Al parecer, al “Chicharito” le subieron el sueldo. El futbolista Javier Hernández acaba de recibir su primer aumento salarial, de 30,000 a 50,000 libras esterlinas a la semana, según el diario The Sun.

La razón que da el diario: ganaba muy poco comparado con el desempeño laboral que ha demostrado en los 8 meses que ha trabajado en el equipo inglés Manchester United.

“En el Manchester United no discutimos los salarios de nuestros jugadores”, dijo a CNNMéxico Karen Shotbolt, gerente de medios de futbol de la institución.

¡Qué suerte la del Chicharito! Sí, aunque en su caso la suerte consistió en dos cosas muy sencillas:

1. De su lado, estar preparado cuando la oportunidad llegó (y aprovecharla).

2. Del lado laboral, si esta versión es cierta, le favoreció trabajar en una empresa que sabe reconocer el desempeño de sus elementos destacados.

Pero independientemente de si al Chicharito le pagan más o no… a ti, ¿cuándo te subieron el sueldo por primera vez? ¿Por qué fue? Si eres el jefe, ¿ya le subiste el sueldo a los “Chicharitos” de tu empresa? Dejame aquí tu comentario y sigamos en tiempo real en Twitter, donde soy @MariodelaRosa


Pocas cosas más falsas que contestar “¡sí, claro!” a la pregunta que da título a este comentario.

Muchos mexicanos aplauden que el carismático futbolista Javier Hernández encabece una campaña publicitaria que ensalza el haber nacido en este país, un orgullo frecuentemente apaleado, la última vez tras ciertos comentarios peyorativos dichos en un programa humorístico de la televisión inglesa que causaron revuelo.

Otros tantos apoyan el discurso que la periodista Carmen Aristegui ha adoptado tras ser despedida de un noticiario radiofónico, luego de presuntamente haber transgredido el código de ética de la empresa MVS.

Sí, pero ¿cuántos mexicanos respaldan éstas u otras causas con la autoridad moral que sólo dan las verdaderas y arraigadas convicciones que llevan a la acción?

No muchos, de acuerdo con mi lectura del estudio “Sueños y aspiraciones de l@s mexican@s”, realizado en otoño de 2010 por las firmas de estudios de opinión Gaussc y Lexia, encargado y recién publicado por la revista Nexos, que dirige el escritor Héctor Aguilar Camín.

Según este sondeo nacional, patrocinado por Walmart, BBVA Bancomer, la Bolsa Mexicana de Valores y Grupo Nacional Provincial, 86% de los mexicanos es, sobre todo, individualista: cree mucho en sí mismo, en su esfuerzo, pero muy poco en sus connacionales, en su país.

Un sentido antinacionalista muy lejano, pues, del emotivo eslogan “imagínate despertar y recordar que eres mexicano. Menos prejuicios, más ejercicio” que Powerade promueve con el “Chicharito”, por lo demás el mexicano con mayores triunfos hoy en día en el futbol profesional internacional.

Por otra parte, según el mismo estudio y por diversas circunstancias, 64% de los mexicanos no tiene un amplio acceso a la información, propuesta que abandera Aristegui, y sólo 9% tiene como principal aspiración en la vida que México sea mejor, premisa del discurso de la periodista a favor de la transparencia gubernamental.

Ni todos somos “Chicharito” ni todos somos Aristegui. ¡Cuánto mejor! dirá algún despistado y superficial defensor de la multiculturalidad. Y tendría razón, mucha razón, si, y solo si, estos arquetipos no habitaran, en el tan despoblado país de nuestro imaginario colectivo, el callejón casi fantasma de los mexicanos con alguna convicción, aunque de tan mediáticos opaquen a vecinos más discretos.

Siempre habrá, claro, quien desde su sofá llame a la insurgencia contra uno que otro faraón, quien achaque a “la clase política” los demonios de este país y quien repita, desde su smartphone vía Twitter, que ya basta de que todo, pero todo todo, se haga siempre, pero siempre siempre, tan mal.

Siempre habrá de ésos, pues, que creen que los sueños se pueden hacer realidad, 76% de los encuestados por Nexos.

Pero quien salga a hacerlos realidad, quien salga a dar su lucha, cualquiera que ésta sea, se esté a su favor o en su contra, y se arriesgue a equivocarse y fracasar, vive en México en el pírrico 1% de quienes, según el estudio, tienen por objetivo vital algo tan poco sexy -y tan poco explorado por aquí- de ser un buen ciudadano (y que conste que yo no meto las manos al fuego por nadie; ni al agua, pues).

¿Qué opinas de esto? ¿A favor o en contra? Te agradeceré que me lo digas aquí mismo, abajo, en  la zona de comentarios de este blog, y que sigamos la conversación en tiempo real vía Twitter, a través de mi cuenta @MariodelaRosa.


¿Qué puede mover a México, sacudirlo, sacarlo de su letargo? Y sobre todo… ¿cómo? Con esas preguntas en la mente, el escepticismo en el hombro y una cámara portátil en la mano increpé a algunos de los “50 personajes que mueven a México” en pleno desayuno de premiación de la revista Quién.

Las víctimas de preguntas como “¿de verdad se puede?”, “¿por dónde empezamos?”, “¿cómo quitarnos el miedo?” y “¿la belleza basta?” fueron Marinela Servitje, Angélica Fuentes (y de paso su esposo Jorge Vergara), Isabel Miranda de Wallace, Elena Poniatowska, Ricardo Covalín, Xóchitl Gálvez y hasta los abuelos del mismísimo Javier “Chic

harito” Hernández y los padres de la actual Miss Universo, Ximena Navarrete.

El resultado es el video que está a continuación. Velo por favor y seguimos platicando.

José Narro, quien  fue reconocido como el número uno del ranking de los 50 personajes que mueven a México, dijo en su discurso improvisado que a título personal consideraba inmerecida la distinción, pero que la recibía a nombre de la institución de la que es rector, la UNAM, uno de los motores que mueven a México desde hace un siglo.

¿Tú qué opinas? ¿Cuál es el motor que crees que deba mover a México?

¿Confías en la educación mexicana como impulso fundamental? ¿Cómo quitarnos el miedo, el letargo, la apatía? ¿Qué hacemos con los “ninis”?

¿Qué propones para sacudir a este país? ¿Tiene o no solución o, al menos, esperanza?

Queremos conocer tu opinión, déjanos por favor tus comentarios aquí abajo y sigamos el debate en Twitter: búscame en mi cuenta @MariodelaRosa.

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Hoy queremos que el “Chicharito” nos dé un empujón, como éste:

Imagen de previsualización de YouTube

Y que la metáfora sirva, además de broma (y de catarsis) para voltear a ver qué puede enseñarnos un chico de 22 años que es, quizá, el único integrante de la Selección Mexicana de Futbol que hoy puede ver a los ojos a su afición… y al que ésta no tiene nada qué recriminarle.

Con un gol levantó el ánimo del Tri contra Francia y con otro defendió su honor contra Argentina, cuando el equipo ya se sentía eliminado del Mundial de Sudáfrica 2010.

Pero no lo digo sólo por eso.

Javier “El Chicharito” Hernández llega a las filas del equipo inglés Manchester United, que le ofreció un contrato millonario por 5 años que lo hizo dejar las Chivas del Guadalajara.

El Manchester aceleró las gestiones para amarrarlo desde abril pasado porque temía que tras el Mundial otro equipo europeo pudiera ganárselos, según confesó el técnico escocés Sir Alex Ferguson.

Para los expertos en futbol y marketing, el “Chicharito” puede ser sólo un ídolo en potencia, pero para muchos niños y otros jóvenes como él, puede ser incluso un modelo de vida.

Sin metáforas baratas, el “Chicharito” representa a aquellos jóvenes hechos a sí mismos, que a pesar de la corriente (léase el “ya merito”) se empeñan en realizar sus sueños, los consiguen y sirven de inspiración a otros a los que quizá sólo les falte un “empujoncito”.

¿Cómo hizo este chico para salir airoso, triunfador, de un fracaso tan monumental? ¿Qué podemos enseñarle de él a nuestros hijos (o aprenderle nosotros mismos)?

1. Tolerancia a la frustración

Tras la derrota de México en Sudáfrica reconoció el fracaso, pero mostró una actitud equilibrada (a pesar de lo que parece en el video, tomado en el calor de una jugada).

“Todos nos equivocamos. Nadie se salva en este barco, aquí ganamos todos o perdemos todos; no hay villanos ni héroes, estamos avergonzados, pero no se nos puede criticar la actitud”, dijo. A él, al menos.

2. Trabajo en equipo

“Cuando el resultado no es positivo, ni el que anota los goles los saborea; cuando se pierde perdemos todos”, dijo al finalizar el partido del domingo.

“Lo importante es que gane el equipo, que gane la Selección, no los logros individuales”, aseguró. Y eso que él metió el único gol en el último partido.

3. Visión de largo plazo

“La mentalidad va cambiando poco a poco, de la noche a la mañana no se va a cambiar, pero estamos creando bases para el futuro“, dijo tras la derrota del Tri.

Javier Hernández es parte de aquella generación de jóvenes que fue campeona del mundo sub-17 en 2005, aunque él no participó en ese campeonato.

4. Metas claras y trabajo por objetivos

Hace unos meses, cuando en Univisión le pidieron que declarara un sueño cumplido, contestó “ser futbolista profesional”. Así de simple.

Y luego, un sueño por cumplir: “jugar un Mundial y jugar en Europa”. En unos días habrá cumplido todos, en orden.

5. Disciplina

¿Qué hace enojar al “Chicharito”? La impuntualidad.

¿Qué postres le gustan? “No come, lleva un régimen muy estricto”, dijo su padre al diario Récord.

¿Su bebida favorita? El agua natural.

6. Valores arraigados

El respeto, la honestidad, la sencillez, la amistad, son prioritarios para él.

“En la medida en que él sea honesto, en que él entregue todo, las recompensas van a llegar”, le ha dicho su padre.

Renglón aparte sus valores religiosos. Antes de iniciar cada partido se hinca y pide a Dios que lo cuide y le vaya bien.

7. Preparación

Su padre, Javier Chícharo Hernández, y su abuelo, Tomás Balcázar, son leyendas del Club Guadalajara- e incluso vistieron la camiseta de la Selección Nacional- y le transmitieron sus enseñanzas.

Desde los 6 años entrena futbol todos los días, pero también estudió con empeño sus asignaturas académicas en escuelas privadas.

Su primera entrevista en inglés en la televisión lo puso nervioso, pero no por el idioma, que aprendió de niño.

8. Apoyo familiar

Tanto apego existe en su familia, que sus padres y su hermana se mudarán a Inglaterra con él (también quería llevarse a sus abuelos).

Otra perla: su padre prefirió renunciar hace unas semanas a su cargo como técnico del equipo de Segunda División Premier en Chivas a no ir a Sudáfrica para demostrarle su apoyo, pues no le dieron permiso de hacerlo en su ahora ex trabajo.

¿Presionado? No, según dijo su abuelo al diario Esto: “ya no se fija las metas de decir ‘quiero ser mejor que mi padre o que mi abuelo’, porque ya nos rebasó“.

“Estamos todos juntos”, dijo “el Chicharito” a Grupo Reforma. “Gracias a toda mi familia (aprendí) a comportarme bien. Siempre fui muy tranquilo y muy hogareño, esos gustos no han cambiado. La fama no me tiene que hacer que me gusten otras cosas“.

9. Aprovechamiento de las oportunidades

El día de su debut con las Chivas, el “Chicharito” Hernández marcó gol a los 5 minutos de haber entrado a la cancha.

“Ahora tengo que trabajar para cumplir otro sueño”, ha dicho respecto a su llegada al Manchester.

10. Competencia con los pies en la tierra

“Tendré que ganarme el puesto con mi nuevo club, admitió recién.

“Nada es fácil en la vida, son cosas que me gustan y soñé y voy a trabajar mucho”, declaró a Milenio.

No seré ni más ni menos que nadie, seguiré siendo el mismo chavo de acá“, dijo a El Universal.

“No quiero correr, mejor paso a paso; no hay que echar las campanas al vuelo, todavía queda mucho camino por delante”, agregó.

¿A cuántos jóvenes como el “Chicharito” conoces en México? ¿Dónde están los talentos que pueden marcar la diferencia, dentro y fuera del futbol?

¿Será este chico sólo un ejemplo más de aquellos triunfadores solitarios? ¿Su ejemplo puede permear en otros jóvenes? ¿Quiénes fueron tus héroes de niño y cómo influyeron en quien eres ahora?

Yo odio el futbol, ya se sabe… pero lo amaría si gracias a él un niño, uno solo, soñara con ser el mejor en su área como el “Chicharito”… a pesar de la corriente.

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