Sofía Macías me invitó a presentar su libro en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara. Aquí te va el texto, se llama 10 razones para no leer al Pequeño cerdo capitalista. Espero que te convenza de lo contrario, o sea de que lo leas:


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1.    Es un libro de autoayuda. Te dice que tú puedes, te enseña el camino. Hay muchas personas que consideran que es una mala palabra, esa que empieza con A (o sea autoayuda). Porque ¿cómo un libro te va a hablar de tu vida y te va a enseñar algo útil? El chiste es que el libro sea algo aburridísimo, con larguísimas frases y largos párrafos, que digan cosas trascendentes y no que te ayuden a abrir los ojos a una realidad que se parece a la tuya. Pensándolo bien, ¿qué libro bueno no es también de autoayuda? Cuando lees que un ex militar se refugia en su taller a fabricar pecesitos de oro, ¿no se te desata algo dentro? Ese libro te enseña a entender tu historia y a verla de otra manera.
2.    Tiene fórmulas matemáticas. Más de uno dirá: “Yo por eso estudié filosofía, comunicación, psicología, letras… Para no tener que usar nunca una fórmula matemática”. Cuidado, una de esas fórmulas está precisamente en la página 141, no vaya a ser que se topen con ella por sorpresa. Hay un cuento de Julio Cortázar que dice que en un libro se encuentra una página en blanco y si alguien que lo lee llega a ella a las tres de la tarde, muere. Así que tomen sus precauciones antes de que esta fórmula se les abalance como si fuera estado de cuenta de la tarjeta. ¿y qué te explica? Cómo le afecta la inflación a tus ahorros. Si la entiendes y la aplicas, podrás saber qué inversiones te pueden convenir para tus metas. Si entiendes el concepto, aunque no quieras hacer la división, también te ayuda a escoger en dónde meter tu dinero. Así puedes saber si ese pagaré bancario te conviene para dejar tu dinero por los próximos tres años (como hacen muchos). Por cierto, yo les puedo decir algo desde ahora, con la ayuda de lo que se explica en el capítulo 6, de inversiones: No, no les conviene.
3.    No tiene suficientes fórmulas matemáticas. ¿No se supone que es un libro de finanzas personales? ¿Dónde está la regla del 72, la desviación estándar del rendimiento esperado en la Bolsa de Valores y la frontera de eficiencia de las inversiones? Hay blogs y libros que prometen hacerte millonario explicándote una serie de fórmulas matemáticas para que obtengas ganancias espectaculares en el Forex. Si le pierdes, cosa muy probable, es porque no entendiste las fórmulas del análisis técnico de los parámetros de la hipotenusa al cuadrado. En realidad, en el trasfondo del libro están las fórmulas. Por eso te ayuda a entender el proceso para escoger un seguro de vida o uno de gastos médicos sin sepultarte en cálculos.
4.    Te convertirá en un cerdo capitalista. Pero si a ti ni te interesa el dinero, ¿cómo creen que vas a ser una de esas personas materialistas? Además, ya ven, uno tiene su ideología, y siempre luchará por los desvalidos. Creo que se pueden despreocupar. Puedes enojarte con los bancos y las instituciones financieras que hacen malabares con el dinero de todos, que inventan y revientan burbujas cada vez con mayor frecuencia. Pero como estás tan enojado con esos capitalistas, optas por no entenderlos… y por seguir regalándoles el dinero. Como lo explica desde la introducción, tú pierdes dinero por seguir en una afore patito, por comprar en la tienda de pagos chiquitos que cobra muchito de intereses, por dejar dormido tu dinero en una cuenta de banco, en lugar de meterlo a un fondo de inversión que sí te de rendimientos, por desquitarte a punta de tarjetazos del mal humor de tu jefe. Cuando habla de inversiones, el libro recuerda que nos da por ningunear nuestro dinero. Espero no ofender sensibilidades, pero un terapeuta me decía que los cruzados católicos conquistaban tierras con un señor crucificado en sus escudos, para que vieran los enemigos que ellos también sufrían. Y ese sufrimiento terminamos por creerlo. Dice Paul Watzlawick que cuando no quiere hacer algo, un estadounidense dice que le duele la cabeza, mientras que un ruso logra que le duela la cabeza. Total que como hablamos de que uno tiene centavitos, que no es mucho, que mis mugres pesitos, no los tomamos en serio y no los ponemos a trabajar.
5.    No te dice que dejes de gastar en tus caprichos. Dice el libro: “Si nos proponemos reducir nuestros gastos 50% en un mes, viviendo a pan y agua y bañándonos con agua helada para ahorrar en gas, lo más seguro es que aguantemos una semana y después mandemos todo a volar”. La idea es que encuentres los hábitos que en realidad no te hacen tan feliz y que en cambio sí están erosionado tus ingresos. En el capítulo 3, hay una guía para hacer un presupuesto. Había escrito divertida, pero de plano lo tuve que borrar. No me van a creer que es divertido pensar en un presupuesto. Pero es una amiga explicándote. Y cuestionándote: hace cuánto que no vas al club y pagas las mensualidades, cuánto te cuesta esa comida mala de la fonda de la oficina y cuántos minutos más temprano tendrías que levantarte para llegar algo más agradable.
6.    Cuando hagan la película no habrá ningún hombre lobo lampiño que se quita la camisa. Pero sí trae otras buenas historias: la de la chica super guapa de minifalda que se va de compras cuando se deprime, la de la amiga que compra bolsas y la otra que invierte en la Bolsa (y que obtiene un beneficio más duradero que sumar una bolsa Coach más a su colección cada quincena a meses sin intereses), la del chavo que acompaña a sus amigos al centro comercial y compra de todo, la de las abuelitas que te dicen cómo prever para el futuro y la de los hermanos calamidad.
7.    Habla de cosas que le suceden a otros. Los demás se enferman, pierden el trabajo, yo no. ¿A mí de qué me sirve cómo calcular cuánto necesito meterle a mi fondo de emergencia? Que ellos vean en dónde se puede depositar ese dinero para conservar su valor.
8.    No culpa a los bancos. No puedo creerlo, pero el capítulo 5 dice que tu deuda no es culpa del banco. Alguien le escribió a Sofía a su blog: ¿para qué me dieron ese límite de crédito si me lo iban a cobrar? No es por ahí. La verdad es que los bancos en México sí actúan muchas veces como si estuvieran manejados por esos viejitos flaquitos  que salen en  la película de Mary Poppins: tacaños con el último centavo, mismo que quieren tener sepultado en el fondo de una poderosa caja fuerte. Pero también es la verdad que los dejamos. Dice Sofía: “Mientras la gente esté convencida de que es una víctima y le cargue el santito de su endeudamiento a alguien más, jamás de los jamases saldrá de su deudora”. En ese capítulo 5 te explica que el crédito no es un aumento de sueldo, te revela que los bancos no son Santa Claus ni una extensión de las Carmelitas descalzas, así que si tú lo crees ya será tu culpa a cuánto llegue tu deuda.
9.    Te confronta con creencias que te tienen atorado. Estamos en un cambio de generación: todavía hay que cuestionar a los papás que creen que sólo los bienes raíces valen y que tienen que morir en ellas, así sea de hambre, con tal de conservar el bien para sus hijitos. Te da temas para que hables de dinero con tus papás, y eso es peor que preguntarles en qué estaban pensando cuando se les ocurrió tener a tu hermanito.
10.    Se acaba muy pronto. Dicen los escritores que no es precisamente un halago que les digan que alguien terminó su libro de una sentada, después de que ellos le invirtieron meses o años a escribirlo. Pero éste también es el caso. Quieres saber qué pasa con las historias, qué mas revelaciones te hará de ti mismo, y entonces no puedes dejar de pasar las páginas hasta que te topas con el oink final. Ni modo, lo tendrás que dejar de libro de consulta.

Si quieres ver el blog del Pequeño Cerdo Capitalista, pícale aquí.


Ya está lista la nueva edición de la revista Dinero Inteligente, con el tema de cómo sobrevivir a los errores financieros. Aquí te van 5 ejemplos de errores, como los contamos en W Radio.
1.    Llegar a los 40 sin tener algo de ahorro para el retiro. Antes de los 40 años, te endeudas para muchas cosas: para comprar el auto, para comprar una casa. Y eso está justificado. Sin crédito no podrías alcanzar muchos objetivos. Pero con los 40 empieza la década de la acumulación, como nos han explicado muchos banqueros de inversión. Ahí sí tienes que detenerte y destinar una parte de tu ingreso al ahorro, si es que no lo has hecho antes. Se supone que cuando te jubiles, a los 65 años, deberás tener recursos para pagar 20 años sin trabajar. Según Charles Farrel, un autor estadounidense, para los 40 años sería bueno que ya hubiera acumulado el equivalente a 2 años de tu ingreso. Eso no quiere decir que debas tenerlo todo en dinero en efectivo, al contrario, también cuenta lo que cueste tu casa y otras posesiones.
2.    Desconocer por qué compras. Está bien comprar, pero puede ser que sufras el mal del comprador compulsivo. ¿Te ha sucedido? Puede ser que tus compras se hayan convertido en una adicción. Haz un rápido test:
a)    ¿Tienes más de tres pares de zapatos nuevecitos con las mismas características?
b)    ¿Compras cuando tienes un ataque de ansiedad?
c)    Ya tienes una rutina establecida para ir de compras. Por ejemplo, que te peleas con tu pareja y al día siguiente te desquitas con la tarjeta.

Es probable que tengas ese mal del comprador compulsivo. Y entonces no estás comprando porque necesitas o quieres realmente algo, sino por una razón diferente. La buena noticia es que esa conducta se puede cambiar.

3.    Dar el tarjetazo para enfrentar una emergencia. Aunque te parezcan muy caros ahora, los seguros de gastos médicos te sirven para enfrentar costos que de otra manera podrían desbaratar todos tus planes y acabar con tu patrimonio.
4.    No hablar de dinero con la pareja. Tú puedes tener tus planes muy bien acomodados, para el retiro, para formar tu patrimonio, pero en realidad el dinero pertenece a la familia. Alguien nos ha confesado que, en efecto, no hablar de dinero lo llevó al divorcio. No nos pongamos extremosos, pero ese silencio puede generar problemas.
5.    Convertirte en un tacaño. Y aquí te va otro test rápido:
a)    Cada vez que gastas, sientes que no deberías despilfarrar el dinero.
b)    Cuando ves una pantalla plana de televisión en la tienda, piensas que con lo que gastarías en ella podrías pagar un viaje ida y vuelta a Nueva York.
c)    Cuando llega el momento de ir de vacaciones piensas que como ya no te compraste la pantalla plana, ni fuiste a Nueva York, mejor te quedas en la empresa a trabajar más para que te aumenten el sueldo.
Si contestaste que sí a todas las preguntas anteriores, no pienses que estamos buscando un editor para dinero inteligente. Considera que podrías estar en una situación de gastorexia, algo así como lo que sufren los anoréxicos o los vigoréxicos, que se obsesionan por comer o hacer ejercicio. Controlas demasiado tus gastos porque en realidad no te has fijado las metas. No sabes muy bien para qué deberías ahorrar, entonces de plano no gastas. Mejor escribir con un lápiz y papel cuáles son tus metas. Si ya ahorras para el retiro, ya estás armando un fondo de emergencia, date un permiso,


Ya en serio.

¿Qué tan preparadas están las instituciones financieras para asesorarnos?

Este mes apareció un reporte de una empresa de análisis, que advierte que en México no están creciendo los fondos de inversión como deberían, porque todavía hay mucha trabas, entre ellas la falta de un buen equipo de profesionales que atraigan nuevos clientes y les den el servicio adecuado.

Creí que el reporte exageraba. Hasta que mi hermano me reenvió el correo de su “asesora” financiera. La señorita lo conoció en una institución anterior, a la que dejó para irse a otra. Para empezar, quiere robárselo como cliente, de la institución a la que supuestamente representaba con orgullo. Le propone abrir una cuenta en la compañía en la que ahora está y para convencerlo le anexa en su correo lo que ella llama “presentación”: una hoja de Excel en la que dice cuánto ganaría de intereses si obtiene cierta tasa. Claro, si tienes una tasa de rendimiento de 10%, ganas 10% de intereses, así de burdo. Recuerda que nadie puede prometer un rendimiento, sin explicarte cómo le haría para obtenerlo.

No puedo resistir la tentación de copiar su correo aquí. Sólo le quité los nombres de ella y de las instituciones. Si así estuviera el nivel de tu asesor, ¿qué harías?

Va su correo tal cual.

“HOLA BUENOS TARDES SR. RODOLFO, SOY XX XX LA ASESORA QUE TE ATENDÍO EN XX XX EL MOTIVO DE MI CORREO ES PARA INFORMARTE QUE ACTUALMENTE ESTOY TRABAJANDO OTRA EMPRESA FINANCIERA SE LLAMA XX Y ESTOY MANEJANDO INVERSIONES MAS ATRACTIVAS SON PAGARE CON RENDIMIENTOS FIJOS A PLAZO Y TU INVERSION GARANTIZADA POR EL IPAF, TE ANEXO LA PRESENTACION DE MI EMPRESA Y TASA DE INTERES, ME AGRADARIA MUCHO PODER ATENDERTE NUEVAMENTE DANDOTE EL SERVICIO QUE ESTAS ACOSTUMBRADO, SEGUIMOS EN CONTACTO POR ESTE MEDIO O A MI CEL XXXXXXXX SI ME PUEDES MANDAR MSJ YO TE REGRESO LA LLAMADA”

Sic, sic y recontra sic. Por cierto, no hay algo así como una inversión garantizada por el IPAF. En todo caso, el Instituto para la Protección al Ahorro Bancario (IPAB) garantiza las cuentas en los bancos hasta por 400,000 udis, y no protege las cuentas en las sociedades de inversión, que es lo que esta señorita promueve.

Dudo mucho que si alguien no puede escribir mejor que un niño en tercero de primaria, sea capaz de recomendar un portafolio de inversión adecuado.

La redacción es espeluznante. Eso significa que tienes que exigirle más a tu asesor. Y si te envía un correo así, cuéntaselo a su superior.

 

 


Mientras que tú preparas tus vacaciones en Cancún, muchos compañeros tuyos (vas a decir que son una bola de nerds) ya se están aplicando para encontrar escuela en el extranjero. Míralo como un juego de serpientes y escaleras. Los nerds a la mejor encuentran una escalera para conseguir un mejor sueldo.

Estudiar algún posgrado en Estados Unidos, Australia o Europa, cuesta cuando menos unos 30,000 dólares, tan sólo la colegiatura. Pícale aquí para ver un ejemplo de la NYU. Como tus papás fueron muy listos no sacrificaron sus mejores años para juntar ese dinero, sino que destinaron el dinero a otros fines más útiles y divertidos, ahora tú tendrás que buscar quién te paga cuando menos una parte de eso.

Mira las cuentas de alguien que está a punto de irse a estudiar a Stanford: 45,000 dólares de colegiatura cada año (por dos), 1,500 dólares de renta al mes y 2,000 dólares de gastos para vivir. Eso te da unos 87,000 dólares anuales. Él está seguro de que cuando regrese encontrará un empleo mucho mejor pagado que el que tenía.
Para pagarlo, encontró dos apoyos: El Funed (Fundación mexicana para la educación, la tecnología y la ciencia)  y el Fiderh (fideicomiso para el desarrollo de los recursos humanos). Le prestan, cada uno, alrededor de 200,000 pesos. Debe pagar el crédito del Funed en 60 meses, una vez que regrese. El crédito está en Udis y se paga con una tasa de 2%. El del Fiderh es a 10 años, con una tasa que anda en alrededor de 2.6%.

Por estas fechas empiezan todo tipo de ferias para que escojas escuela. Por ejemplo está la Expo Cursos en el extranjero, en diferentes ciudades del país, del 2 al 9 de septiembre. Y el 23 octubre es el MBA World Tour en la ciudad de México. Ahí ves el menú de posibilidades de estudio fuera del país.

Para becas y financiamiento, también hay variedad. Hay por ahí una fundación, Lumni, que se convierte en socia de tu aventura de estudiar en el extranjero. Te presta dinero y luego te cobra un porcentaje de tu sueldo cuando vuelvas a trabajar. Si ganas poquito, eso te da tiempo para pagar lo prestado. Pero tú quieres ganar mucho, así que prepárate para darles el porcentaje de pago.

Te decía que hay un montón de nerds que ya se están preparando. Porque hay tantos lugares donde estudiar –normalmente ellos hacen solicitudes en tres, cuatro, cinco escuelas para ver cuál las acepta- y tantos sitios en los cuales pedir becas y financiamiento, que hay que estar dispuesto a hacer mucho papeleo y mucho estudio. Busca, por ejemplo, en beca desafíos, en el Conacyt o entre las que publica la Secretaría de Relaciones Exteriores en su página. Ahí hay una cartelera semanal de las becas que ofrecen diferentes gobiernos para estudiantes mexicanos.

Tal vez no te conviertas en millonario, pero estudiar en el extranjero te servirá para ampliar horizontes, porque vas a ver otros paisajes, conocer gente de otras culturas y a encontrar más ofertas de empleo. Como sea pero, por favor, cuando regreses, recuerda que “aplicación” no significa “solicitud”, así que tú no “aplicas” para solicitar algo. En todo caso “te aplicas”. Fuera de ese insoportable anglicisimo que se les pega a 99% de los que estudian en el extranjero, salir un rato del país te puede hacer más productivo.


Mira qué “suave”, por usar una expresión de mi abuela juarense. De pronto te quedas sin trabajo o necesitas pagar algo de urgencia y tú muy confiado vas y le pides dinero a tu compadre o a tus papás.

Hasta el momento, así más o menos han servido las redes de seguridad en México: la familia y los amigos te sirven de fondo de emergencia. En realidad, sería mejor que tú tuvieras un fondo para enfrentar los imprevistos, porque no siempre habrá algún incauto que esté dispuesto a pagar tus gastos de hospital o a servirte de seguro de desempleo.
¿De cuánto debería ser tu fondo de emergencia?

1. Tener mucho dinero guardado en el banco te puede salir caro. Imagina que logras ahorrar 10 meses de tu sueldo. Si ganas 20,000 pesos tendría 200,000 guardados. Como los tienes disponibles, el banco te paga una tasa de cerca de 2% anual. La mala noticia es que, en realidad estás perdiendo, porque una parte de ese dinero podría obtener rendimientos de 7, 10 o 20% si lo arriesgaras un poco (lo que dejas de ganar es el costo de oportunidad, en lenguaje de los economistas). Entonces debes limitar el dinero que tengas en una cuenta a la vista.

2. Tener poco te puede salir caro. Si tienes guardado sólo el equivalente a un mes de tu sueldo, y tienes que enfrentar el desempleo o alguna enfermedad grave, también te puede salir caro porque es probable que no tengas crédito suficiente. Por ejemplo, si te enfermas y te hospitalizan, tal vez tengas que pagar unos 50,000 pesos de deducible del seguro de gastos médicos (porque tienes seguro, ¿verdad?).

3. ¿Cuánto tener, entonces? Lo que te recomiendan es tener entre tres y seis meses de tu sueldo en ese fondo de emergencia. Aquí hay una calculadora de Practical Money Skills, que te ayuda a estimar lo que vas a necesitar y cuánto tiempo requerirás para acumularlo.

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No, no creas que te voy a hacer la misma promesa que muchos sitios de Internet. Eso no se puede, no se vale, no es correcto. Me refiero a una nueva oferta que está llegando a México: ya puedes invertir en fondos que prometen hacer la tarea por ti.
O sea que no tienes que preocuparte por cómo cerró la Bolsa Mexicana o la de Tailandia, tú sólo vas con un asesor, le das algo de dinero y le dices que lo necesitas para dentro de un año, dos o cinco, o los que sean. Son los fondos que tienen un determinado tiempo de maduración. Los de ING son los más claros, porque cada uno de esos fondos se llama como el año en que se supone que debes sacarlo. Normalmente sirven para el retiro, pero también te pueden servir para que metas ahí el dinero que vas a juntar para cuando tu hija cumpla 15 años, dentro de 10, o  para inscribir a tu hijo en la universidad dentro de 8 años.

Con estos fondos ya no tienes que andar buscando lo que se pone de moda o “el sabor del mes”, como le dice Roberto Cano, el director de Principal Financial. Por cierto que en Principal ofrecen fondos pero no por el tiempo de duración, sino por el riesgo. Así tú escoges entre un fondo conservador o uno muy arriesgado, según los rendimientos que quieras obtener en un plazo determinado.

Se supone que todo esto es para ahorrarte trabajo. Tú no eres corredor de Bolsa, así que no tienes por qué saber en qué acción invertir para conseguir buenos rendimientos. Según Kiyosaki, los ricos quieren ocultarte las oportunidades de ganar. Si le crees al autor de Padre rico, padre pobre, te vas a lanzar a especular con acciones. Pero lo que te dicen los más cautelosos es que tal vez sepas algo de inversiones pero no puedes saber mucho sobre una empresa en particular. “No podemos capacitar al cliente al vapor para que invierta en la Bolsa”, dice Ricardo Gómez Dena, director de sociedades de inversión de Banorte. Sería como pedirle a alguien que después de tomar un diplomado en medicina se operara solo.

¿Qué hacer? ¿Confiar ciegamente en que un asesor te dará un traje que te quede bien y te meta en el fondo adecuado? No confíes ciegamente, pero cuando menos es una buena manera de empezar a invertir.


¿Cada cuándo volteas a ver los estados de cuenta de tus inversiones? ¿Sabes cuánto vale ese departamento/terreno/casa que se supone que compraste como inversión? Para ser inversionista necesitas dos cosas. Primero, invertir. Y segundo, saber cómo va esa inversión. De los pocos que se deciden a invertir, todavía menos personas se deciden a abrir el estado de cuenta y a analizarlo.

¿Qué deberías saber de tu inversión?

1.    ¿Cuánto vale hoy? Si tienes un fondo de inversión, es fácil, porque es muy probable que tu distribuidora tenga un sitio de Internet en donde puedes consultar hoy mismo. Si tienes una casa o un departamento, podrías preguntar cuánto valen los que están en venta en tu colonia o edificio. Sería bueno anotar en cuánto podrías vender tu casa cuando menos dos veces al año.

2.    ¿Cómo le ha ido desde la última vez que viste? ¿Ha aumentado o bajado de valor? No es para que te preocupes cada vez que baja de valor, porque si te asustas, terminarías por vender barato lo que compraste caro. Es para que veas si ya llegaste a tu objetivo. Por ejemplo, si compraste tu casa en 500,000 pesos y ya la podrías vender en 700,000, tal vez deberías aprovechar la oportunidad. O tal vez no.

3.    ¿Qué quieres conseguir? Lo mejor sería tener un objetivo claro de inversión. Si entras a un fondo, es porque tienes alguna meta. Revisa si el fondo ya llegó al valor que esperabas. Y si no ha llegado en el tiempo que esperabas, es momento de buscar a tu asesor para ver si la estrategia de inversión está funcionando o si es necesario cambiarla.

4.    ¿Cómo podría mejorar? Es cierto que esto de invertir se debe pensar para el largo plazo. Entre tus objetivos debería estar el retiro y dicen los que saben que a éste le debes dedicar como 10% de tu sueldo (aparte de lo que ya está en tu afore). Pero no se trata de que te desentiendas de tu dinero durante los 20, 30 o 40 años que te faltan para retirarte. Hay que darle una revisadita, para ver si va por el buen camino. Insisto en que no hay que creerse corredor de Bolsa y tomar decisiones de cambiar la inversión cada vez que estornuda Carstens. Pero sí estar al pendiente, para que tu asesor te diga cómo mejorar.


Por fin, las instituciones financieras quieren que inviertas tu dinero. Este mes, por primera vez en mucho tiempo, hay una oleada de productos para que tú empieces a forjarte un patrimonio. Ya no están tan caros como solían estar. Ya es hora de que inviertas y aproveches el momento.

Antes te pedían cuando menos 10,000 pesos para que abrieras una cuenta y tuvieras buenos rendimientos. Ahora ya puedes empezar con 1,000 pesos. En Invercap están por anunciar con bombo y platillo una cuenta que se llama Inverfácil, que se abre con 1,000 pesos y que le puedes ir depositando 1,000 pesos mensuales. Los de Finaccess también prometen presentar algo interesante. Veremos.

En Skandia ya presentaron sus cuentas, que te piden invertir entre 500 y 1,500 pesos al mes. Las comisiones andan entre 2 y 3% del saldo promedio. Si tú inviertes 6,000 pesos en un año, te cobran 180, pero se supone que ya te dejarán entrar a fondos con buenos rendimientos.

Los de Banamex presentaron Blink, un banco por internet que te facilita las inversiones.  Puedes abrir la cuenta con 5,000 pesos y te cobran 25 pesos mensuales de comisiones (más cargos por operación). Sí están algo altas las comisiones, pero aquí la ventaja  es que puedes empezar a comprar acciones en la Bolsa de valores o invertir en fondos, por ti mismo (aunque si ya vas a pagar sería bueno que pagaras un lugar con un asesor). Con picarle a unas cuantas teclas, o arrastrar iconos, puedes comprar acciones de Cemex o de alguna empresa extranjera, o invertir en un fondo de deuda del gobierno o de la Bolsa de Valores. Considera que estás pagando por un curso de hágalo usted mismo en finanzas bursátiles. Antes de meterle dinero real, podrías jugar un ratito con su Blink Trail y ver cómo te va como corredor de Bolsa autodidacta. En Banamex me dicen que a medida que aumenta el monto de tu cuenta, van disminuyendo las comisiones. “La intención es que incrementes el patrimonio”, dice Eduardo Contreras, director de Blink.

Tú ya sabes que también puedes empezar a invertir con poco dinero en las cuentas adicionales de las afore o en otras distribuidoras de fondos de inversión, como Fóndika, Actinver y MasFondos.

Y ya que hablamos de cursos para ser un autodidacta en la Bolsa, los de Actinver tienen su reto bursátil, que da premios a quien logre los mayores rendimientos en tres meses. Te inscribes con 1,000 pesos… y me cuentas cómo te fue.

Los bancos ya no están tan activos en esto de ofrecerte buenos rendimientos por un pagaré, como estuvieron hace un año, aunque algunos podrían sorprenderte. En este momento (mediados de marzo de 2010), Bancoppel ofrece un rendimiento de 7% anual para quien invierta cuando menos 1,000 pesos y los deje 330 días.
Recuerda que ahí hay que descontar comisiones e impuestos. También que debes tener inversiones en diferentes instrumentos y no quedarte sólo en prestarle dinero a un banco. Puedes comparar cómo andan los rendimientos ofrecidos por los bancos picándole aquí.

Si ya por fin decides invertir y te quitas esas ideas de que aquí no se puede hacer nada por culpa del gobierno, la cantina, los amigos, la familia, México, la pobreza o el pretexto que quieras inventar, te quedará todavía una fuerte tarea: vigilar cómo le va a tu inversión (nadie lo hará por ti) y evitar que te cobren comisiones de más.


Lo confieso: esperaba que me recibieran con una alfombra roja y un cafecito (sin azúcar, por favor). Era mi cita con American Express, para abrir una cuenta donde meter mis fabulosos ahorros de 500,000 pesos. Sí, me dijeron desde el teléfono, “con esa cantidad, ya puede tener el servicio de Banca Patrimonial”.

No, las oficinas no son tan bonitas como las imaginaría. Un amable ejecutivo me llevó a una pequeña sala sin ventanas y una mesita y yo dije que eso no podía ser. ¿Cómo? ¿con 500,000 pesos ni una vista a Polanco? ¿y mi café?. Entonces llamé a otro lugar, Compass, donde me dieron una cita. Ahora sí, esto sí es ser rico. Fui a sus oficinas en Arcos Bosques Corporativo, un edificio espectacular, que tiene en el lobby más restaurantes de lujo que todo Guadalajara. Me ofrecieron café, un lugar frente a una ventana con vista a Bosques de las Lomas, una colonia que por los árboles podría estar en Seattle. Ya la hice.

Entonces me abrieron los ojos: aquí pedimos un monto mínimo de un millón… de dólares, pero podríamos hacer una excepción, dado que escribes de finanzas personales. Ajá. Era como que si hicieran una excepción y me dejaran bañarme al lado del equipo de los Patriotas de Nueva Inglaterra, y así me podría comparar con Tom Brady. Gracias.
Así que adiós Arcos Bosques, me quedo con esta foto:

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En banca patrimonial de Banamex o en Bancomer, piden un mínimo de 1 millón de pesos. ¿O sea que 500,000 pesos son nada?  No es que sean nada, alcanzan para un coche así, que cuesta 487,175 pesos (con el tipo de cambio de hoy).

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Pero si te gastas ese dinero, no vas a tener nada, nada para lo que después necesites. ¿Crees que 500,000 pesos son poco para tenerlos ahorrados? Depende de cuánto ganes y de qué edad tengas. Definitivamente son mucho dinero si tienes 20 años. Déjalos así como están, y en 10 años se convertirán en más de un millón de pesos, si los metes a una inversión que te de 8%.

Necesitas ahorrar 2,700 pesos mensuales durante 10 años para conseguirlos, con esa tasa de 8%. Pícale a  esta calculadora para ver cuánto tienes que ahorrar según el tiempo que tienes

Y son alarmantemente pocos si ganas 20,000 pesos y quieres jubilarte en forma decente. Revisa esta otra calculadora para saber cuánto debes ahorrar para tener para tu retiro.

El caso es que con 500,000 pesos puedes aspirar a un cuartito, sin grandes lujos, y a que un ejecutivo te lea la cartilla y amenace con aplicarte un cuestionario para definir tu perfil como inversionista. Ese perfil, por cierto, sirve más para que después no te enojes con ellos que para definir cómo debes ahorrar para alcanzar tus metas. Pero ese ya es otro cuento. ¿Por qué a los banqueros les parecen tan poco 500,000 pesos y no te ayudan a invertirlos mejor?


Ya sé: es muy fácil. Si te sientes gordito/a, sólo tienes que seguir una sencilla receta: consume todas las proteínas que tu cuerpo requiera y come sólo lo indispensable de carbohidratos y grasas. Duh! Lo peor es que luego te quieren pasar la cuenta por esta formulita. Y así le hacen algunos asesores de inversión, que te dicen que para alcanzar tus metas de dinero tengas un portafolio balanceado, con la cantidad necesaria de acciones y la renta fija que te haga falta.

Sería una tontería que tu nutricionista te hablara de proteínas y no de tipos de alimentos que conozcas. Por eso, Jean Brunel, un financiero para clientes de muchos recursos, dice que ya basta de que los asesores te hablen de fondos/bonos/acciones/ETFs/ y todas esas cosas oscuras, y ya es hora de que te hagan escoger entre combinaciones, que te ayuden a alcanzar tus propósitos. Brunel dice que cuando vas al restaurante tú no escoges por ingredientes, sino por platillos.

Según Brunel, los ricos organizan su dinero para estos objetivos:
-    Personal: se trata de cubrir las necesidades básicas y mantenerse flexibles frente a los cambios que pueda presentar la vida.
-    Dinástico: Para asegurar que los hijos ya no tengan que pasar por lo que uno pasó (algo que hacen mucho los inmigrantes en Estados Unidos).
-    Filantrópico: Para procurar que la sociedad en la que se esté mejore sus condiciones de vida, y para pasarles a los hijos un buen valor de ayuda a los otros.

Si ya te organizas así, entonces ya sabes cuáles platillos pueden servir para los objetivos. Y estos podrían ser:
-    Dinero para dormir: él lo llama Pillow Money, que sirve de almohada, porque tú sabes que si un día despiertas y amaneces convertido en un horrible insecto, como en la Metamorfosis, o algo así, tendrás un fondo que te sirva para maniobrar. Yo añadiría lo que siempre se dice, que tengas guardado el equivalente a 3 meses de tu sueldo, en un fondo-colchón, con bajas comisiones y bajo rendimiento. Lo puedes meter en el banco, o buscar un fondo, preguntándole a tu asesor por algo de renta fija.
-    El dinero para mantener tu estilo de vida y para la filantropía. Ahí necesitas algo que tenga un poco más de crecimiento. Y también un ingrediente para que tu inversión crezca, te proteja de la inflación y de rendimientos para cuando seas viejito.
-    El dinero para tus objetivos dinásticos, y ahí claro que necesitas buscar inversiones de verdad, que te den algo más que una cuenta de banco.
(Gracias al capítulo México de CFA Society por invitarme a la plática de Brunel).



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