Los papás son como el cohetero. Si no nos dijeron cómo manejar nuestro dinero, malo. Si nos dijeron, pero resultó mal, peor.

Ya sabes que a los psicoanalistas les encanta escarbar en el pasado de los pacientes. Se supone que logran descubrir las ideas y las costumbres que te evitan dar vuelta a la página y empezar a funcionar en forma adecuada para alcanzar tus objetivos. Así que revisar los consejos que nos dieron los papás, podría servir para enfrentarlos y ver la manera de mejorar nuestras costumbres.

Va una encuesta que hice en twitter sobre los peores consejos financieros. La pregunta: “¿Cuál fue #elpeorconsejofinanciero que te dieron tus papás?” Y aquí están las respuestas:

@eltemoc “Tú trabaja, y la gente valorará lo que cuesta tu trabajo”

@JeniJanuary #elpeorconsejofinanciero es inculcarnos a vivir de lo prestado, creer que todo mundo tiene obligación de prestarnos dinero

@KarlaBayly “Si estudias eso te vas a morir de hambre” El “eso” era letras o pedagogía.

@Vdavilar “No compres a crédito, mejor ahorra y lo pagas cash”.

@Cyn_lg que cuando yo tenga mi dinero me compre lo que quiera. Error: ¡hay que pensar en qué gastarlo!

@Javi_MX “Cómprate un auto de agencia, es costoso pero eres el primero en usarlo”

@AlvaroVelazquez “El que nada debe, nada tiene”

@vaneperu “Ahorrar cuando se gane más dinero”

@sandygallia Nunca me hablaron de dinero, y mi mamá siempre se quejaba de que mi papá gastaba ->vivo sin gastar

@Guapologa #elpeorconsejofinanciero que me han dado mis papás es no hacer evidente que ahorrar para el futuro es un ejercicio sano.

@chopeer Más bien lo que están haciendo mal algunos es comprarle todo a sus hijos y de marcas reconocidas.

@ElPesoNuestro: Tener el “guardadito” en la casa en lugar de meterlo al banco. Obviamente el dinero pierde valor bajo el colchón.

@a_delabarreda “Estudia algo que te deje dinero, el gusto lo agarras con el tiempo”

@laramirezp Quizás el de decirme que ahorrara mi dinero en lugar de invertirlo, porque al invertir hacemos crecer el dinero y al ahorrarlo, no.

@Candymasblog “Aprovecha el crédito hipotecario que te están ofreciendo… ¡Después la rentas y con eso pagas!”

@AlvaroVelazquez “Voy a sacar otra tarjeta de crédito, para traspasar el saldo”

@nanzlorena “Gasta tus primeros sueldos como quieras, después vienen los hijos y todo es para ellos”

@vivircomoreina Sacar un crédito en udis, aunque no lo he comprobado del todo.

@JUrielver “Hay que tener lo que se deba, aunque se deba lo que se tenga” ¡qué consejito! ¿no?

@wero9 “¡Deberías tramitar tu tarjeta de crédito!”

@jc_chavez “El dinero se hizo para gastarse”

@tono_ito “Usa esa tarjeta de crédito para pagar las demás”

@CarolinaQuesada “Dios proveerá”

Éste me lo envió una amiga por correo electrónico: “Nunca será la última oportunidad”. Y con ese consejo, dice, su papá no ha aprovechado ninguna oportunidad.

Por cierto, yo no recuerdo algún mal consejo de mis papás, porque sencillamente no hablaban de dinero. Y de acuerdo con Adina Chelminsky (@CayMill), la autora del libro Cabrona y Millonaria ésa también es una mala costumbre, porque no deja que de niño aprendas a reconocer los límites y el poder del dinero. Sí recuerdo malos ejemplos: de niño, cuando salía con mi papá, su cartera siempre alcanzaba para comprar cosas (lo bueno es que no nos llevaba a pasear a los centros comerciales, sino a lugares llenos de experiencias divertidas y pocas tentaciones de compra). De mi mamá heredé la angustia de poner orden en mis papeles. Siempre vi montones de cuentas acumuladas en su escritorio. Tal vez estaban pagadas, pero el montón era imponente y era difícil adivinar qué se debía atender primero.

Para que no nos quedemos todos amargados, un comentario de otro twittero, @pichosg, que sugiere que hagamos una encuesta sobre los buenos consejos. Él dice que se arrepiente de no haberle hecho caso a su mamá cuando le decía que comprara casa y ahorrara. ¿Y qué hiciste entonces? “Compré coche (no me arrepiento porque lo disfruté) y gasté en cosas que ahora no me acuerdo (de eso sí me arrepiento)”.

(Gracias a @Guapologa por la idea de hacer la encuesta. Ella hizo una para su blog sobre consejos de mamás. Si quieres consultarlo, pícale aquí).


A tu compañero de al lado ya lo recortaron de su empleo. Vas al pasillo y otro compañero te dice que en su área todos están de mal humor, porque tienen que hacer más cosas con menos recursos, con un equipo disminuido y no están llegando a las metas de ventas. Pierdes dinero, pierdes el sueño, pierdes, pierdes. ¿Será tiempo de correr a buscar una terapia psicológica?

El problema es que puedes vivir la pérdida económica dos veces. Una, como la pérdida económica en sí y otra como una pérdida emocional. Así que encima de que tienes menos dinero, ahora tienes que cargar con la angustia de que no eres tan bueno como el vecino, que no puedes lidiar con los problemas como un hombrecito.

Les pregunté a los psicoterapeutas si había que verlos y claro que me contestaron que sí. Adrián Salama, un psicoterapeuta de la Universidad Gestalt, dice que lo bueno de las crisis es que nos despiertan, nos hacen ver que íbamos por un camino equivocado  y que ahora podemos mejorar nuestras herramientas para enfrentar los problemas.

No creo que pueda clavarme en platicarte lo que me dijeron los terapeutas –psicoanalistas, psicoterapeutas cognitivos-conductuales -, pero sí en que tienen un punto: si la forma en que has resuelto los problemas hasta ahora no te sirve, tienes que encontrar un nuevo camino y lo más probable es que necesites ayuda externa. Salama cuenta que es como andar en bicicleta. Tal vez sepas lo suficiente para andar todos los domingos en el paseo ciclista, pero para hacer mountain bike vas a necesitar un entrenamiento extra, así tengas 10 años de experiencia haciendo lo mismo (tan sencillo porque ahora ya no te enfrentas a lo mismo).

¿Que cuánto cuesta? Ve haciendo tu ahorrito. Una sesión de cualquier terapia te sale en más de 350 pesos. Hay algunos que dan servicios a la comunidad, y pueden dar sesiones de 150 o 200 pesos, pero no te hagas, tampoco se trata de que vayas a quitarle oportunidades a alguien que lo necesita más. ¿Cuánto vas a durar? ¿cuánto es lo  menos? Algunos dicen que con 4 meses, con una, dos o tres sesiones semanales, puedes enfrentar un problema concreto. Todos acusan a los psicoanalistas de tardar demasiado y los psicoanalistas se defienden con el argumento de que nadie está a fuerzas y de que no se trata de crear una dependencia extra, así que también pueden ofrecerte tratamientos de corta duración.



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