No me gusta cómo escribe Kiyosaki. Y como él sabe que tiene ese defecto, cada vez que tiene la oportunidad se cura en salud y recuerda que él escribe best Sellers, no gran literatura y que su intención es ayudarte a hacerte rico y no a cultivarte.
Se respira algo de desprecio de Robert Kiyosaki por el excesivo estudio. Aunque de vez en cuando concede que está bien hacer lo que te gusta, y realizar un trabajo excelente, se nota que algo (tal vez en su historia personal) lo impulsa a mirar desde arriba a los ñoños clavados en el estudio o en ser buenos empleados, porque están perdiendo su tiempo y no están haciendo dinero.
Se ve que es un autor de best sellers y ahora acaba de publicar un nuevo libro, La conspiración de los ricos (editorial Aguilar, 2010), en la que vuelve a presentar las mismas ideas que el primero, el de Padre rico, padre pobre. Si tú quieres gastar 219 pesos en el librito, adelante, porque vas a aprender algunas cosas esenciales, que ya ha dicho varias veces. No digas que no te advertí que está mal escrito y que le sobran 345 de sus 351 páginas.
¿Qué hay en esas seis páginas esenciales que sí te podrían servir?
1.    No te claves en ser un empleado. Si piensas enriquecerte con el próximo aumento de sueldo, estás equivocado.
2.    Arriesga. Tienes que invertir en algo, comprar activos que te generarán rendimientos, como una casa por la que cobras renta o una acción que podrás vender más cara después.
3.    No te endeudes para comprar una gran casa y una enorme pantalla de televisión.
4.    Aprende de finanzas.
5.    Haz que otros trabajen para ti. Vende el permiso para usar tu obra o la receta para hacer tu pollo (para ilustrar esto, Kiyosaki habla de la vieja historia del coronel Sanders, que vendió franquicias en lugar de pollos fritos).
¿Quieres saber cómo los ricos conspiran contra ti? Kiyosaki incluye una serie de lugares comunes, entre ellas que la escuela te prepara para ser empleado obediente, que pagas impuestos para mantener a algunos inútiles y que los planes de pensiones te quitan tu dinero para que financies las grandes empresas.
Y al final del sombrero del mago está el mejor truco: los ricos nos han engañado desde 1971, cuando Estados Unidos quitó el respaldo del oro sobre los dólares. Ahora los dólares son papel y no oro. Como que si ese metal tuviera un valor intrínseco (no, no lo tiene, aparte de que brilla bien chido).
En realidad, el dato de que el dólar no está respaldado por el oro no sirve de mucho en el plan para enriquecerse (aparte de que debes saber que la inflación amenaza tu patrimonio). Tampoco queda muy claro cómo podría beneficiar a la población en general si regresáramos al patrón oro, o a usar vacas o semillas de cacao en lugar de billetes y monedas, pero hay que reconocer que siempre tiene su gancho eso de ilusionar a la gente con que podría tener lingotes de oro en su cartera, si no fuera por la ambición desmedida de algún rico ya fallecido.
Descuida: no hay conspiración de los ricos, o por lo menos Kiyosaki no la descubre en su libro. Pero de que ayuda a vender, lo hace. ¿Comprar este libro? Quédate con los cinco puntos, y por favor, no creas en algunas recetas para toda ocasión, como esa de que hay que comprar oro, en cualquier momento.


Sospecho que si Kiyosaki viviera en México no sería muy partidario de las afore, porque se trata de juntar algo de dinerito, muy despacito, para cuando seas viejito, en lugar de hacerte rico tomando riesgos. Algo es algo. Más vale que ahorres mientras que sueñas que encontrarás fabulosas inversiones en las cuales meter el dinero que obtuviste por vender tu casa (como hacen algunos lectores distraídos de Padre Rico).
Aquí hay tres ideas para sacarle más provecho a tu afore.
1.    Primero que nada, investiga en cuál estás. Casi la mitad de los trabajadores con derecho a afore ni siquiera saben en dónde está su ahorro. En cuanto sepas, podrás tener un lugar en el cual meter algo de dinero para protegerlo de la inflación. Llama a: 01-800-50-00-747, para que te digan en cuál estás.

2.    Recupera el dinero que ahorraste entre 1992 y 1997. Si trabajaste en esos años, es probable que tengas por ahí unos recursos perdidos, porque cuando empezaron las afore no se integraron todas las cuentas. No le hagas caso a los promotores que te ofrecen encontrar ese dinero si te cambias de afore. Es mentira. El procedimiento es engorroso y no te lo van a hacer ellos. Necesitas tener documentos de aquellos tiempos y seguir los pasos que dice la Consar (pícale aquí para verlos).

3.    Empieza a ahorrar ahí. Algunas afore te pueden descontar directo de la nómina, y así te puedes ahorrar impuestos. Lo ideal sería que juntaras cuando menos 10,000 pesos para que pudieras invertir en un fondo, y que luego acumularas más dinero para estar en una inversión con mejores rendimientos. Pero si no empiezas, nunca vas a llegar.


1.    El peso se recupera. Las noticias dicen que el dólar ya está a menos de 13.50 pesos, lo que me llevó a la tentación de buscar oportunidades de viajar a Estados Unidos. Como Nueva York está sufriendo mucho por la crisis financiera –eso dicen-, entonces cabe esperar que un cuarto de medio metro cuadrado cueste menos de 200 dólares por noche. Busqué alguna oportunidad ¡y la encontré! Tres noches en un hotel de la calle 30 cuestan 685 dólares, o sea 9,247 pesos, con el viaje redondo en avión incluido. Y esto en un hotel que no bajaba de 200 dólares por noche el año pasado. Por fin hay ofertas en Nueva York. Para aprovecharlas basta con haber tenido un presupuesto para viajes. ¿No lo tenías presupuestado? No vayas, porque no estarías aprovechando una oportunidad, sino dando un tarjetazo y dejando de ahorrar para cosas que sí necesitabas.
2.    Hablando de la apreciación del peso. Cuando empezó todo esto, dijeron que el peso se había devaluado 50%, porque el dólar pasó de 10 a 15 pesos. ¿Por qué los profesores nunca nos enseñaron matemáticas? En caso de que se hubiera dado ese salto, el dólar se habría apreciado 50% frente al peso, pero el peso se habría devaluado 40%. Lo peor es cuando los “analistas” hablan de una devaluación de 150%. ¿Cuánto queda de 1 peso si pierde 100%?
3.    Aprende finanzas jugando. Lo siento, cuando vayan a visitarme los voy a poner a sacar cuentas y a pensar en cómo le hacen para administrar los gastos de su casa. La buena noticia es que es más o menos divertido. Es un jueguito llamado Para quién trabajas. Esta semana supe de otro, se llama K’bba, y también se parece sospechosamente al de Cash Flow de Robert Kiyosaki. El que pega primero pega dos veces y el Para quién trabajas ya se había presentado antes y está en las librerías Gandhi y en las Gonvil de Guadalajara. El K’bba es un poco más caro, más feo y con más faltas de ortografía pero la diferencia es que invita a distribuidores a venderlo con el sistema de multinivel. Si alguien vende un juego de 699 pesos, la empresa que lo inventó promete darle 70 pesos de regreso. Además se vende en El Sótano.



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