Ésta debe ser la última compra por impulso que alguien haga: el nuevo libro de Karla Bayly, “Toma el control de tu dinero”. Eso dijo Karla, supongo que en broma, pero estoy de acuerdo (es lo malo de bromear frente a un periodista). Es un pequeño librito que te va a ayudar a conocerte, algo que tienes que hacer si lo que quieres es alcanzar la salud financiera. Karla es una muy buena bloggera de finanzas personales que si no has leído es hora de que lo hagas, picándole aquí.

Nada de recetas para volverte rico. Total, como dice Ramit Sethi, ya hay muchos libros con esas recetas, que consisten en: gasta menos de lo que tienes, no te compres el Latte (el peor de los males) e invierte (quién sabe en qué).

De lo que se trata es de alcanzar la salud financiera, que es algo así como la salud mental. Difícil de definir, pero buena para tener. Tú sabes que tienes salud financiera cuando reconoces lo que está a tu alcance, te pones metas realistas y encuentras cuáles son tus responsabilidades y cómo cumplirlas.

#yoconfieso, como dicen en el Twitter, que el libro de pronto me recordó a Jorge Bucay (uno de mis placeres culposos, porque es un autor de autoayuda) que te da sencillas fórmulas para que encuentres el camino y busques la ayuda necesaria para volverte alguien responsable y que deja de azotarse.

Entre los muchos tips bien empacados en escasas 109 páginas, Karla Bayly sugiere que hagas a mediados de año tu lista de regalos de Navidad. Que pongas en un lado la gente muy importante, a la que sí tienes que darle algo, y de otro a los No VIP, para que tengas seis meses para planear algo barato pero significativo que darle a tu sobrino/cuñado/jefe, a los que no estás obligado por afectos a darles cosas, pero que apreciarían algún pequeño (subraya pequeño) detalle.

Al final de cuentas, la salud financiera tiene que ver con tu capacidad de planeación. Si puedes planear hoy tus regalos navideños, ya habrás avanzado para después planear metas más significativas y trazar los caminos realistas para alcanzarlas.


¡6,500 dólares por un check-up médico en Atlanta! Y se supone que lo debes hacer cada dos años, si de verdad quieres tener calidad de vida. Anota en el presupuesto para esa revisión, 2,500 dólares para pagarte a ti y a tu acompañante una suite por tres días en un hotel de esa ciudad, la capital de la Coca-Cola.

Ni modo, se supone que es el precio de tu tranquilidad, porque así ya sabes que no tienes presión arterial alta (llamada la asesina silenciosa porque no te das cuenta de que la padeces) o de que no te van a cortar una pierna por la diabetes. ¿Y si no te alcanza el dinero para pagar eso? Antes de que te de un infarto por angustiarte, más te vale saber que eso de los check ups es un invento de la medicina industrializada, que tiene más que ver con la salud económica de Estados Unidos, que necesita tu dinero, que con tu salud.

Esos precios me los presentó un amable médico de Atlanta, que además no dejaba mucha alternativa. Le pregunté que si no sería mejor hacerse esos estudios en México, donde salen más baratos, y sin necesidad de pagar viaje y hospedaje. Y ya tenía preparado el argumento perfecto, que tan bien responde a nuestro sempiterno malinchismo: que los médicos aquí no tienen certificaciones como los de allá.

Total que si yo quería pagar sólo los 18,500 pesos que cuesta el check up ejecutivo en la clínica Médica Sur, no debía hacerlo porque no debería confiar en que los galenos mexicanos, que estudiaron en una universidad similar a la mía, son buenos. No entiendo cómo ese argumento sigue funcionando entre algunos mexicanos: que venga un extranjero a decirte: “mejor no confíes en tus paisanos, no vayan a ser tan poco profesionales como tú” y que le creas.

La buena noticia es que no necesitas hacerte esas revisiones tan costosas, ni la de 18,500 pesos ni la de 6,500 dólares. Resulta que los cuatro grandes azotes a la salud de los mexicanos –sobrepeso, obesidad, enfermedades cardiovasculares y alta presión– son evitables, con sólo tener una buena alimentación y hacer algo de ejercicio, como dice Héctor Gallardo, un buen epidemiólogo y director de Soluciones del Instituto Carlos Slim de la Salud.

Los 6,5000 dólares te sirven para hacerte todos los exámenes, como que si tú fueras igualito que el vecino. Pero como dice un nuevo libro de Lisa Sanders, columnista del New York Times (Every Patient Tells a Story), cada paciente cuenta una historia, cada quien es diferente. Por lo que si de veras te quieres asegurar de que vivirás sano y mucho tiempo, lo que necesitas es un médico general, que te vaya observando y que te pida los exámenes cuando se requieran, como me sugiere Rodolfo Morán, otro buen epidemiólogo (y además mi padre).

O sea que te trate como si fueras un humano y no como la máquina número 385743 a la que hay que hacerle la misma revisión periódica que a la máquina 385744. Pagarle a ese médico los 1,000 pesos anuales por dos o tres consultas será mucho más provechoso que irte de Shopping a Atlanta, con el carísimo pretexto del check up.


Tan promotor que soy de vivir en las zonas céntricas de las ciudades y ahora que éstas se pusieron de moda, me impresiona los precios que pueden alcanzar los departamentos.

En nuestro querido Paseo de la Reforma, en un edificio como con 200 departamentos más, una vivienda de 100 metros cuadrados sale en cerca de 315,000 dólares. Te queda cerca de la mejor avenida de la ciudad (si me apuran, diría que del país) y tan sólo al cruzar la calle está el nuevo gimnasio del que es socio el ex de Madonna, A Rod, y que por eso te puede cobrar (en la mal llamada pre-venta) 1,300 pesos mensuales, más una inscripción.

Bienvenido a la clase media, pagas 3,000 dólares por metro cuadrado y vives con muchos otros vecinos en medio de la ciudad. No está mal, porque en la ciudad de México ni siquiera hay un suburbio de verdad, en medio de bosques y bien comunicado, sino chipotes que le van saliendo a la zona urbana. La verdad, la verdad, una de las cosas que me deprimiría de ser rico (además de tener que cambiar de amigos) sería vivir en uno de esos condominios horizontales en la carretera libre a Toluca, en los que los hijos ricos juegan entre los Audis y los Mercedes del estacionamiento, mientras llega el mes de ir a esquiar.

Pero estábamos en la clase media. En los nuevos Parques Polanco, un conjunto de edificios con firma de arquitecto, el precio por metro cuadrado va de 2,000 a 3,000 dólares. Los edificios son de Enrique Norten y de Javier Sánchez, arquitectos que sí hicieron algo muy bonito ahora. El que está por terminarse es de Edmonds, el despacho de arquitectos que hizo el edificio de HSBC en Reforma.

La cuestión es que ahora hay que pagar más de 3 millones de pesos por lo que hace poco podía haberse conseguido en 1.5 millones en la colonia del Valle. ¿Habrá que comprar a ojos cerrados, aún con carísimos créditos de más de 14% anual? Yo creo que si vas a ser yuppi, tal vez sería conveniente que rentaras una de esas viviendas. Un depa de 3 millones lo puedes rentar en 16,000 pesos mensuales. Si te endeudaras para comprarlo, cada mensualidad te saldría en 21,751 pesos (pagando un 20% de enganche).

Fíjate la maravilla. Si rentas en lugar de comprar, gastarías 5,700 pesos menos. Ahora, el chiste es que alquiles un departamento que sí podrías comprar a crédito, para que sí ahorres la diferencia entre la mensualidad de la hipoteca y la renta. No tendrás tus metros cuadrados, pero sí te irás forjando un capital… que te puede servir para comprar después un depa más barato que ese. Y rentárselo a alguien más, en lugar de gastar todo tu dinero en donde vives.

Ahora piensa que muchos clasemedieros van a comprar su depa a crédito, porque insisten en que es mejor tener sus ladrillos. Algunos incluso pagarán menos de 20% de enganche, y entonces tendrán que dar mensualidades como de 25,000 pesos.  Si eso pasa, dentro de algunos años, muchos de esos ambiciosos clasemedieros no van a tener para pagar su deuda y eso afectará al mercado de bienes raíces. Y si pensabas comprarte tu depa con la esperanza de venderlo al doble en cinco años, vas a tener dificultades para encontrar un comprador. Sí, hay que invertir en bienes raíces, pero está difícil que te salga el negocio si pagas por la hipoteca más de 40% de tu ingreso.


Ah, bonita costumbre mexicana de sentarse los domingos durante horas a comer y convivir con la familia. Pero hay una delgada línea entre las costumbres y las neurosis. Puede suceder que ya estés sometido a una inercia que pone en riesgo la relación con tu pareja (ya ni piensas qué platicar con ella, total el domingo es para los papás o los suegros), la vida social de tus hijos (que todavía como adolescentes siguen escuchando los mismos chistes de sus tíos alcoholizados que oían de niños) y tu dinero, porque lo estás gastando en algo que no está mejorando tu bienestar general.

La comida del domingo puede ser mala para la salud financiera de tus papás, porque están pagando la despensa de un montón de… ¿cómo decirles? bueno, parientes y sus agregados. Ellos se ahorran el tiempo de preparar la comida o la cuenta del restaurante, y tú te quedas tan tranquilo porque acompañaste a los viejitos y les ayudaste a gastar su dinero.

También puede afectar tus finanzas. Esa costumbre de ir al restaurante cada fin de semana no sólo te cierra la posibilidad de encontrar otras cosas más divertidas que hacer (acampar, conocer nuevos lugares, subirte a la bicicleta) sino que te hace pagar cuentas que se van convirtiendo en absurdas. Porque como se ha vuelto tan aburrida la visita al restaurante, tienes que consumir algo más con la ilusión de que con eso ya será divertida.

Los domingos, con su dosis de sol, de tiempo libre, son limitados, igual que el dinero en tu cartera. Así que ¿por qué no buscar otra manera de emplearlos?


¿Recuerdas cuando uno navegaba en internet sólo para entretenerse y chatear con los amigos? Qué tiempos. Ahora desde internet me persiguen montones de páginas que prometen volverme super sabio en mis finanzas personales.

Los bancos y el gobierno ya se obsesionaron con eso de educar en finanzas al “pueblo mexicano”, así que me dicen que pague mis deudas, no gaste de más, cocine churros en mi casa para ahorrar, haga mi presupuesto y entienda la magia del interés compuesto.

Y ¿en verdad alguien está tan dispuesto a meterse horas y horas a preguntarse cómo le va a hacer para financiar su retiro? ¿O cómo protegerse ante los riesgos?

El más reciente en esta ola de ñoños en internet es Bansefi, que acaba de sacar www.finanzasparatodos.com. Las animaciones están buenas, pero la información es tan básica que va a vacunar a todos y al final no servirán ni para el ciudadano de a pie ni para el egresado del ITAM. Por ejemplo, para explicar la necesidad de que te asegures contra ciertos problemas que se pueden presentar en tu vida, ponen un video superñoño de una pareja que se pierde en el bosque, porque al empezar su aventura no tomó en cuenta el riesgo de despistarse.

En la página de Condusef, una imagen de un búho te da lecciones de economía, con las que podrías echarte un sueñecito.  Ojalá que tantos datos no nos hagan olvidarnos de lo esencial: que el dinero sirve para alcanzar nuestros propósitos, que sería bueno que registráramos lo que gastamos y que hay que guardar algo, porque lo vas a necesitar después.

Lo rescatable: la página de Profeco puede llegar a ser adictiva. Las calculadoras de Condusef (que no están en el micrositio de educación financiera) y las calculadoras de Visa, Mastercard, Bancomer y Banamex.

Mira un ejemplo de la Profeco: una receta para hacer churros. Gastas menos, te diviertes y no tienes que aprender miles de conceptos financieros. Eso, puedes navegar en internet sin temor a que vengan a hacerte un examen.


En inglés se llama Chicken Little. Es el pollito que grita que el cielo se va a caer, se va a caer, porque una bellota lo golpeó en la cabeza. Ahora hay mucha gente asustada por el sorprendente crecimiento de la Bolsa Mexicana de Valores. ¿Te imaginas? Mientras que todos hablaban de crisis, en la Bolsa hubo fabulosas ganancias. Alguien que hubiera invertido 10,000 pesos en enero de 2009 en el índice de la Bolsa ahora tendría 14,000 pesos, prácticamente sin mover un dedo.

Y eso no es nada, porque en Brasil habría tenido una ganancia de 83% y en Argentina de 115%, según reporta la agencia Bloomberg.

Ya te veo tentado a aplicar el dicho popular de que todo lo que sube tiene que bajar y que por eso nunca de los nuncas entrarás a la Bolsa. Pero los dichos no bastan para explicar la realidad. Y recuerda que en una de las versiones del cuento, el maldito Foxy Loxy se come a los histéricos seguidores de Chicken Little, terrible lección para los miedosos.

Definitivamente cuando ya se está en estas alturas, no es el mejor momento para invertir en la Bolsa, así que tampoco salgas corriendo a meter el dinero para la colegiatura de los niños. Pero hay quien le ve perspectivas de que suba un poco más.

Tú no te angusties. Ni tú ni yo nos la pasamos viendo cómo se comportan las empresas mexicanas ni podríamos predecir cuál tendrá un buen crecimiento de ventas y por tanto un aumento en el valor de las acciones. Pero sí podríamos invertir un poquito de nuestro dinero en la Bolsa, en algún fondo que incluya a varias empresas (últimamente está de moda recomendar fondos que no sigan al índice, porque en éste tienen demasiado peso empresas como Telmex y América Móvil).

¿Que te asegure que vas a ganar tanto como los que ganaron en 2009? No te lo aseguro. Pero puede ser una buena idea si quieres tener un guardadito que no vas a tocar en los próximos tres años. Recuerda que debes diversificar, así que invierte en algo más. Lo que me dicen los expertos es que pregunte por fondos de deuda y me asegure de que no sean a demasiado largo plazo para aprovechar las alzas en tasas de interés que podrían venir este año.


1. El gobierno está ansioso de regresarte dinero de tus impuestos. Ansioso, lo que se dice ansioso, tal vez no, pero tú puedes conseguir que te regresen un dinerito si todavía no presentas tu declaración anual.
Te tengo el truco: Guardas un dinero durante cinco o más años y sólo pagas los impuestos cuando lo saques. Es como esconderle a Hacienda esos recursos durante ese periodo. Tienes que abrir una cuenta en una aseguradora o en una distribuidora de fondos, mediante el esquema del artículo 218 de la ley del impuesto sobre la renta. Así que si necesitas un respiro este año, ésa es una buena oportunidad. Corre a abrir la cuenta porque hay que hacerlo antes de presentar la declaración anual. La ventaja es que este año se amplió el plazo para presentarla hasta fines de este mes
Como me explica Maru Castillo, encargada de este tipo de productos en Skandia, esta medida es “una tabla de salvación”, porque si esperabas pagar muchos impuestos este año, le puedes bajar un poco y sacar el dinero cuando no estés tan presionado por el fisco.
2. ¿Ya viste cuánto dejaste de gastar por quedarte en casa la semana pasada, por la alerta sanitaria? Gasolina o transporte público: 80 pesos, comida en la fonda de la esquina: 120 pesos (30 pesos diarios por 4 días), comida de viernes con los cuates: 200 pesos, cafecito: 50 pesos. No te digo que te vuelvas un ermitaño. Hasta eso que no es tan malo ver a los compañeros de trabajo todos los días y salir a comer a un restaurantito de vez en cuando. Lo que es importante es que te vuelvas conciente de esos gastos, que los registres y veas si de verdad todos los pesos desembolsados han sido bien empleados. O si tal vez puedes encontrar otros buenos usos para tu dinero.
3. ¿Quieres aprender a llevarte mejor con tu dinero? Hay unos cursos en la Universidad Iberoamericana, la Unam y el Tecnológico de Monterrey, que imparte Juan José Salas, un profesor joven y ameno. Yo ya fui a uno y se me hizo divertido pasar algunas horas del fin de semana en un campus universitario, conocer gente nueva que además te ayuda a entender cómo te llevas con tu dinero y cómo mejorar esa relación. El más próximo es el 29 de mayo en Unam Acatlán. Luego sigue en la Ibero, el 19 de junio. Pícale aquí para ver datos. En julio, agosto y octubre en el Tec.


Los de la Profeco le están poniendo ganas a eso de la educación financiera. Acaban de poner en línea su revista y ahí tienen una serie de videos cuyo principal mensaje es “no consumas a lo güey”. Hace algún tiempo los serios funcionarios de la protección al consumidor no se habrían atrevido a escribir eso, pero ahora el lenguaje ya no nos espanta.

Los consejos están divertidos, aunque se me hace que ya deberíamos saber que si apagamos focos o ponemos ahorradores, o desconectamos lo que no usemos, gastaremos menos en energía eléctrica. Mira el video sobre el  gasto hormiga.

Ya es un avance. Los banqueros mexicanos siguen diciendo que muy pronto promoverán la educación financiera en la primaria y la secundaria. Mientras que eso sucede, te dejo con una calculadora (en inglés) que te dice cuánto tardarías en pagar tu tarjeta de crédito con una cantidad fija al mes. En el primer espacio pon tu saldo. Donde dice APR ponle la tasa de interés de tu tarjeta. Y en el último espacio escribe cuánto planeas pagar mensualmente. La calculadora viene del sitio de Visa en inglés, que está más amigable que el sitio en español.  



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