Estudiar en el extranjero te puede costar cerca de un millón de pesos. Y más, si tomas en cuenta lo que dejarás de ganar mientras estudias. Así que muchos tomarán la decisión de irse a otro país a estudiar, sólo si les ponen por escrito que regresarán con un sueldo mucho mayor, o con la garantía de que podrán abrir una gran empresa que los volverá ricos.

No tiene que ser así. Adrián Katzew, el joven director en México de Vestas, una empresa de energía, explica que la decisión tiene dos componentes: uno de inversión, en el que sí debes analizar cuánto te va a costar y qué podrás ganar al salir del posgrado, y otro de consumo, de los beneficios inmediatos que obtendrás de estudiar allá.

Sí, eso de pagar por tus estudios en el extranjero tiene un componente de consumo. Hay un placer en aprender, en ampliar tus horizontes, en saber más cosas y conocer más gente. Si vas por el dinero, dice Katzew, estudia algo que te tome poco tiempo y asegúrate de que en tu chamba apreciarán lo que aprendas allá. Pero si vas por ese placer de conocer el mundo, ya puedes estudiar algo más profundo.

En promedio, sí, los que van al extranjero ganan más, como también lo pudo constatar Katzew, que vio cómo su carrera dentro de una institución financiera tomó un nuevo impulso cuando él regresó de Harvard.

Pero lo malo con los promedios es que algunos individuos están por arriba, otros por debajo. Eso significa que hay un riesgo para ti, de que no seas uno de los que están por arriba. Hay instituciones que te ayudan a pagar la escuela y que te cobran en forma proporcional al sueldo que tengas como egresado. Si quieres leer más sobre ellos pícale aquí.

Aún cuando no multipliques tus ingresos, estudiar el posgrado ya te habrá enriquecido de otras maneras.



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