Sospecho que si Kiyosaki viviera en México no sería muy partidario de las afore, porque se trata de juntar algo de dinerito, muy despacito, para cuando seas viejito, en lugar de hacerte rico tomando riesgos. Algo es algo. Más vale que ahorres mientras que sueñas que encontrarás fabulosas inversiones en las cuales meter el dinero que obtuviste por vender tu casa (como hacen algunos lectores distraídos de Padre Rico).
Aquí hay tres ideas para sacarle más provecho a tu afore.
1.    Primero que nada, investiga en cuál estás. Casi la mitad de los trabajadores con derecho a afore ni siquiera saben en dónde está su ahorro. En cuanto sepas, podrás tener un lugar en el cual meter algo de dinero para protegerlo de la inflación. Llama a: 01-800-50-00-747, para que te digan en cuál estás.

2.    Recupera el dinero que ahorraste entre 1992 y 1997. Si trabajaste en esos años, es probable que tengas por ahí unos recursos perdidos, porque cuando empezaron las afore no se integraron todas las cuentas. No le hagas caso a los promotores que te ofrecen encontrar ese dinero si te cambias de afore. Es mentira. El procedimiento es engorroso y no te lo van a hacer ellos. Necesitas tener documentos de aquellos tiempos y seguir los pasos que dice la Consar (pícale aquí para verlos).

3.    Empieza a ahorrar ahí. Algunas afore te pueden descontar directo de la nómina, y así te puedes ahorrar impuestos. Lo ideal sería que juntaras cuando menos 10,000 pesos para que pudieras invertir en un fondo, y que luego acumularas más dinero para estar en una inversión con mejores rendimientos. Pero si no empiezas, nunca vas a llegar.


¿Estás muy asustado por la alerta sanitaria que vivimos en México? El gobierno está haciendo lo posible por contener el avance de esta versión de la influenza y nosotros estamos poniendo de nuestra parte, para asustarnos como nunca. Yo creo que muchos se sienten, encerrados en su casa, como los últimos sobrevivientes en la película de los zombies, aterrorizados de que éstos lleguen a estornudarles en la cara.
Como estés reaccionando ante esta alerta puede ser una buena manera de saber cómo manejas tus finanzas personales. Ahí te va un ejercicio. Entre las siguientes 4 escoge la opción que más describa lo que estás sintiendo:

1.    No están diciendo la verdad. La cosa debe estar mucho más grave, así que yo voy a comprar decenas de latas de atún para aguantar encerrado meses en mi casa. (Si puedo, voy a comprar también el tratamiento, antes de que las farmacias lo empiecen a esconder para encarecerlo)

2. Esto se ve grave. Voy a buscar información, determinar cuáles podrían ser los peores escenarios y cómo puedo protegerme ante ellos. Por cierto, pícale aquí en el portal para encontrar muchos lugares con buena información. Puedes ir también a la Secretaría de Salud.

3. Haré justo lo que diga el gobierno. Las autoridades siempre me protegerán.

4. Las autoridades están exagerando. Todo esto es para ganar votos y meternos miedo. Yo sigo mi vida normal.

Estas actitudes se pueden traducir a la manera en que manejas tu dinero. No digo que sean iguales. Porque tal vez seas muy paranoico (tú dirás “precavido”) en materia de salud y muy arriesgado con tus inversiones. Estos serían los equivalentes en finanzas personales a cada una de las actitudes anteriores.

1.  Los eternos temerosos. No estás solo (desgraciadamente). A fuerza de devaluaciones y crisis, muchos mexicanos están felices de sufrir siempre. Entonces ahorran en dólares abajo del colchón, no creen en ninguna institución. Si fuera por extrema precaución, comprarían seguros, pero no lo hacen tampoco. Algunos, llevados por esta desconfianza ante nuestras autoridades van con un representante de una empresa extranjera y le confían su patrimonio para que se lo lleve a un CD en algún país extraño. ¿Recuerdan a Stanford? Así pensaban quienes invirtieron ahí, en instrumentos no reconocidos por el gobierno. Consideraban que no había que creer en las autoridades mexicanas y  prefirieron escuchar a charlatanes. Conclusión: los paranoicos se divierten menos. Y nunca han  conseguido mejores rendimientos que los que se atreven a ver la realidad.

2.  Los cautelosos optimistas.  Bien. No tienes por qué creer todo lo que te diga el gobierno o la televisión. Tendrías que buscar información y esto no significa buscar los mismos datos a la misma profundidad. O sea, no te pongas a picarle a todos los sitios de periódicos, porque todos van a decir lo mismo. Ve a las fuentes, platica con algún médico. Ah, pero estábamos hablando de finanzas personales. Si necesitas un banco, vas a la sucursal y preguntas por las comisiones que te cobra. Si necesitas un seguro, lo estudias; si inviertes en un fondo, analizas el prospecto de inversión. Sabes que para invertir lo más importante es tener un plan, no buscar los mismos rendimientos que obtuvo tu vecino. Entiendes que la receta que le sirve a tu compadre no te sirve también a ti.

3.  Los confiadotes. Válgame. O sea que crees que con tu afore será suficiente para vivir en tu retiro, y que alguien se hará cargo de ti si te da una enfermedad grave. Deja de ser tan confiadote y revisa si tienes los seguros adecuados. Lo más probable es que no estés bien protegido en seguros médicos. Y en cuanto a tu afore: encara la realidad. La afore es lo mejor que tenemos hasta ahora, pero no basta para que vivas de ella cuando te jubiles. Tienes que ahorrar por tu cuenta.

4.  Los fatalistas. Ni cómo ayudarte. Crees que todo va a seguir igual, siempre. Si el gobierno pone afores es para ganar votos, no para que tú tengas dinero para tu retiro, si te pide que te asegures, es porque está privatizando el servicio médico y tú eres víctima del imperialismo yanqui. Si escucharas un poco más la información y la analizaras para actuar, tal vez ya te habrías fijado que tu banco te está cobrando demasiadas comisiones y te habrías cambiado a una cuenta mejor. O habrías buscado un buen seguro. A la hora de enfermarte es mejor tener el seguro para pagar el hospital que quejarte de que el gobierno no está destinando recursos al sector salud. No te dediques sólo a quejarte, mejor defiéndete.


1. La gente que cuida nuestro dinero para la jubilación respiró más feliz esta semana. Según ellos, tenían una buena noticia que comunicar. Los fondos para el retiro en México ya volvieron a crecer, después del pésimo año de 2008. Y llegaron a la astronómica cifra de 1 billón de pesos, o sea de un millón de millones.
Tampoco es para ponerse tan contento. En realidad el dinero en las afores sólo aumentó 7.32% en un año. Imagínate ese pequeño avance es el resultadito de: lo que aportaste tú durante el año, lo que hayan dado de rendimiento y las aportaciones de los nuevos trabajadores. Mira el informe que presentó la Consar a los diputados el jueves. Pícale en donde dice 16 de abril.
Las afore todavía tienen poco dinero. Eso significa que la mayoría de quienes ya tienen una afore no tendrán dinero suficiente para su retiro, porque la aportación en realidad es muy pequeña. Ya puedo ver a mucha gente quejándose del sistema y no haciendo absolutamente nada extra para compensar la carencia. La lección de la semana: corre y abre ya una cuenta extra para tu retiro. Puedes hacer aportaciones extras en tu afore. Fíjate cuánto han dado de rendimiento las cuentas dedicadas a recibirlas. Por ejemplo, la de Bancomer dio 3.5% de rendimientos ¡reales! Por arriba de inflación. La de Metlife dio 3.63 y la de Banamex, 1.99%.

2. Es hora de pagar impuestos. Lo más seguro es que como eres empleado, dejas que tu empresa haga la declaración por ti y no guardes absolutamente ningún comprobante de gastos. Repite conmigo: mi propósito de año nuevo es juntar las facturas de gastos y comprobantes de inversiones que pueda deducir. Lo más divertido es deducir las inversiones, porque además te quedas con el dinero. Si el año pasado hubieras empezado a ahorrar para tu retiro en un plan personal, el gobierno te estaría regresando dinero el próximo mes. Hazlo este año. Mira: si ahorras 1,000 pesos mensuales, al final del año tendrás 12,000 pesos. Si pones ese dinero en una afore, una aseguradora o una distribuidora de fondos, el año próximo el gobierno te va a dar, sí, te va a dar: 2,400 pesos, prácticamente regalados, siempre y cuando dejes el dinero guardado hasta que cumplas 65 años. Déjalo guardado, en serio, lo vas a necesitar.

3. Las aseguradoras están bajando precios. Bueno, no es que te vayan a cobrar menos por la prima. Lejos de ellas tal pensamiento. Pero sí están ofreciendo seguros más baratos, para que cuando menos tengas algo con qué protegerte en estos tiempos difíciles. Les llaman seguros temporales, y hasta el momento GNP, Zurich y Seguros Monterrey New York Life los están promoviendo, que yo sepa. Tú pagas una prima mucho más pequeña que con un seguro tradicional y tu familia está cubierta por cinco o 10 años. Yo supongo que te conviene más un seguro de vida más completo, pero cuando menos con éstos tienes algo de protección. El problema es que pasado el tiempo, no recuperas lo que pagaste en primas. Aunque recuerda que en ese tiempo tuviste una preocupación menos.

4. Ya hay que meternos en la Bolsa. ¿Qué te parece si invertimos un poquito en la Bolsa de Valores? Necesitas 10,000 pesos para empezar. No te asustes, no te vas a poner a invertir en empresas que no conoces, sino que entrarás en muchas empresas al mismo tiempo. Ve a una distribuidora de fondos, como Mas Fondos, Skandia, Fóndika, American Express o Banregio, y pregúntales por un fondo que siga al índice de la Bolsa (fondo indizado). Yo voy a seguir al fondo ST&ER-I.B, que es el indizado de Santander. Tú escoge el que sea y vamos a revisarlo de vez en cuando. Mira. Si hoy compro 500 acciones, me costarán 10,864.14 pesos. Veamos dentro de unos días a cuánto están esas acciones. Puedes seguir la evolución de los fondos aquí. Y lo puedes comparar con lo que le pasa a la Bolsa.

5. Gasta bien. Los blogs de finanzas personales hablan sólo de ahorrar y de pasarte horas en un Excel anotando el más nimio de tus gastos. ¡Basta! Relájate, diviértete, disfruta tu dinero. Para eso corre al blog Vivir como reina, que acaba de salir esta semana



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