Pocas cosas más falsas que contestar “¡sí, claro!” a la pregunta que da título a este comentario.

Muchos mexicanos aplauden que el carismático futbolista Javier Hernández encabece una campaña publicitaria que ensalza el haber nacido en este país, un orgullo frecuentemente apaleado, la última vez tras ciertos comentarios peyorativos dichos en un programa humorístico de la televisión inglesa que causaron revuelo.

Otros tantos apoyan el discurso que la periodista Carmen Aristegui ha adoptado tras ser despedida de un noticiario radiofónico, luego de presuntamente haber transgredido el código de ética de la empresa MVS.

Sí, pero ¿cuántos mexicanos respaldan éstas u otras causas con la autoridad moral que sólo dan las verdaderas y arraigadas convicciones que llevan a la acción?

No muchos, de acuerdo con mi lectura del estudio “Sueños y aspiraciones de l@s mexican@s”, realizado en otoño de 2010 por las firmas de estudios de opinión Gaussc y Lexia, encargado y recién publicado por la revista Nexos, que dirige el escritor Héctor Aguilar Camín.

Según este sondeo nacional, patrocinado por Walmart, BBVA Bancomer, la Bolsa Mexicana de Valores y Grupo Nacional Provincial, 86% de los mexicanos es, sobre todo, individualista: cree mucho en sí mismo, en su esfuerzo, pero muy poco en sus connacionales, en su país.

Un sentido antinacionalista muy lejano, pues, del emotivo eslogan “imagínate despertar y recordar que eres mexicano. Menos prejuicios, más ejercicio” que Powerade promueve con el “Chicharito”, por lo demás el mexicano con mayores triunfos hoy en día en el futbol profesional internacional.

Por otra parte, según el mismo estudio y por diversas circunstancias, 64% de los mexicanos no tiene un amplio acceso a la información, propuesta que abandera Aristegui, y sólo 9% tiene como principal aspiración en la vida que México sea mejor, premisa del discurso de la periodista a favor de la transparencia gubernamental.

Ni todos somos “Chicharito” ni todos somos Aristegui. ¡Cuánto mejor! dirá algún despistado y superficial defensor de la multiculturalidad. Y tendría razón, mucha razón, si, y solo si, estos arquetipos no habitaran, en el tan despoblado país de nuestro imaginario colectivo, el callejón casi fantasma de los mexicanos con alguna convicción, aunque de tan mediáticos opaquen a vecinos más discretos.

Siempre habrá, claro, quien desde su sofá llame a la insurgencia contra uno que otro faraón, quien achaque a “la clase política” los demonios de este país y quien repita, desde su smartphone vía Twitter, que ya basta de que todo, pero todo todo, se haga siempre, pero siempre siempre, tan mal.

Siempre habrá de ésos, pues, que creen que los sueños se pueden hacer realidad, 76% de los encuestados por Nexos.

Pero quien salga a hacerlos realidad, quien salga a dar su lucha, cualquiera que ésta sea, se esté a su favor o en su contra, y se arriesgue a equivocarse y fracasar, vive en México en el pírrico 1% de quienes, según el estudio, tienen por objetivo vital algo tan poco sexy -y tan poco explorado por aquí- de ser un buen ciudadano (y que conste que yo no meto las manos al fuego por nadie; ni al agua, pues).

¿Qué opinas de esto? ¿A favor o en contra? Te agradeceré que me lo digas aquí mismo, abajo, en  la zona de comentarios de este blog, y que sigamos la conversación en tiempo real vía Twitter, a través de mi cuenta @MariodelaRosa.



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