“No sólo no estoy acabado, sino que soy inagotable; mi llama es como la que devora a los soberbios en el infierno católico: inextinguible. Y me parece que mi juventud ha de ser eterna, como la de los dioses de Grecia”
Giovanni Papini
“El niño nace a los nueve meses, pero el hombre comienza a los treinta años…” ¿Será?
Así lo escribió el poeta florentino Giovanni Papini (1881-1956), primero ateo y luego teólogo, a quien el escritor argentino Jorge Luis Borges equiparó con la mítica figura del egipcio Proteo, conocedor de las honduras del mar.
Lo hizo en Un hombre acabado, para algunos la obra maestra del también autor de La historia de Cristo, El Diablo y El libro negro, en la que expone una suerte de autodefensa lírica, biográfica y excéntrica, ante la intención de mirarlo en decandencia a esa edad.

“¿Así que se anda diciendo por Italia que yo soy un hombre vaciado, exhausto, acabado? ¿De veras se dice que yo fui fuego y paja y que el viento de primavera se ha llevado hasta el último ápice de ceniza?”, se pregunta.
“¡Despacio, muchachos! Esperen un poco, por favor. ¡Nada de acabado! ¡Pero si todavía no he empezado! Todo lo que hice -¡cuánto!- era un prefacio, un proemio, un índice anticipado, un anuncio, una proclama y hasta, si quieren, un desbordamiento de mosto y de espuma, como para poder madurar mejor interiormente. Lo mejor viene ahora: ¡recién hoy nazco!”, alardea.
Papini cree que a los 30 años llega la madurez de esa flor que es la juventud, y que esta edad es apenas el inicio de lo que algún día, muy lejano aún, habrá de pudrirse.
Su acicate es la nueva generación: los jóvenes impetuosos que quieren desplazarlo a él y a sus contemporáneos (la generación Y contra la X, para nosotros, digamos).
Es decir, jóvenes tan impetuosos como lo eran hace apenas (¡apenas!) una década los ahora treintañeros (la generación X contra los “baby boomers”, hablando de nosotros).
“Cuando llegan los nuevos, los frescos, los primeros en puesto, los muchachos que tenían 10 años e iban a la escuela cuando nosotros teníamos veinte y disparábamos los primeros golpes, entonces empieza el día de la prueba y del peso”, admite.
“Ahora es el momento del cambio y de la mayoría de edad. Sienten la necesidad de rebelarse contra los más próximos, y están preparándose a asaltarnos, como nosotros asaltamos a nuestros mayores.
“Se sienten superiores a nosotros, están seguros de habernos superado y de poder sobrepujarnos en el primer asalto que den”, reconoce.
“No tengo miedo a los nuevos como no tuve miedo de los viejos. Estoy dispuesto a poner en la plaza todos mis papeles y a defenderme con los dientes y con las uñas, con las palabras y con las ideas, como un salvaje y como un civilizado. No me echo atrás. No me doy por vencido. Ya lo dije: no estoy acabado”, sentencia.
Y pone las cartas, todas las cartas, sobre la mesa, para desafiar -sí, para desafiar- a los más jóvenes:
“¡Adelante muchachos! Estos 30 años de mi vida, estos 20 años de vida cerebral, estos 10 años de literatura, podía quizás haberlos empleado mejor. Pero, sin embargo, algo he hecho. He tomado parte en movimientos de ideas y los he iniciado; he fundado revistas, he publicado una media docena de libros, he sembrado ideas, locas o estúpidas o profundas, lo que sean, a diestra y siniestra. Soy alguien, represento algo, tengo un pasado, y tendré, a toda costa, un porvenir…
“¿Y ustedes? ¿Qué han hecho? ¿Qué hacen? Veamos: artículos, reseñas. Tienen ingenio, claro está, y cultura, pero por ahora, si no me equivoco, están agarrados a lo ajeno, viven a cuestas del que hace algo, se hacen grandes poniendo bajo los tacos de su calzado los volúmenes de los demás. Hay entre ustedes quien ha hecho y hará arte: muy bien. El juzgar es difícil, pero el hacer es más difícil todavía. Veremos”, los reta.
¿Qué opinas? ¿Lo que no se logró antes de los 30 años ya no puede lograrse después? ¿La generación de los veinteañeros es realmente una amenaza (laboral, social, cultural, incluso económica) para los que ya pasan (pasamos) de los 30? ¿La vida productiva realmente empieza a esta edad o de lo contrario se estanca? ¿Crees, como Papini, que a los 30 aún hay tiempo por delante? Si tuviste crisis de los 30, ¿cómo la superaste?
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PD. Si estás en los 30 y quieres presumir tus logros (o los de alguien más, a esa edad), postúlate o postúlalo en la convocatoria 2011 “30 promesas en los 30” de la revista Expansión y CNNExpansión.com. Para conocer los detalles, da clic aquí.

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