María Félix murió hace 9 años, el 8 de abril: 9 y 8 como el año en que, por un momento, a mi lado, esa mujer a la que llamaban La Doña, bajó del pedestal.

Ésta es la conversación atropellada que sostuve con ella una mañana de 1998 en el antiguo Palacio de Lecumberri, el edificio guardián de lo que hoy es el Archivo General de la Nación. Inauguraba una exposición de fotografías de divas de todos los tiempos.

La suerte, el tumulto y la vorágine de los asistentes al lugar, que deseaban ser copartícipes del aroma de una diva, acercarse un poco a ella, y hablarle, me situó circunstancialmente, sin pretenderlo -yo no sabía de su presencia- a su costado.

De pronto, estuve codo con codo -literalmente- de la diva. Tardé un tiempo, quizá un minuto, en reaccionar, primero al alboroto que causaba el monstruo de las mil cabezas que nos acechaba, y luego en ver tal cual era a la frágil mujer que a partir de ese momento me usaría como su escudo: sí, era ella, María Félix, La Doña, la diva, pero disminuida, de una estatura menor a la que lucía en las películas. El mismo garbo, pero sin altanería.

Calzaba zapatos de piso y vestía pantalones negros y una blusa que apenas se asomaba por la también oscura chalina que la cubría. Lo único refulgente eran sus prendedores, sus aretes, sus enormes anillos, su cabello limpio, sus piedras preciosas, no más que ella.

Recordé en la barahúnda, inconsciente pero no tonto, que en la bolsa del pantalón guardaba una grabadora portátil que había comprado recién. Con la grabadora en la mano y la imprudencia en la actitud, caminé a su lado, con la misma cercanía de los amantes que la acompañaron por las calles de París o Cuernavaca… sólo que entre los pasillos oscuros de una exposición en el decimonónico edificio de la ex penitenciaría porfirista de la Ciudad de México.

Le susurré algunas, muchas, malas preguntas. Y ella gritó varias, muchas, buenas respuestas. Algunos reporteros registraron nuestra conversación y luego me la arrebataron para hacerle unas preguntas más. Aquí las reproduzco todas.

Es la única vez que la vi. Al final, cuando todos se habían ido, me dejó como recuerdo su firma temblorosa en una fotografía, que obtuve con alguna frase adulatoria, de ésas que a ella le encantaba escuchar y yo detesto decir.

Le di un beso en la mano llena de suaves arrugas. Cruzamos nuestras miradas y, en eso, sorpresivamente para mí -quizá sin saber, o sin importarle ya, que yo aún grababa- se bajó del pedestal en el que siempre estuvo, y me hizo, muy de cerca, casi al oído, la última, la verdadera confesión, la que a nadie:

“Nunca creí que algún día provocaría lo que hoy provoco. Ser la Doña es como un sueño”.

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“Ayer te vi rodeada por la tarde. Ibas como un cuchillo: desafiando al aire”. Son palabras que, según me dijo María Félix, Pita Amor le dedicó.

¿Basta ser bonita o hace falta saberse bella?, le pregunté.

“Bonita, bonitilla nada más, no, no, no basta, necesita uno saber caminar, estar siempre limpia, creo yo que es lo más importante, ir con el dentista, hacer gimnasia para ponerse siempre en forma, hay muchas cosas para ser bonita, no nada más la nariz”.

¿Y para ser actriz como María Felix?

“Estudiar, estudiar y aprender un oficio”.

¿Las joyas le dan realce a la belleza?

“La afición por las joyas se debe primero a que tienes con qué comprarlas, porque si no es un complejo. Son joyas de amor. Pero ya no se puede salir como antes con unos diamantes porque no sabes qué te puede pasar; pero siempre una mujer necesita un poco de cosas de éstas, el oro da luz”.

Se ha dicho que usted admiraba mucho las joyas de Dolores del Río, ¿es así?

“Dolores del Río no tenía joyas: eran joyitas. No es que la esté criticando, cada quien tiene lo que tiene y yo he tenido por privilegio joyas muy, pero muy buenas, pues también mi talacha me daba mucho dinero y las compraba”.

¿Hay alguna mujer que haya pretendido situarse a la estatura de diva que usted ostenta?

“Yo no la conozco. Mi trabajo no tenía rivales, no sé, a mí me ha ido siempre tan bien en todo. El cine antes era muy chiquito, no era muy importante. Ahora el cine en México no existe; pero yo creo que nunca tuve competencia real”.

¿Se quedó con ganas de sostener un romance con algún actor?

“No, todos se me dieron muy bien”.

¿Qué le hace falta como mujer?

“¿Qué me hace falta a mí?, ¿a mí como mujer? ¡Nada! ¡Qué me va a hacer falta! un hombre siempre he tenido cerca… uno o dos. ¿Y cuál es el defecto de andar con tres o cuatro? Estar acompañada por alguien inteligente, bien, guapo, te levanta el ánimo enormemente, tener a una persona cerca siempre, ¡por supuesto que macho! Pero no maltratada de golpes y empujones, no, a mí no me gusta eso.

“Hay algunos que no me convenían realmente, unos por feos, otros porque estaban muy pobres y no, a mí no me gusta andar pidiendo medias, a mí me gusta tener una gente que trabaje, que se gane su vida, como yo…

“Siempre he sido independiente, rechacé casarme con algunos para poder ser independiente y hacer lo que yo quisiera. Yo soy liberal porque siempre hago lo que quiero. Soy alguien amable, alguien que está programada para pasarla bien.

“La vanidad puede ser buena y puede ser mala, según como la manejes, te motiva, te ambiciona (sic)”.

¿Agustín Lara fue su mejor amante?

“Yo creo que eso lo inventaron, porque he tenido gente con las mismas cualidades. No lo sé, esas cosas no se pueden hablar así nada más, esas cosas son más bonitas porque son más secretas”.

¿Qué veía usted en los hombres que escogía para quererlos?

“¡Debían de tener algo para que me fijara yo en ellos!”

¿Qué era?

“¿Puedo decir la palabra ‘pendejo’ que es tan bonita? Bueno, pues ese tipo de cosas no divierte, he procurado tener siempre gente inteligente cerca de mí, mis amigos han sido muy inteligentes, desgraciadamente la mayor parte se han ido de este mundo, ya no están.

“Tuve a un Renato Leduc como amigo, un Diego Rivera, una Frida Kahlo, un Xavier Villaurrutia, Pepe Alvarado, tuve muchos amigos inteligentes que ya se fueron.

“A mí el amor se me dio muy bien, para que voy a negarlo, siempre estoy acompañada por alguien que me ama y eso es bastante bonito porque te hace la vida, ¿no?”

¿Alguna vez ha disputado un hombre con otra mujer?

“Yo pelearme por un señor, no. Ellos sí por mí; pero yo por ellos no”.

¿Algún hombre la ha hecho llorar?

“En el cine sí”.

¿Y en la realidad?

“No, he tenido mucha suerte porque me han querido mucho, he tenido mucho amor, me lo han dado mucho y la verdad es que yo nunca he llorado por un hombre porque desde el momento en que no me quiere él ya no lo quiero yo”.

Diosa, ¿se ha usted arrodillado ante algún hombre?

“Me he arrodillado en la iglesia; pero ante un señor todavía no”.

¿Es usted feminista?

“Hay una cosa muy mala en las mujeres de hoy: que quieren parecerse a los hombres y no podrán nunca parecerse a los hombres. El hombre está constituido de una manera que no podremos nosotras, jamás, por mucho que queramos tratar de parecernos, somos diferentes, ser como un hombre no se puede.

“Soy feminista en el sentido de que quiero que la mujer progrese, no lo soy en el sentido de que la mujer se quiera parecer al hombre, soy feminista de los 90.

“A las mujeres no les va a gustar esto que voy a decir; pero creo que ya lo he dicho alguna vez: para que un hombre pueda saber cómo es la mujer de su casa necesita probar otras. También la mujer, no nada más el hombre, la cosa debe ser pareja”.

¿De qué está usted en contra?

“Yo estoy en contra de muchas cosas, estoy en contra de que en la explanada del Centro Histórico (de la ciudad de México, cuando Cuauhtémoc Cárdenas era jefe de gobierno) se pongan árboles porque se va a volver un excusado público. No volveré al Centro Histórico si lo convierten en plaza con árboles y con flores. Yo creo que esta plaza le pertenece al pueblo, que es el que tiene que decidir, y es una tribuna en la que el pueblo se puede manifestar.

“Estoy a favor de manifestarse en contra de la inseguridad que hoy tenemos: no podemos salir a la calle porque no sabemos qué nos van a dar, si nos van a dar un machetazo, si nos van a pegar, si nos van a secuestrar, si nos van a robar.

“Pero no es con un listoncito blanco que vamos a manifestarnos. Bueno, eso creo yo, es mi opinión y como no soy ejemplo para nada… Pero añoro Reforma, tan bonito paseo que lo han hecho horrible, añoro cuando la ciudad estaba más limpia; ahora está muy sucia y muy fea. He tratado de limpiar un poquito la Catedral (Metropolitana) que estaba en ruinas, que no sea un excusado público como lo es porque yo, con el ojo de mi cara, he visto muchas cosas ahí. Ésta es una ciudad muy difícil que no debería tener uno sino cuatro o cinco regentes.

“Creo que estamos mal; pero no sólo los mexicanos, creo que es una cosa mundial, en todos lados está mal. La economía va mal, no hay líderes realmente. Pero yo sí creo en la buena suerte: debe haber buena suerte para México; pero debemos ayudarle mucho para que no tengamos tantas dificultades para encontrar un trabajo, el trabajo es una cosa que le falta a muchos mexicanos”.

¿Qué opina del “Mochaorejas” (un famoso secuestrador recién aprehendido en esos días)?

“Si yo hubiera tenido algún poder para hacer algo para (Daniel) Arizmendi, lo hubiera colgado en el zócalo y le habría cortado las orejas y sus partes nobles. Él hizo sufrir a tanta gente que lo menos que podía haber recibido es el mismo castigo de cortarle las orejas”.

¿Qué piensa de la pena de muerte?

“Yo estoy con la pena de muerte para que tengan un poco de miedo todos estos rateros y asesinos”.

¿Le interesa la política?

“Yo no me puedo hacer diputada, pero ustedes sí pueden hacerme diputada o senadora, lo que sea, ¡échenle y a ver cómo nos va! Pero a los políticos los defienden, a ellos no les hacen nada, hay uno de ellos que no sé su nombre, que está gastándose el dinero de nosotros, de nuestros impuestos.

“Yo no soy representante de los mexicanos, nunca he dicho eso, yo tengo mi voz propia”.

¿Sabía que Gloria Trevi quiere lanzarse como candidata a la Presidencia de la República?

“¿Quién es Gloria Trevi?”

¿Hay algún personaje que hubiera deseado interpretar?

“Yo no me acuerdo. Me gustó mucho hacer prostitutas, porque hacer prostitutas, que es un oficio muy difícil… pues hacerlo así de mentiritas es muy interesante”.

¿Es fácil la vida de una estrella?

“Es muy duro estar frente al público, a veces estás consentida pero es parte de todo.

“En cada película mía yo quería aprender, ser mejor, porque soy una improvisada. Entré a trabajar así pero me apuré a aprender porque vi que tenía mucho éxito. Yo nunca estuve en escuelas de arte dramático ni nada, aprendí al paso de la vida, lo que me ensañaban mis papeles, mis roles, la gente buena que trabajó conmigo, porque yo trabajé con gente sumamente extraordinaria.

“Por ejemplo, yo no sabía hablar francés, pero aprendí para trabajar. He aprendido lo que mis directores me han enseñado, lo que he podido aprender al paso del trabajo”.

¿Recibió propuestas indecorosas de algún director?

“Yo nunca tuve que estar con las patas pa’ arriba para trabajar, nunca me dediqué a eso, nunca me tuve que ir con un hombre para tener trabajo, jamás, ni por dinero ni por trabajo”.

¿Juzga usted que nuestro cine sigue produciendo estrellas comparables a las de antaño?

“No… pero… bueno… ¡yo valgo por 50!”

¿Por qué se retiró del cine?

“Me retiré porque tenía 87 caballos pura sangre que dirigir y que poner en valor, por eso me quité de hacer películas”.

¿Tiene planes para volver a actuar?

“Benjamín Cann, que es un buen amigo mío, es además un gran director, y está haciendo algo para Verónica (Castro) y para mí. Quiero mucho a Verónica, es una muchacha inteligente, guapa, muy talachadora como yo, que le gusta mucho el trabajo y me cae bien. Yo siempre he estado en Televisa desde que estaba quien la fundó, el señor Emilio Azcárraga Vidaurreta”.

En una película ideal de su vida, donde usted fuese la estelar, ¿quienes serían sus coprotagonistas más importantes?

“Digamos que el ‘Músico Poeta’ (Agustín Lara) fue muy importante en mi vida, muy importante. En el lugar donde yo esté, me pongo de pie cuando alguien pronuncia el nombre de Agustín Lara porque yo le he tenido un respeto y una admiración sin límites.

“También me pongo de pie, por ejemplo, con Carlos Gardel…  en fin, me pongo de pie con la gente que yo reconozco… ¡claro que no todo el tiempo porque estaría yo de pie todo el día!”

¿Le gustaría actuar en una película biográfica?

“Yo no… ¡volver a pasar todo lo que he pasado, ya no!”

¿Se considera usted una leyenda?

“Leyenda es la que ya se murió, yo todavía sigo aquí. Tal vez (decir que es una leyenda) es un homenaje a las tantas veces que se pronunció el nombre de México fuera de aquí, gracias a mí”.

¿Qué es ser “La Doña”?

“Algo fregona tiene una que ser para que le digan así. Estoy acostumbrada a serlo, mi lorito en mi casa me dice ‘La Doña’”.

¿Qué le ha dado la vida?

“El privilegio de estar al frente del público, haber tenido el privilegio de tratar con tanta gente inteligente. He tenido un privilegio muy grande que me ha dejado mi carrera: haber conocido a tanta gente importante y haberme dado cuenta de la importancia de cómo está México, mi país, de tener una voz, creo que en este país tengo una voz y puedo decir lo que pienso porque nunca les he metido y siempre he querido hacer lo mejor, cosas chiquitas porque no puedo hacer cosas grandes, como quitar la Diana de donde la tenían arrumbada.

“Yo he tenido siempre mucho valor para las cosas, no he sido una timorata ni una tímida. Para muchas cosas sí, pero no en el trabajo, no en mis amores”.

¿Le gustaría ser recordada después de su muerte con una exposición como ésta, de fotografías o de pinturas?

“En primera pienso que para eso falta mucho tiempo. Pero creo que donde esté, a su tiempo, me dará mucho gusto que hagan una exposición de fotos así y que se me recuerde, ni modo.

“En muchas partes se ha anunciado mi muerte y todavía no, estoy muy viva, muy enérgica, muy entusiasmada, todavía con el privilegio de hacer muchas cosas y le doy gracias a la vida que ha sido tan buena conmigo.

“Yo no me voy a despedir nunca, siempre estoy con ustedes y eso es lo que me mantiene con esta energía”.

¿Creyó en su juventud que algún día iba usted a provocar todo esto, ser La Doña?

“No, nunca. Nunca creí que algún día provocaría lo que hoy provoco. Ser la Doña es como un sueño”.

Y María murió en el sueño hace 9 años, el 8 de abril de 2002, exactamente 88 años después de haber nacido.

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El que wikilikee al fundador de WikiLeaks buen wikilikeador será. Y a Julian Assange ya le llegó la hora.

Lo grabaron bailando, sacudiendo su rubia melena y su cuerpo espigado cual verdadero rey de la pista. El autor de la “filtración” es el cantante Seth Sharp, quien subió a YouTube 50 segundos de un video que grabó cuando era DJ en un club nocturno de Reikiavik, Islandia.

Al ritmo de “Blessed”, sin más preámbulos, con ustedes, Julian Assange baila… ¡aaasí!

Imagen de previsualización de YouTube

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En 2010 este australiano de 39 años  puso en jaque a la diplomacia estadounidense con la revelación de miles de cables diplomáticos que, junto con un par de acusaciones por presuntos abusos sexuales, aún lo tienen en la mira de sus detractores.

¿Para qué es mejor Julian Assange, para bailar o para “llevarse al baile” a la diplomacia? Deja aquí tu comentario y sígueme en tiempo real a través de Twitter, donde soy @MariodelaRosa


Alejandro Ramírez Magaña, el hombre que en 2010 apostó por la distribución del documental Presunto culpable a través de su cadena Cinépolis, y ahora defiende su exhibición ante una orden judicial de suspenderla, se ha caracterizado en su carrera profesional por ser un agente de cambio.

A los 26 años parecía tener un destino de corte académico tras hacer una licenciatura en Economía en la Universidad de Harvard, una maestría en Oxford y estudios para el Banco Mundial acerca de cómo llevar recursos a países pobres.

Pero cuando estaba a punto de firmar un contrato con el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo Humano en Nueva York, su abuelo Enrique Ramírez Miguel le pidió volver a México para ayudarle a sacar a flote a la empresa familiar ante el embate de la competencia, con un mensaje que decía “Alex, te necesitamos. Un abrazo. Tu abuelito”.

“Era 1996 cuando recibí un sobre de mi abuelito con muchos recortes de revistas, miles de estados financieros que hablaban de que la compañía familiar, Cinépolis, pasaba por una crisis debido a la fuerte competencia que había. Obviamente no lo dudé y volví”, declaró a la revista Quién en una entrevista publicada en octubre de 2004.

Y cumplió con la misión. Tras diagnosticar la situación de la industria cinematográfica mexicana renovó el concepto de la firma, replanteó su modelo de negocio, introdujo nuevas tecnologías y, sobre todo, hizo cambios profundos al interior de la organización fundada en 1971, cuando él tenía un año de edad.

Lanzó un plan de capacitación para inculcar a los empleados la cultura del servicio, abolió prácticas enraizadas que disgustaban al cliente como las interrupciones de las películas o “intermedios”, e implementó un esquema de remuneración por objetivos para motivar a su personal.

“Estuve de 1996 a 2000 como director general de operaciones. Desarrollé y pulí el concepto (…) Llegué a revolucionar la forma de hacer las cosas”, dijo en aquella entrevista a Quién.

Pero su trabajo no se restringe a su empresa. Sus inquietudes también lo han llevado a ser representante de México ante la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos, y a estudiar un doctorado asesorado por el Premio Nobel de Economía 1998 Amartya Sen.

Alejandro Ramírez nació hace 40 años en Morelia, Michoacán, y es el segundo de los cuatro hijos de Enrique Ramírez Villalón y Rosalía Magaña.

“Mis papás supieron despertar en nosotros desde chiquitos la curiosidad intelectual, las ganas de aprender y superarnos. Nos inculcaron la cultura del esfuerzo y que teníamos que luchar para ganarnos un lugar”, declaró en 2004.

Hoy, ya como presidente y director general de Cinépolis, ocupa el lugar 61 entre Los 100 Empresarios Más Importantes de México, la lista anual que publica la revista Expansión.

Al 31 de enero de 2011, los 16 mil 800 colaboradores de Cinépolis operaban 2,466 salas en 265 conjuntos cinematográficos, lo que equivale a unas 464 mil butacas en 72 ciudades de México, Guatemala, El Salvador, Honduras, Costa Rica, Panamá, Colombia, Perú, Brasil y la India.

Esta cadena, la primera en incorporar el concepto de salas VIP, también tiene estrategias para edificar salas enfocadas a sectores de la población con menores ingresos en el sureste de Mexico e invitar al cine de forma gratuita a miles de niños de escasos recursos para que vivan la misma experiencia que él recuerda de cuando era pequeño.

Mi película predilecta es Cinema Paradiso. Me identifico mucho con ella porque yo crecí al lado de un cine, uno de los primeros que levantaron mi abuelo y mi papá en Morelia”, declaró en 2006 a la revista Expansión.

“Yo iba casi todos los días y mi abuelo me regalaba pedazos de películas de Disney y de Cantinflas -no eran precisamente la parte de los besos, como en Cinema-, y me los llevaba al colegio, donde era la envidia de todos”, dijo.

También creó una fundación que tiene programas de salud visual, educación en el arte del cine y acción comunitaria.

“(Me hace feliz) estar con mi familia, con mis sobrinos; pero también de alguna forma las cosas que podemos hacer a través de Cinépolis en materia de responsabilidad social”, dijo a Expansión.

Alejandro Ramírez ama el cine. Por eso se ha comprometido también con causas como la de exhibir películas de calidad, aunque no sean comerciales, en foros abiertos a jóvenes talentos, como el Festival Internacional de Cine de Morelia.

Ahora se comprometió con Presunto culpable, la primera cinta que su empresa distribuye con dos premisas fundamentales: intentar cambiar los vicios del sistema de justicia mexicano, y donar las utilidades a Renace, una organización no gubernamental que ayuda a personas sin recursos para pagar un abogado.

La mañana del viernes 4 de marzo, Ramírez escribió en su cuenta de Twitter: “Ayer #PresuntoCulpable se convirtió en la película documental más vista en la historia de México, con 557,397 asistentes. Gracias x su apoyo”.

Y la tarde de este lunes 7, por la misma vía, escribió: “Acabamos de recibir una notificación de RTC, de SEGOB, para retirar la exhibición de #presuntoculpable de inmediato, lo cual acataremos.

Es una pena que una juez federal bloquee la posibilidad de que miles de mexicanos conozcan la verdad de nuestro sistema de justicia”, agregó.

Durante el fin de semana, había advertido que esperaba esta notificación y que en caso de recibirla “consideraría las alternativas disponibles”.

“Cinépolis cumple y cumplirá con la normatividad vigente, sin dejar de lado el legítimo ejercicio de la libertad de expresión. Cinépolis reafirma su compromiso en apoyar causas que promuevan un cambio social a través del séptimo arte”, dijo luego en un comunicado.

Alejandro Ramírez, quien ha declarado que sospecha que existe una campaña en contra de la difusión de esta película, parece querer seguir siendo un agente de cambio.

¿Qué opinas de Alejandro Ramírez y el caso Presunto culpable? ¿Cómo podemos ser agentes de cambio y revolucionar nuestro mundo? Déjame por favor tus comentarios en este blog y platiquemos en tiempo real a través de mi cuenta de Twitter, @MariodelaRosa


La pregunta era pertinente porque, después de todo, él puso a estudiar en 1999 a miles de jóvenes que llevaban 10 meses sin hacerlo debido a una larga huelga en la Universidad Nacional Autónoma de México, institución que bajo su rectoría, que duró hasta 2007, recuperó mucha de la buena imagen que había perdido.

Así que cuando me encontré hace unas semanas a Juan Ramón de la Fuente en San Miguel de Allende, Guanajuato, se lo pregunté: ¿qué hacemos con los “ninis”, esos jóvenes mexicanos que no estudian ni trabajan, de los que tanto se habla y por los que tan poco se hace?

Da clic a este video y ve lo que me respondió:

¿Qué opinas de lo que dice el ex secretario de Salud, tantas veces candidateado en la carrera presidencial? ¿Los “ninis” son un caso perdido o hay solución? ¿Cuál propones?

¿A ti, ir a la universidad te cambió la vida?

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33 trabajadores de la mina de oro y cobre San José, cerca de Copiapó, al norte de Chile, fueron ubicados vivos este domingo tras pasar 17 días atrapados 700 metros bajo tierra con alimentos sólo para 48 horas.

Aún deberán pasar tres meses antes de que salgan de ahí, según los cálculos del presidente Sebastián Piñera y sus expertos, pero mientras les proveerán comida, agua y medicinas que aseguren su salud.

Muchos llaman “milagro” a la conjunción de factores que permitió hallarlos: planeación certera, alta tecnología y un empeño que rindió mejores frutos que en casos como el de Pasta de Conchos, en Coahuila, México, donde en 2006 murieron 65 mineros en circunstancias distintas aunque condiciones similares.

Pero para uno de los sobrevivientes chilenos, el rescate podría significar no sólo la gran posibilidad de sobrevivir, sino la oportunidad de revivir una vocación que parecía enterrada.

Se llama Franklin Lobos. La vida lo llevó de futbolista profesional a chofer en una mina, de chofer a víctima del derrumbe y ahora de víctima a sobreviviente.

Pero el imaginario colectivo lo está invitando a dar un paso más: de sobreviviente a auxiliar del técnico de la Selección chilena de futbol, Marcelo Bielsa.

¿Cómo llegó ahí? Ésta es la historia de un hombre que tocó fondo cuando creía que ya no podía caer más y que podría usar ese fondo de resorte para volver a su vocación.

En los años 80 Lobos fue seleccionado nacional y mediocampista de los equipos Deportes La Serena, Santiago Wanderers, Regional Atacama, y Cobresal, donde fue contemporáneo de Iván Zamorano, antes de que el llamado “Bam Bam” fuera estrella del Real Madrid. Jugó 144 partidos en Primera División.

Tras su retiro como profesional, el llamado “Mortero Mágico de los Tiros Libres” jugó un tiempo en un equipo amateur pero acabó como muchos ex futbolistas chilenos cuyos equipos son propiedad de compañías mineras: trabajando en ellas como obreros.

Chofer de los que meten y sacan trabajadores de la mina en una camioneta para llevarlos al almuerzo, trabajaba así 7 días por 7 de descanso, que ocupaba en ser taxista en esa ciudad, cuyo nombre significa “Copa de Oro”.

Era un eterno aficionado al futbol, pero resignado a cubrir al crack con la máscara del hincha.

Siempre humilde, había enterrado la faceta profesional de su vocación. ¿O acaso alguien creería que aquel hombre de 55 años, que hace tres meses había conseguido empleo como chofer de una mina, podría soñar con volver al futbol profesional?

Soñar sí. De hecho cuentan que aún se paraba frente al balón para anotar goles espectaculares y seguía haciendo bromas como en sus mejores tardes de juventud. Pero realizarlo, difícilmente.

Sin embargo, el otrora volante nacional chileno enfrentó una jugada inesperada: quedarse atrapado en la mina, con el riesgo de morir si no hubieran podido enviar un mensaje pegando un letrero en una sonda, con la que se les buscaba desde la superficie.

Hoy el riesgo es mínimo. Si todo va como se planea, en semanas lo veremos salir al llamado “Campamento Esperanza” donde le esperan sus familiares y amigos, quizá un poco desmejorado, pero vivo. Eso ya es una gran noticia para su familia, su país y todos quienes tengan una pizca de humanidad.

Pero como si la vida quisiera retribuirle la alegría que le dio a tantos aficionados, pronto se enterará de que a raíz de la noticia de que sigue con vida, en la televisión chilena y Twitter tomó fuerza una campaña que propone que se le dé empleo como ayudante del director técnico de la Selección Chilena, Marcelo Bielsa, para que su talento no vuelva a caer en el olvido.

Imposible saber ahora si se trata de una propuesta pasajera, producto de la euforia, que acabará diluyéndose (tampoco le han preguntado a Bielsa si aceptaría). Imposible saber si, de concretarse, Lobo querría saltar sobre el complicado aunque sorteable trampolín que la vida le puso.

Quizá lo más importante sea recordarle a él, y de paso a nosotros, que en la vocación de cada quien se esconde una misión, que se resistirá a ser enterrada por más que el tiempo, las circunstancias o nosotros mismos queramos ignorarlas. Que a pesar de que nos escondamos de ella en lo más profundo de una mina, o que las circunstancias adversas nos lleven a olvidarla, la vocación y el talento seguirán ahí con su dósis de obligación intrínseca de desarrollarlas y compartirlas.

“Tras la experiencia que está viviendo, ¿quién mejor que Franklin Lobos para motivar a los jugadores?”, se preguntan quienes promueven su nuevo puesto.

Quizá ahí esté la clave de su nueva misión en la vida. Aquella para la que, sin saberlo, se ha venido preparando, por si quiere adoptarla.

¿Qué opinas de la historia de supervivencia de los 33 mineros en Chile? ¿Qué podemos aprender a nivel individual, colectivo y como país? ¿Alguna vez has sentido que te alejas de tu vocación o te has resistido a cumplirla? ¿Qué opinas de la historia de Franklin Lobos? ¿Crees que quien sobrevive a una experiencia fuerte está obligado a compartir sus enseñanzas? ¿Será que cuando menos lo pensamos, cuando todo parece perdido, se puede encontrar una segunda oportunidad? ¿Será?

Cuéntame por favor qué opinas aquí abajo, en nuestra zona de comentarios, y sigamos la conversación en Twitter, soy @MariodelaRosa.


Ponemos punto final a la euforia por el futbol con el triunfo de la Selección de España en la final del Mundial de Sudáfrica 2010… ¿cierto?

Si no, aquí van 5 datos para que, por lo menos los mexicanos, volvamos a la realidad:

1. Vamos perdiendo en educación

Este año, un millón de menores de entre 12 y 14 años se sumará a la población sin educación básica, según el Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación.

2. Vamos perdiendo en seguridad

19 estados del País aumentaron su incidencia delictiva en los últimos 15 años, según el Sistema Nacional de Seguridad Pública de la Secretaría de Gobernación.

3. Vamos empatados en corrupción

Las corporaciones policiacas de todos los niveles tienen hoy el mismo grado de corrupción y vínculos con la delincuencia que hace 14 años, según un estudio del Centro de Investigación y Docencia Económicas y el Instituto Tecnológico de Estudios Superiores de Monterrey.

4. La pobreza nos va ganando

El porcentaje de mexicanos cuyos ingresos laborales no alcanzan para comprar una canasta básica de alimentos aumentó 13.8% en 5 años, según el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social.

5. … Y el desempleo en los jóvenes, también

La población económicamente activa de entre 20 y 29 años sin empleo en México creció 38% en 2 años, según la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo.

Que ya tenemos la mira puesta en Brasil 2014, dicen. Me parece muy bien. Ya va siendo hora de superar el “ya merito” y ganar, por fin, la copa de la FIFA de ese año.

Pero ojalá que también tengamos planes -y si no, que los hagamos- para superar nuestros múltiples rezagos en los asuntos listados… y en muchos otros, igual de prioritarios: ¿qué tal los de tantas décadas en temas de derechos humanos, transparencia, democracia o justicia social… por ejemplo? Y en economía, ni hablar.

¿Alguien se atreve a hacer una predicción para Mexico? ¿Acaso el pulpo Paul?

¿Cuáles deben ser las prioridades de este país? ¿Cuáles son sus más grandes pendientes?

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