
El enorme hueco en la esquina frente al Ángel de la Independencia en el DF fue la única inversión que hizo el pool inmobiliario que prometía traer la imponente marca a la capital mexicana. Entre los socios figuraban Grupo Questro (de Eduardo Sánchez Navarro Rivera-Torres) y Pulso Inmobiliario (a cargo de Salomón Camahi), y el desarrollador Moisés Farca.
El proyecto estaba bautizado como Torre del Ángel y de él solo quedan unas coquetas bardas azules que esconden una enorme grieta en el suelo. Por lo pronto en esa esquina –que seguramente es una de las más caras de la ciudad- se estaría programando levantar una torre de oficinas de 38 pisos.


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Todo lo que las empresas se niegan a contar y usted se muere por saber. El mundo de los negocios bajo la lupa de Bárbara Anderson.
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