Ya en serio.

¿Qué tan preparadas están las instituciones financieras para asesorarnos?

Este mes apareció un reporte de una empresa de análisis, que advierte que en México no están creciendo los fondos de inversión como deberían, porque todavía hay mucha trabas, entre ellas la falta de un buen equipo de profesionales que atraigan nuevos clientes y les den el servicio adecuado.

Creí que el reporte exageraba. Hasta que mi hermano me reenvió el correo de su “asesora” financiera. La señorita lo conoció en una institución anterior, a la que dejó para irse a otra. Para empezar, quiere robárselo como cliente, de la institución a la que supuestamente representaba con orgullo. Le propone abrir una cuenta en la compañía en la que ahora está y para convencerlo le anexa en su correo lo que ella llama “presentación”: una hoja de Excel en la que dice cuánto ganaría de intereses si obtiene cierta tasa. Claro, si tienes una tasa de rendimiento de 10%, ganas 10% de intereses, así de burdo. Recuerda que nadie puede prometer un rendimiento, sin explicarte cómo le haría para obtenerlo.

No puedo resistir la tentación de copiar su correo aquí. Sólo le quité los nombres de ella y de las instituciones. Si así estuviera el nivel de tu asesor, ¿qué harías?

Va su correo tal cual.

“HOLA BUENOS TARDES SR. RODOLFO, SOY XX XX LA ASESORA QUE TE ATENDÍO EN XX XX EL MOTIVO DE MI CORREO ES PARA INFORMARTE QUE ACTUALMENTE ESTOY TRABAJANDO OTRA EMPRESA FINANCIERA SE LLAMA XX Y ESTOY MANEJANDO INVERSIONES MAS ATRACTIVAS SON PAGARE CON RENDIMIENTOS FIJOS A PLAZO Y TU INVERSION GARANTIZADA POR EL IPAF, TE ANEXO LA PRESENTACION DE MI EMPRESA Y TASA DE INTERES, ME AGRADARIA MUCHO PODER ATENDERTE NUEVAMENTE DANDOTE EL SERVICIO QUE ESTAS ACOSTUMBRADO, SEGUIMOS EN CONTACTO POR ESTE MEDIO O A MI CEL XXXXXXXX SI ME PUEDES MANDAR MSJ YO TE REGRESO LA LLAMADA”

Sic, sic y recontra sic. Por cierto, no hay algo así como una inversión garantizada por el IPAF. En todo caso, el Instituto para la Protección al Ahorro Bancario (IPAB) garantiza las cuentas en los bancos hasta por 400,000 udis, y no protege las cuentas en las sociedades de inversión, que es lo que esta señorita promueve.

Dudo mucho que si alguien no puede escribir mejor que un niño en tercero de primaria, sea capaz de recomendar un portafolio de inversión adecuado.

La redacción es espeluznante. Eso significa que tienes que exigirle más a tu asesor. Y si te envía un correo así, cuéntaselo a su superior.

 

 


¿Cómo iba eso de que cuidas los centavos y descuidas los pesos? No recuerdo cómo decía mi abuela, pero el caso es que cuando empezamos con preguntas por los detalles es porque no queremos enfrentar un asunto en serio (supongo que eso diría mi terapeuta).

¿No te ha pasado que alguien que no ha caminado media cuadra en todo el último mes te empieza a preguntar cuántas calorías debería quemar si empieza a correr?

En fin, aquí van cinco preguntas que me parece que son más un pretexto para no actuar que curiosidad real.

1.    ¿Cuándo me conviene comprar dólares? A ver, señor director de La Gran Empresa Multinacional. ¿De verdad cree que debe preocuparse por el tipo de cambio para cambiar esos 5,000 pesos a billetes verdes porque planea viajar a Estados Unidos a fin de mes? En ese caso debería contratar un equipo de analistas, para que le puedan decir a cómo estará el dólar dentro de dos semanas. Porque si en lugar de estar en 11.68, sube a 11.7, en lugar de obtener 428 dólares, tendrá 427.3. Esta pregunta viene de aquellos oscuros tiempos en los que el Presidente superpoderoso se encerraba en Los Pinos junto con unos cuantos cuates y fijaba, de preferencia en una noche de viernes, a cuánto quería que amaneciera el peso (y luego se devaluaba más). Tampoco en aquel entonces valía mucho adivinar, por cierto. Y la respuesta: cómpralos cuando los necesitas.

2.     ¿Compro acciones de la empresa de moda? Otra vez a buscar las artes de adivinador. Para comprar acciones de una empresa en particular necesitas hacer algo de análisis. Le llaman análisis fundamental cuando ves cómo le ha ido a la empresa, qué posibilidades tiene de obtener ganancias y de ganar mercado, lo que se traducirá en aumento de precio de sus acciones. Y análisis técnico a ver cómo le ha ido al precio de la acción. Eso te lleva un buen tiempo y conocimiento, que podrías sustituir si diversificaras tu inversión. En lugar de apostarle a una acción en particular, podrías entrarle a un fondo de inversión, que ya tiene papeles de diferentes empresas, incluidas acciones y deuda.

3.    ¿Cuál es el mejor banco? La respuesta rápida: el que te quede más cerca y tenga más cajeros propios por donde tú andas (así te evitas comisiones). El error está en compararlos todos con demasiados detalles. Mejor exígeles que te atiendan bien. Ahí sí, si no lo hacen, te vas con tu dinero a otra parte. Pero recuérdales que cuesta más ganar un cliente nuevo que conservar a uno tan bueno como tú.

4.    ¿Me cambio de afore? Si de plano estás en la peor en materia de rendimientos, hazlo ya, pero andar brincando de una a otra, tampoco es que te de mucho a ganar, a pesar de lo que alguna vez ha dicho Tapen Sinha, un experto en retiro del Itam. Si tan sólo levantaras el teléfono o fueras a la oficina, podrías conseguir mejor servicio y más información sobre cómo ahorrar extra. El problema es que no lo exigimos. A ellos les da lo mismo si te cambias, pero sí sentirán la presión de que busques que te atiendan.  (si quieres comparar rendimientos, pícale aquí).

5.    ¿Me tomo o no el cafecito diario? Cuando hablé de este tema con Carlos Puig en W Radio, él comentaba que la última de las razones por las que deja de fumar fue por lo que gastaba al día. Castigarte o vivir con culpas no funciona. Si te vas a privar de algo, lo querrás compensar con otra cosa. Los economistas del comportamiento dirían que hagas un plan, te traces una meta y definas cuánto necesitas para alcanzarla. Si para ello, se requiere dejar de tomar el café, cuando menos tienes un incentivo para cambiar de hábito.


Si tu hijo va a una escuela particular, el gobierno federal está dispuesto a regalarle cuando menos una bicicleta al año. Aplican restricciones.
Con el decreto para deducir de impuestos las colegiaturas, te vas a ahorrar un máximo de 3,870 pesos anuales, si tu hijo va a primaria. No más. Porque hay un tope a la deducción. Tampoco es que esté tan mal, te alcanza para comprarle un vehículo 4X4 como el que manejan mis intrépidos sobrinos en esta foto.

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Tú juntas desde hoy todas las facturas de la escuela de tu hijo (suerte para conseguirlas) y las presentas en la declaración que harás en abril de 2012.
Van las restricciones.
1. El gobierno federal pondrá un tope a lo que deducirá. Él calcula, por ejemplo, que cada niño de primaria en una escuela pública le cuesta 1,075 pesos mensuales, o 12,900 anuales. Si tú pagas más que eso en una escuela privada, allá tú.
2. Tienes que presentar la declaración.
3. Y tienes que entender qué significa esto de que te deduzcan. Por ejemplo, si el gobierno dice que te deducirá un máximo de 12,900 pesos, no significa que te vaya a dar esa cantidad, así que no te vueles. Ese dinero ya no cuenta para calcular lo que te van a cobrar de impuestos. Imagínate que ganas 500,000 pesos al año. Deducir significa que te restan los 12,900 pesos para considerar lo que pagarás de impuestos. Si pagas 30% de impuestos, entonces en lugar de pagar 150,000 pesos, vas a pagar 146,130 pesos, un ahorro de 3,870 pesos. (¿quieres un atajo? Multiplica la cantidad a deducir por la tasa de impuestos que pagas. En el ejemplo es 12,900 por 0.3)


Parece que una casa en Valle de Bravo es la mejor inversión que se puede hacer en el mundo. Y subrayo parece. Ahora que mi esposa estaba enamorada de la idea, todos nuestros amigos (con una excepción) le decían que sí, que la comprara, que qué esperaba.
Haz el experimento y di que quieres comprar una casa en Valle de Bravo. Ahora di que quieres invertir en la Bolsa de Valores. ¿Qué contestarías tú?
La emoción de tener una propiedad en un idílico pueblo, junto a un lago artificial (en el que creo que no está permitido realizar deportes acuáticos, porque es una presa para alimentar a la ciudad de México) puede hacer que te olvides de cualquier análisis. Si te fijas en la vista que tiene esa casa, en la foto de aquí abajo, vas a entender el entusiasmo que genera.

valle

Con tanta emoción nos olvidamos de cuestionarnos cosas como: ¿Aumentará de valor en cinco años? ¿Se puede rentar? ¿Podrás usar esa propiedad? Y la mejor pregunta que tendría que hacerme: ¿A qué voy a renunciar para comprarlo?
¿Por qué mejor no usar el dinero para algo que genere más dinero? “No todo es inversión”, me contestaba alguien. Pero tal vez esas preguntas me ayudarían a saber si esa casa también es una inversión: que destinarle dinero a ella me serviría para romper el estrés del trabajo, para encontrar un hobby, conocer nuevos amigos.
Para ahora ya habrás adivinado que yo no estaba muy enamorado de la idea. Creo que nos faltó tener una estructura para discutir nuestras metas. Mira lo que hace una casa en Valle de Bravo: Descubrimos que nuestros off sites financieros, que tanto recomienda Karla Bayly, no estaban funcionando. Ahora tendremos que mejorarlos, para saber con claridad:

1. Cuáles son nuestras metas
2. Qué tenemos que hacer para alcanzarlas
3. Qué tan avanzados vamos en el camino para llegar a ellas.
4. Si vamos por buen camino, ¿de cuánto dinero podemos disponer para cosas diferentes?

Conclusión: a platicar más con la pareja, porque si no, no tendremos claro si comprar una casa en Valle es una gran oportunidad o un mal paso.


Y que me descubre mi esposa. Yo le quiero hacer caso a eso de que el inicio de año es bueno para renovar y preparo dos trajes para regalarlos. Ella dice que se ven como nuevos y sospecha que al tirarlos me estoy preparando para ir después a comprar uno nuevo.
¿Acaso no tengo derecho de estar a la moda? O lo que es lo mismo. ¿Cuándo es el momento de renovar el guardarropa?
Supuse que habría alguna regla para renovar la ropa y fui con Juan Luis Rodríguez Pons, editor adjunto de Life & Style. Y no, no me dio un argumento para gastarme unos 7,000 pesos en un traje nuevo de Calderoni. (Mira aquí un video de Juan Luis)
Tú te das cuenta cuándo hay que renovar. Los hombres, dice, tenemos un marcador inconfundible: cuando la ropa ya no te cierra o se rompe. Y yo que esperaba ver una señal en el ancho de las solapas de este que ya me aburrió:
traje

Sí es conveniente renovarte, porque con la forma en que vistes demuestras qué tan actualizado estás, y eso puede ser muy importante en algunas profesiones, como abogados, financieros, arquitectos, publicistas (supongo que para estos últimos cambia el tono de negro en los sacos).
Pero lo dice un editor de una revista de moda: no estás obligado a correr a comprar un traje nuevo cada año. Puedes, tal vez, buscar algo de asesoría entre profesionales de la imagen, en caso de que seas un político o el director de una gran empresa (que es una forma de ser político, porque tienes que convencer a mucha gente de que haga cosas) o de que vivas de las relaciones públicas.
La conclusión de Juan Luis es que si eres un gerente, te darás cuenta si tu corbata o tu saco ya dan tristeza. O te lo dirá tu pareja. Así que debo confiar que ella sabría cuándo es el momento de tirar algo y comprar algo nuevo.


Si te comes ese helado/hamburguesa/pastel entonces tendrás que correr 6 kilómetros para desquitarlo.

Esa idea del castigo después del premio es una de las más peligrosas que conozco. Porque te comes el helado o el postre que sea, y después no corres los seis kilómetros que se supone bastan para desquitarlo. Y en cambio vives intranquilo con la culpa.

Y porque además supongo (porque no soy nutricionista) que es una idea falsa. No puede ser que todos los metabolismos funcionen igual. Tengo amigos musculosos que ya quemaron el helado cuando apenas va en su esófago y algunas tías que lo llevarán en su panza los próximos seis meses.

Además no puedes vivir compensando pecados con penitencias. Lo mismo pasa con tu dinero. No se vale decir que ahorrarás el próximo mes porque hoy ya te fuiste a comprar cosas inútiles.

Para esto de adelgazar, o de ahorrar, tendríamos que poner las cosas de cabeza. Ni comer verduras ni correr seis kilómetros son un castigo: pueden ser un premio por sí mismas, por lo bien que te sientes, porque no sólo de chocolate vive el hombre y porque escuchar los pájaros en el parque a las seis de la mañana es más agradable que ver los anuncios de cremas adelgazantes en la tele por cable, a las tres de la madrugada.

Ahorrar no es un castigo. Ahorras porque te da tranquilidad saber que tienes una cantidad de dinero guardada para enfrentar una emergencia mañana. No te compras un seguro de gastos médicos por puro masoquismo. Lo haces para poder atender una enfermedad fuerte, en caso de que se presente (y recuerda que los seguros son una forma de ahorro).

Suena a buen propósito: cuidarte y quererte puede ser un premio. Este post es parte de un intercambio de consejos financieros, organizado por Sofía Macías, y por eso está dedicado a (e inspirado en) So, la autora de blogylana y consumada corredora. Pícale aquí  para que veas qué buenas ideas tiene.


El manual de Carreño se quedaría tonto  con Internet. Tal vez ya no encuentres esos consejos que ahora nos suenan tan absurdos, como eso de que debes cubrirte del cuello hasta el tobillo aún (y sobre todo) si estás solo ante los ojos de Dios, pero Internet se ha convertido  en un manual de reglas de etiqueta, que por estar en una computadora suenan como inmutables y obligatorias.
¿Cuánto debo gastar en un anillo de compromiso? Le das una búsqueda en Google y sale la respuesta contundente: “tres meses de sueldo”. ¿Cuánto en regalos de Navidad? “El 1% de tu ingreso”; ¿quién debe pagar, el hombre o la mujer? ¿cuánto gastar en la primera cita? ¿De cuánto debe ser el regalo en una boda? (dicen que el equivalente a lo que costará el platillo que te servirán en la comida).
O sea que por unas reglas de etiqueta que quién sabe quién inventó, tú ya no puedes destinar más recursos a tu retiro (porque tres meses de sueldo ya se fueron al dedo de tu pareja), ni hablar de dinero con tu pareja ni definir a quién sí y por qué le vas a dar regalos de Navidad.
Tal vez sea momento de que inventes tus propias reglas, porque tú tienes tus prioridades. Y sólo tú (junto con tu pareja o quien tu quieras) lo pueden definir.

Aunque en el tema de los regalos de navidad, tal vez alguien ya encontró un fundamento. Desde el año pasado se publicó que Joel Waldfogel encontró que dar regalos de Navidad no tiene sentido económico. Según su teoría, si yo gasto 100 dólares en mí mismo, obtengo 100 dólares de satisfacción, pero si alguien hace la compra por mí, intentando adivinar mis gustos, sólo me dará la satisfacción equivalente a 80 dólares. Pícale aquí para leer más.
Por lo pronto, si insistes en dar regalos de Navidad, aquí hay una calculadora que te puede ayudar a hacer el presupuesto.


_calc_boot("www.practicalmoneyskills.com/calculators/www/calcs", "gift-log");


Mi hermano tiene 50 años. Dicen que ya no debería invertir mucho en la Bolsa de Valores.

Se supone que hay una regla para saber qué porcentaje de tus ahorros debes invertir en acciones: Réstale tu edad a 100. O sea que si tienes 50 años, el máximo en la Bolsa debería ser 50%.
Pero su hijo mayor tiene 3 años. Si el dinero fuera de él, entonces podría invertir 97% de sus ahorros en la Bolsa. Pero mi sobrino tiene otras necesidades, que hacen que se distraiga (como se ve aquí en su cumpleaños 2) y no piense en multiplicar su dinero. Todavía no tiene una alcancía.
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¿Cuál será la fórmula para invertir en la Bolsa? A mi hermano le gustaría que si invierte 100,000 pesos hoy y hace una aportación mensual durante 20 años, alcance a juntar 3 millones de pesos, para que se los repartan sus dos hijos y la hermana de estos (que tiene 17 años. Una complicación más: ¿y ahora cuál será el porcentaje adecuado para poner en la Bolsa?). Pícale aquí para saber cuánto dinero debes ahorrar al mes para alcanzar tu meta de ahorro.
La cuestión es que ahora la Bolsa de Valores está en alturas de vértigo, si se compara con el nivel en el que estaba en 2008. A todas luces, ya no es tan barato comprar acciones mexicanas como hace dos años y ya no habrá que esperar el rendimiento que tuvieron los afortunados optimistas que compraron el 6 de octubre de 2008. ¿Sabes cuánto ganaron hasta el 6 de octubre de 2010? ¡70%!
Sí, claro, pero esos afortunados optimistas tuvieron un gran susto, con una pérdida de 14% entre el 6 de octubre de 2008 y el 2 de marzo de 2009. Pícale aquí para ver cómo le ha ido a la Bolsa.
¿Estarán dispuestos mi hermano, mi cuñada y mis tres queridos sobrinos a resistir las bajas de la Bolsa?


Qué malos son los ricos: viajan en un auto ostentoso seguidos de un convoy de enormes camionetas, explotan a los demás, cierran las oportunidades a la mayoría de la población, son amigos de los políticos y mastican chicle con la boca abierta. Como esos ricos son tan malos y como la mayoría de la población es pobre, yo por eso no voy a ahorrar ni un centavo. ¿Qué no ven que los ricos no me dejan?
Más o menos ése es el machote de los comentarios de algunos amigos enojados que se indignan cuando he propuesto empezar un plan de ahorro. Sí, ese plan debería buscar que te volvieras lo suficientemente rico como para pagar tus necesidades básicas y alguna actividad divertida cuando seas viejo y llegue el momento de tu retiro.
Porque todo depende de qué entiendas por rico. Si tu fantasía es ser uno de esos ricos de convoy, por el bien del planeta olvídate de ella. Pero tú puedes (y debes) ser rico, con sólo cumplir estas características:
1.    Tener tu guardadito de tres meses para una emergencia.
2.    Tener seguros de gastos médicos, para que no te enfrentes a gastos que te dejen en la ruina. Fíjate: en México, la mitad del gasto en salud corre a cargo de las familias. Y de eso, la mayor parte es dinero que sale directamente del bolsillo de los ciudadanos y no de un seguro o del gobierno. Según el informe “rendición de cuentas de salud” de la Secretaría de Salud, cada año cerca de 3% de los hogares de México se empobrece aún más por culpa de una enfermedad que los obliga a incurrir en gastos catastróficos. O sea que los ataca una enfermedad y pierden su patrimonio y se endeudan para poder pagar la atención médica.
3.    Confiar en que tendrás un nivel de vida digno en el retiro. Para eso necesitas ahorrar, aunque sea poquito. Cada vez surgen más planes. Principal acaba de presentar un producto nuevo, Planea, que puedes abrir con 5,000 pesos y después hacer aportaciones tan bajas como 500 pesos mensuales. También hay planes de Skandia, de Allianz, de ING, tú di con quién. Además son deducibles de impuestos. (Nosotros cumplimos con decirte y tú escoges, no son recomendaciones de inversión).


No, no pienses en Carlos Slim, mejor pregunta: ¿Quién es el más rico de tus amigos en el Facebook? ¿cómo le hizo para llegar a ser rico? ¿cómo conserva y multiplica su dinero? ¿por qué lo consideras rico? Y ¿qué tiene él que no tengas tú?

En la revista Life & Style acaban de publicar un artículo sobre el hombre que inspiró la serie de televisión Mad Men, Jerry Della Femina. Dicen que él salió de un barrio pobre, un semillero de criminales, y tuvo un éxito espectacular. Cuentan que sus padres pasaban el día entero trabaje y trabaje. El papá tenía tres trabajos.

La autora del artículo dice que aunque Della Femina aprendió la mística del trabajo de sus papás, nadie podría haber apostado que saldría del barrio para triunfar. Y la autora se equivoca. Parece que si alguien aprende sólo la mística del trabajo difícilmente se volverá millonario. Así que lo raro sería apostarle por haber aprendido esa mística. Algo más hay que hacer para dar el brinco.

Últimamente han aparecido artículos que dan algunas claves sobre qué hacen los ricos que no hagas tú.

1.    Aprenden desde niños a aguantarse. Los niños que se resistieron hace 40 años a devorarse unos malvaviscos ahora son más ricos que sus compañeros de experimento. Bueno, eso dice un estudio de un investigador de Stanford, que les pidió a un grupo de niños que resistieran unos minutos la tentación de comerse los dulces. Los que aguantaron más tiempo después tuvieron mejores carreras y mejores ingresos que los niños desesperados. Pícale aquí para leer un artículo sobre cómo enseñar a los niños a volverse más responsables con sus finanzas.

2.    Son más egoístas. Un estudio encontró que los pobres se sienten más obligados a ayudar a los demás que los ricos. ¿Y hay quien da dinero para hacer estos estudios? Siempre te han dicho que esto del dinero es como en los aviones cuando hay que ponerse la mascarilla de oxígeno. Primero te salvas tú y luego ayudas a los que no pueden.  Aquí está un artículo del The Economist sobre el estudio de la Universidad de California en Berkeley que quienes se perciben a sí mismos como pobres están más dispuestos a ayuar a otros.

3.    Son más guapos. Un artículo de Money explora todas las condiciones que cumplen los miembros de la clase alta. Encuentra que los ricos tienen estas características con mayor frecuencia que los demás: tienen un matrimonio estable, son altos, atractivos y delgados, son algo arriesgados (pero no demasiado), son inteligentes (pero no tanto como para encerrarse en un centro de investigación) y hacen ejercicio. Por cierto, también encontró que los hombres más sexistas ganan más que los igualitarios. Aquí está el artículo que además es un test, para ver si tú tienes las condiciones para ser rico.



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