Hoy en día se habla cada vez más del poder en ciertos grupos de influencia en el gobierno. Incluso se utiliza el término lobbycracia para referirse a la extensa influencia que ejercen los conglomerados y grupos de interés en los centros de decisión. En Estados Unidos es, quizás, donde este fenómeno ha llamado más la atención, particularmente a raíz de escándalos de corrupción política ante el soborno de diversos legisladores.

 

Por lobby entendemos aquel grupo de presión, que trata de defender unos intereses determinados de forma legítima y legal. Por tanto, puede haber tantos lobbies como intereses. La Comunidad Europea ha establecido un registro voluntario de estos grupos bajo cuatro capítulos: un primer para consultoras profesionales y gabinetes de abogados, que actúan ante las instituciones de la Unión Europea, un segundo para departamentos internos de la empresa y asociaciones profesionales, otro para las ONG y grupos de reflexión o también denominados think tanks, y el último para los denominados “otros organismos”.

 

Un think tank o tanque de pensamiento es una institución investigadora u otro tipo de organización que ofrece consejos e ideas sobre asuntos de política, comercio e intereses militares. El nombre proviene del inglés, algunos medios en español utilizan la expresión “fábrica de ideas”.

 

Los think tank a menudo están relacionados con laboratorios militares, empresas privadas, instituciones académicas o de otro tipo. Se trata de organizaciones en las que trabajan varios teóricos e intelectuales multidisciplinarios que elaboran análisis o recomendaciones políticas. Un think tank tiene estatus legal de institución privada (normalmente en forma de fundación no comercial). Los think tanks defienden diversas ideas. Sus trabajos tienen habitualmente un peso importante en la política, particularmente en Estados Unidos.

 

En México, existen algunos, entre ellos se encuentran: El Consejo Mexicano para el Desarrollo Económico y Social (COMDES), el Centro Nacional para el Desarrollo Económico (CNDE), Centro de Investigación para el Desarrollo A.C. (CIDAC), FUNDAR, Transparencia Mexicana, por citar algunos. En nuestro país, son relativamente nuevos, pero se encuentran ganando influencia y muchas de sus ideas han tenido impacto efectivo en políticas públicas.

 

La carencia de legislación que los regule hace que en determinadas circunstancias, ciertos grupos actúen con métodos económicos no muy ortodoxos, pero son muchos los lobbies que en el mundo actúan dentro del marco de la legalidad y consiguen ganar muchas batallas por intereses ajenos. En Bruselas operan unos 15,000 “lobbistas” y 2,500 organizaciones.

 

En España algunas firmas de abogados ingresan más de cien millones de euros por su trabajo ‘lobbista’.La cifra no es del todo real, ya que en la contratación de un despacho influyen en gran medida los contactos que pueda proporcionar al cliente.

 

La transparencia es la mejor fórmula para limitar la actuación de estos grupos en los procesos legislativos. Una de las formas de transparentar su actuación es la incluir la llamada “huella legislativa”, para conocer las personas que han intervenido en el proceso legislativo.

 

Las acciones de los lobbies pueden modificar el marco legislativo para favorecer el desarrollo empresarial, ejerciendo presión, reivindicando o exponiendo situaciones reales del mercado a organismos del Gobierno. El resultado puede ser tremendamente positivo o desastroso para el interés público, la cuestión es transparentar.

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