Mi hermano tiene 50 años. Dicen que ya no debería invertir mucho en la Bolsa de Valores.

Se supone que hay una regla para saber qué porcentaje de tus ahorros debes invertir en acciones: Réstale tu edad a 100. O sea que si tienes 50 años, el máximo en la Bolsa debería ser 50%.
Pero su hijo mayor tiene 3 años. Si el dinero fuera de él, entonces podría invertir 97% de sus ahorros en la Bolsa. Pero mi sobrino tiene otras necesidades, que hacen que se distraiga (como se ve aquí en su cumpleaños 2) y no piense en multiplicar su dinero. Todavía no tiene una alcancía.
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¿Cuál será la fórmula para invertir en la Bolsa? A mi hermano le gustaría que si invierte 100,000 pesos hoy y hace una aportación mensual durante 20 años, alcance a juntar 3 millones de pesos, para que se los repartan sus dos hijos y la hermana de estos (que tiene 17 años. Una complicación más: ¿y ahora cuál será el porcentaje adecuado para poner en la Bolsa?). Pícale aquí para saber cuánto dinero debes ahorrar al mes para alcanzar tu meta de ahorro.
La cuestión es que ahora la Bolsa de Valores está en alturas de vértigo, si se compara con el nivel en el que estaba en 2008. A todas luces, ya no es tan barato comprar acciones mexicanas como hace dos años y ya no habrá que esperar el rendimiento que tuvieron los afortunados optimistas que compraron el 6 de octubre de 2008. ¿Sabes cuánto ganaron hasta el 6 de octubre de 2010? ¡70%!
Sí, claro, pero esos afortunados optimistas tuvieron un gran susto, con una pérdida de 14% entre el 6 de octubre de 2008 y el 2 de marzo de 2009. Pícale aquí para ver cómo le ha ido a la Bolsa.
¿Estarán dispuestos mi hermano, mi cuñada y mis tres queridos sobrinos a resistir las bajas de la Bolsa?


No me gusta cómo escribe Kiyosaki. Y como él sabe que tiene ese defecto, cada vez que tiene la oportunidad se cura en salud y recuerda que él escribe best Sellers, no gran literatura y que su intención es ayudarte a hacerte rico y no a cultivarte.
Se respira algo de desprecio de Robert Kiyosaki por el excesivo estudio. Aunque de vez en cuando concede que está bien hacer lo que te gusta, y realizar un trabajo excelente, se nota que algo (tal vez en su historia personal) lo impulsa a mirar desde arriba a los ñoños clavados en el estudio o en ser buenos empleados, porque están perdiendo su tiempo y no están haciendo dinero.
Se ve que es un autor de best sellers y ahora acaba de publicar un nuevo libro, La conspiración de los ricos (editorial Aguilar, 2010), en la que vuelve a presentar las mismas ideas que el primero, el de Padre rico, padre pobre. Si tú quieres gastar 219 pesos en el librito, adelante, porque vas a aprender algunas cosas esenciales, que ya ha dicho varias veces. No digas que no te advertí que está mal escrito y que le sobran 345 de sus 351 páginas.
¿Qué hay en esas seis páginas esenciales que sí te podrían servir?
1.    No te claves en ser un empleado. Si piensas enriquecerte con el próximo aumento de sueldo, estás equivocado.
2.    Arriesga. Tienes que invertir en algo, comprar activos que te generarán rendimientos, como una casa por la que cobras renta o una acción que podrás vender más cara después.
3.    No te endeudes para comprar una gran casa y una enorme pantalla de televisión.
4.    Aprende de finanzas.
5.    Haz que otros trabajen para ti. Vende el permiso para usar tu obra o la receta para hacer tu pollo (para ilustrar esto, Kiyosaki habla de la vieja historia del coronel Sanders, que vendió franquicias en lugar de pollos fritos).
¿Quieres saber cómo los ricos conspiran contra ti? Kiyosaki incluye una serie de lugares comunes, entre ellas que la escuela te prepara para ser empleado obediente, que pagas impuestos para mantener a algunos inútiles y que los planes de pensiones te quitan tu dinero para que financies las grandes empresas.
Y al final del sombrero del mago está el mejor truco: los ricos nos han engañado desde 1971, cuando Estados Unidos quitó el respaldo del oro sobre los dólares. Ahora los dólares son papel y no oro. Como que si ese metal tuviera un valor intrínseco (no, no lo tiene, aparte de que brilla bien chido).
En realidad, el dato de que el dólar no está respaldado por el oro no sirve de mucho en el plan para enriquecerse (aparte de que debes saber que la inflación amenaza tu patrimonio). Tampoco queda muy claro cómo podría beneficiar a la población en general si regresáramos al patrón oro, o a usar vacas o semillas de cacao en lugar de billetes y monedas, pero hay que reconocer que siempre tiene su gancho eso de ilusionar a la gente con que podría tener lingotes de oro en su cartera, si no fuera por la ambición desmedida de algún rico ya fallecido.
Descuida: no hay conspiración de los ricos, o por lo menos Kiyosaki no la descubre en su libro. Pero de que ayuda a vender, lo hace. ¿Comprar este libro? Quédate con los cinco puntos, y por favor, no creas en algunas recetas para toda ocasión, como esa de que hay que comprar oro, en cualquier momento.



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