Dentro de los cuatro meses siguientes al cierre del ejercicio, las empresas deben celebrar una asamblea general ordinaria de accionistas, en la cual, además de nombrar al administrador o consejo de administración y a los comisarios y determinar los emolumentos que les correspondan, también se debe discutir, aprobar o modificar el informe de los administradores, con el contenido que señala el artículo 172 de la Ley General de Sociedades Mercantiles.

Si el administrador omite presentar dicho informe, la asamblea general de accionistas podrá acordar la remoción del administrador o consejo de administración, sin perjuicio de que se les exijan las responsabilidades en que respectivamente hubieren incurrido.

Además de la obligación corporativa, el artículo 86, fracción XX de la LISR, dispone que tratándose de contribuyentes obligados a dictaminarse, deberán dar a conocer en la asamblea un informe sobre el cumplimiento de las obligaciones fiscales a su cargo. En este sentido, y conforme a lo dispuesto en el artículo 93-A del RLISR la información a reportar en la Asamblea que se celebre en 2010, será la correspondiente al ejercicio fiscal 2008, conforme a lo siguiente:

  •  Dic 08 Cierre del ejercicio Fiscal
  •  Jul 09 Presentación del dictamen del ejercicio 2008
  •  Abril 10 Celebración de la primera asamblea

Como se aprecia, dados los plazos para la presentación del dictamen, sería imposible que en la asamblea a celebrar en 2010 se pudiera comentar sobre el cumplimiento de obligaciones fiscales del ejercicio 2009.

De no cumplir con esta obligación, se impondrá una sanción que podrá ir de $22,720.00 a $34,070.00 al contribuyente que no presente el referido reporte; y de $8,410.00 a $16,820.00, al contador público responsable que no presente el reporte ante la asamblea de socios o accionistas, según los artículos 83, fracción XVI y 84, fracción XIV del CFF.

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La asamblea  general de accionistas es sin duda el órgano supervisor y de toma de decisiones más importante para proteger los intereses de las empresas y sus accionistas.

Tradicionalmente solamente los accionistas mayoritarios muestran interés en hacer valer su influencia en la toma de decisiones en las asambleas generales de accionistas. Reforzar la posición de los núcleos de poder y limitar la capacidad de acción de los minoritarios es el resultado de la falta de democracia empresarial.

Sin embargo, los accionistas minoritarios pueden desempeñar un papel importante y convertirse en actores clave en el cambio.

Para ello, en algunos países europeos se han realizado reformas importantes a sus leyes corporativas a efecto de reconocer legamente el uso de ciertas tecnologías para transparentar la información generada por la empresa. Información y transparencia son los dos pilares sobre los que se basa el funcionamiento de la empresa y su valoración por los mercados.

La votación electrónica es una de las propuestas más importante; con ella se quiere terminar con cuestiones complejas como las votaciones transfronterizas, el abstencionismo y el ausentismo.

Asimismo, en algunas legislaciones se busca reconocer las acciones colectivas.

Otro paso podría ser la creación de una comisión dentro del consejo de administración encargada de dialogar con los accionistas minoritarios y crear un encargado de la comunicación para los socios.

Así la asamblea general de accionista dejaría de ser una máquina de aprobar actas.



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