Ah, mi tarjeta de crédito. Cuando me la entregaron, hace ya muchos años, yo de verdad sentí que era mi pasaporte al mágico reino de la gente grande. Su holograma reluciente con una palomita libre y poderosa, mi nombre grabado en mayúsculas, qué poder, qué alegría, qué control.
Pero ahora encuentro 5 razones para guardarla en un cajón:

1. Los negocios se empiezan a cansar de las comisiones que les cobran los bancos. Pregunta en las tiendas. Desde las pequeñitas hasta las departamentales tienen alguna promoción para quien paga en efectivo. ¿Te has fijado que en los clubes de precios, hay dos totales en tu cuenta, uno, más alto, por si quieres pagar a crédito? Es hora de regatear: pregunta en la caja si hay algún descuento especial por pagar en efectivo. Los descuentos pueden llegar a 10%.
2. Los premios de las tarjetas se han vuelto más tímidos. Antes te daban dinero en efectivo que te servía para pagar tu comisión anual. Si una tarjeta de crédito te cobraba 600 pesos anuales, lo podías pagar con los puntos. Ahora la mayoría ya no lo permite, y lo más probable es que tengas que cambiar tus puntos por algunos productos dentro de un catálogo. Por ejemplo, si hiciste compras por 150,000 pesos con tu tarjeta de HSBC, habrás obtenido 11,432 millas, que te sirven para una noche en algún Fiesta Americana de playa, en temporada baja. Pon tú que el cuarto cueste 3,000 pesos, o sea que te dieron 2% de tus compras. (Pícale aquí para ver un simulador de recompensas). Por ahí, o más abajo, andan los puntos de las tarjetas clásicas de Bancomer y Banamex. Si obtuviste descuentos de 4, 5 o 10% por pagar en efectivo, ya no te convino el uso de la tarjeta.

3. La deuda se va colando. Un argumento para usar la tarjeta es que el estado de cuenta te permite saber en qué gastaste cada mes. ¿Y de verdad lo revisas? Mejor podrías registrar tus gastos en una libreta, cuando llegues a tu cama todas las noches. El problema con el límite de crédito es que es mayor que tu salario, o sea que te dura más (en teoría). Nadie te avisa cuando llegas al máximo, y así es como la deuda se cuela en tu vida.

4. Si puedes gastar, gastas. Si pagas en efectivo, te vuelves más conciente. Tal vez te pongas rojo en la fila del súper porque tu tarjeta de débito no alcanzó para pagar la cuenta, algo que no te pasaría con la tarjeta de crédito, pero sabrás cuándo se te acabó el dinero.

5. Si tienes un límite, puedes ahorrar. Cuando empieces a usar sólo efectivo, ya podrás apartar recursos para ahorrar cada mes, Lo mejor es que el dinero se vaya a tus ahorros desde el principio de la quincena, y que gastes sólo lo que te quede. Eso no lo puedes hacer si tienes la fabulosa libertad de la tarjeta de crédito.

Igual sí, la tarjeta de crédito puede ser el pasaporte al mágico mundo de la gente grande. Sólo que la verdadera magia de la gente grande está en entender que la tarjeta hay que pagarla.


1.    Castígame, por favor. Dicen que a los mexicanos nos encanta azotarnos. Para esos masoquistas, Telcel acaba de sacar un plan que te castiga si te pasas del gasto mensual que tenías programado. Es muy sencillo: supón que tienes un plan de renta de unos 350 pesos al mes puedes hablar 350 minutos y enviar 50 mensajes. Pero siempre terminas pagando más, porque te pasas de esas cantidades. La propuesta de la compañía es que en cuanto llegues a tu límite ya no puedas hacer más llamadas o enviar mensajes y, si quieres, tienes que comprar una tarjeta. Ajá. Si haces llamadas extras con el plan tradicional, cada minuto te cuesta 1.15 pesos. Si las haces con tarjeta, entonces el minuto cuesta más de 3 pesos. ¡Castigado por pasarte! Y pensar que la mayoría de los celulares en México son con tarjeta, o sea con minutos carísimos (más todavía que los de renta), porque no queremos definir desde un principio qué plan nos conviene. Por cierto que MoviStar también tiene planes para limitar las llamadas mensuales y castigar al que se atreva a hacer una llamadita extra. El resultado es el mismo: más vale planear y pagar menos por minuto, que pasarse siempre y desembolsar más. Otra cosa: ¿Sabías que no estás obligado a cambiar de celular cada año, con el afán de aprovechar tus puntos? Éstos los puedes cambiar por otras cosas, como puntos de viajero frecuente en Mexicana, tiempo aire o boletos de conciertos.
2.    Planear las vacaciones. Apenas acabas de regresar de Semana Santa y ya estás pensando en el verano. Mira este video de la Profeco. De paso ya sabes dónde anda ahora Fernanda Tapia, a la que ya no encontrábamos en radio.


3.    Gracias senadores por un favor recibido. El Senado tiene un conjunto de iniciativas para que el Banco de México regule las tasas de interés de las tarjetas de crédito. Una complicación innecesaria. Banxico sacará unas sugerencias para que los bancos calculen sus cobros de acuerdo con las condiciones del mercado. ¿Qué no era eso lo que hacían? La iniciativa también les va a pedir que saquen una tarjeta básica, sin comisiones y con un límite de crédito como de 10,000 pesos. Buen producto. Pero ¿no sería mejor que se le hubiera ocurrido al departamento de mercadotecnia de un banco? La lección de esta iniciativa: Para ti no cambia nada. Tú sigue usando tu tarjeta de crédito, paga el total y aprovecha los puntos. Eres un cliente que no quieren los bancos, porque con los puntos pagas la comisión y no les estás regalando tu dinero pagando altísimas tasas de interés (reguladas o no reguladas). Si no pagas el total, es que te encanta azotarte. Y no habrá iniciativa de ley que te proteja de ti mismo.


Los de la Profeco le están poniendo ganas a eso de la educación financiera. Acaban de poner en línea su revista y ahí tienen una serie de videos cuyo principal mensaje es “no consumas a lo güey”. Hace algún tiempo los serios funcionarios de la protección al consumidor no se habrían atrevido a escribir eso, pero ahora el lenguaje ya no nos espanta.

Los consejos están divertidos, aunque se me hace que ya deberíamos saber que si apagamos focos o ponemos ahorradores, o desconectamos lo que no usemos, gastaremos menos en energía eléctrica. Mira el video sobre el  gasto hormiga.

Ya es un avance. Los banqueros mexicanos siguen diciendo que muy pronto promoverán la educación financiera en la primaria y la secundaria. Mientras que eso sucede, te dejo con una calculadora (en inglés) que te dice cuánto tardarías en pagar tu tarjeta de crédito con una cantidad fija al mes. En el primer espacio pon tu saldo. Donde dice APR ponle la tasa de interés de tu tarjeta. Y en el último espacio escribe cuánto planeas pagar mensualmente. La calculadora viene del sitio de Visa en inglés, que está más amigable que el sitio en español.  



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