interno bruto. ¿Qué tan válido es este razonamiento?

Lo primero que hay que entender es que la deuda acumulada es una acervo y el producto interno bruto es un flujo de producción anual. Así, si mi ingreso fuese de 500,000 pesos anuales y tomo una hipoteca por 500,000 pesos, ¿estoy en peligro de la bancarrota? Difícilmente, pues la deuda se pagaría a lo largo de varios años o décadas. Este mismo argumento se aplica a los gobiernos:

Durante la segunda guerra mundial, en los años 40 del siglo pasado, la deuda estadounidense sobrepasó el producto interno bruto; sin embargo, durante la siguiente década el país vivió una era de crecimiento y baja inflación sin precedente. ¿Cómo explicarían los miembros del Tea Party este periodo de bonanza?

El último presidente en disminuir la deuda estadounidense fue Bill Clinton. Su sucesor George W. Bush, inició dos costosas guerras -en Irak y en Afganistán- y redujo impuestos, principalmente para los individuos con altos ingresos, sin compensar con  recortes correspondientes en el gasto. La consecuencia inevitable es que la deuda aumentó a niveles no vistos desde los años 40 del siglo pasado.

Esto se agudizó con la crisis de 2008 ya que el crecimiento del  producto interno sufrió una considerable reducción. Ahora bien, como vimos anteriormente, tener una deuda equivalente al 100% del PIB no determina la salud económica de una nación. Tenemos así que Libia es el país menos endeudado (su deuda representa sólo el 3% del PIB) y países como Singapur y Japón tienen deudas de 100% y 225% del PIB, respectivamente.

El impasse actual en el congreso estadounidense es un problema político no económico. El año entrante habrá elecciones en ese país y esta es una oportunidad de posicionarse con fines electorales. Desafortunadamente, este juego político conlleva gran peligro y alguien tendrá que ceder al final del día…esperemos.

 


Tú sabes de finanzas personales. ¿Por qué no nos ayudas con tu consejo? Nos gustaría publicar tu respuesta en la revista Dinero Inteligente.

Esta es una carta de uno de nuestros lectores. Pregunta qué conviene más: vender el auto y usar el dinero para invertirlo en otra cosa o quedarse con él. ¿Qué le contestarías?

Tengo 29 años, estudié comunicación y afortunadamente me dedico a esto que estudié. Pero hace tres años comencé a estudiar para piloto aviador y por cosas de la vida y dado el panorama laboral de la industria, decidí ya no continuar con la carrera. Sigo volando por placer. Para hacerme de recursos y pagar horas de vuelo en ese entonces, iba a vender mi auto y a comprar otro mucho más barato, pero el plan de la aviación ya no cuajó y la venta del coche ya no se hizo.
Ahora las cosas han tomado otro rumbo y ya no es necesaria la venta. Pero, tomando en cuenta que los coches son bienes que en cuanto pisan la calle su precio ya se está devaluando, ¿me recomiendan venderlo y lo que obtenga por él ponerlo a trabajar en un fondo de inversión o en la misma bolsa de valores? No soy fan de los coches, y los veo como algo útil para trasladarse y ya, y no como un reflejo de estatus o triunfo en la vida. Nunca me ha gustado vivir para un coche.
Como bien han apuntado en sus artículos, hay que tener un objetivo por el cual ahorrar. En mi caso, tengo en mente en tres o cuatro años comprar un depa y ya estoy trabajando para ello, aunque también estoy generando alternativas para ganar más lana y ahorrar para –y esto sí es más a largo plazo– comprarme un avión ultraligero.
¿Qué me recomiendan? ¿Estaré loco? Porque en mi entorno familiar y de amigos me recomiendan mejor comprarme un mejor auto, más caro y demás, pero yo en este momento, no le veo sentido.


Si ya estás en el buen camino, tienes algunos ahorros y estás dispuesto a invertir, sería bueno que hicieras una revisión para ver cómo andas en estos cinco conceptos:

1.    Riesgo de un fondo de inversión.
a)    Se refiere a la posibilidad de que alguien se lleve mi dinero.
b)    Es cuestión de estadística: se refiere a la variación respecto a un resultado esperado.

2.    El CAT
a)    Es lo único que diferencia una tarjeta de crédito de otra
b)    Ayuda a comparar créditos, sobre todo los hipotecarios.

3.    La mejor defensa contra la inflación en los últimos diez años ha sido:
a)    comprar dólares
b)    invertir en deuda o en la Bolsa Mexicana.

4.    Cuando ahorras por tu cuenta en la afore…
a)    al tratar de sacar el dinero te descuentan 20%
b)    Puede servir para invertir tu dinero menos de un año.

5.    Para invertir en la Bolsa
a)    Hay que ser un especulador.
b)    Se requiere paciencia.

(las respuestas en nuestro próximo post)


La Bolsa se puso sexy de nuevo. Está en las noticias, porque quien invirtió en septiembre de 2010, en un mes ya había tenido una ganancia de 5%. Sus niveles están muy pero muy por arriba de lo que estuvieron en la crisis de 2008. Así que otra vez se nos aparece el famoso discurso de Gordon Gekko (Michael Douglas) en la primera Wall Sreet.

Vuelven a surgir las preguntas: ¿Debo invertir en la Bolsa? ¿Seguirá la carrera alcista? Es lo que se cuestionaba Karen, quien lanzó la pregunta a quienes se presentan como expertos financieros en el twitter.
Hay una respuesta rápida a esas preguntas: Sí, te conviene invertir en la Bolsa si piensas quedarte para el largo plazo. Parece que ésa es la intención de Karen: guardar la mitad de su inversión para comprar un departamento dentro de tres años y la otra dejarla para el retiro. Claro que habría sido mejor entrar cuando la Bolsa estaba más abajo, pero supongamos que apenas ahora tuvimos el dinero.
Le hicimos esas preguntas a Ricardo Peón Escalante, director de ING Investment Management México, y él nos da estas tres recomendaciones:
1.    Define para qué quieres invertir. Si el objetivo es a largo plazo, tal vez te convenga. Pero toma en cuenta que es probable que dentro de tres años la Bolsa esté a la baja y no se haya cumplido el objetivo de ganancia que tenías.
2.    Encuentra de qué estás hecho, si podrás aguantar bajas de la Bolsa. Si eres un chavo que quiere jugar a Gordon Gekko (el de Wall Street), tal vez querrás sacar tu dinero cuando te de miedo y eso te puede generar pérdidas. Peón dice que él ha llegado a un método que le sirve para sus inversiones personales: cuando tiene ganas de comprar piensa que tal vez es momento de vender.
3.    Recuerda que la Bolsa es, como el tenis, un juego de perdedores: gana el que menos errores comete, como explica Charles Ellis en el libro Winning the Loser’s Game.


Cuando cae una tormenta, algo muy  frecuente en el DF en septiembre, Alma Delia llega a acariciar la fantasía de comprar un coche y andar cómodamente en lugar de esperar a que pase un taxi libre.

Y entonces saca cuentas: a 120 pesos diarios de taxi en días laborales, el total de gasto al año: 31,200 pesos.

Para tener un coche, debería pagar 176,700 pesos por un Suzuki Swift. Ella considera que el auto le duraría 10 años, así que habría que pensar en que le cuesta 17,670 pesos por año (usando aritmética simple). Ese gasto, más seguro, servicios, refacciones, tenencia, estacionamiento, gasolina: 53,770 pesos al año. Con estas cuentas simples, pagas 22,570 pesos más por tener un coche y subirte a él mientras Alma Delia espera bajo la lluvia.

Tener o rentar es una de las eternas preguntas de las finanzas personales. Plantea el tema en tu próxima sobremesa y verás las emociones que despierta.  También puedes calcular qué pasaría si rentaras una casa en lugar de comprar a crédito, si le picas aquí para ir a la calculadora de CNNExpansión.com



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