Sofía Macías me invitó a presentar su libro en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara. Aquí te va el texto, se llama 10 razones para no leer al Pequeño cerdo capitalista. Espero que te convenza de lo contrario, o sea de que lo leas:


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1.    Es un libro de autoayuda. Te dice que tú puedes, te enseña el camino. Hay muchas personas que consideran que es una mala palabra, esa que empieza con A (o sea autoayuda). Porque ¿cómo un libro te va a hablar de tu vida y te va a enseñar algo útil? El chiste es que el libro sea algo aburridísimo, con larguísimas frases y largos párrafos, que digan cosas trascendentes y no que te ayuden a abrir los ojos a una realidad que se parece a la tuya. Pensándolo bien, ¿qué libro bueno no es también de autoayuda? Cuando lees que un ex militar se refugia en su taller a fabricar pecesitos de oro, ¿no se te desata algo dentro? Ese libro te enseña a entender tu historia y a verla de otra manera.
2.    Tiene fórmulas matemáticas. Más de uno dirá: “Yo por eso estudié filosofía, comunicación, psicología, letras… Para no tener que usar nunca una fórmula matemática”. Cuidado, una de esas fórmulas está precisamente en la página 141, no vaya a ser que se topen con ella por sorpresa. Hay un cuento de Julio Cortázar que dice que en un libro se encuentra una página en blanco y si alguien que lo lee llega a ella a las tres de la tarde, muere. Así que tomen sus precauciones antes de que esta fórmula se les abalance como si fuera estado de cuenta de la tarjeta. ¿y qué te explica? Cómo le afecta la inflación a tus ahorros. Si la entiendes y la aplicas, podrás saber qué inversiones te pueden convenir para tus metas. Si entiendes el concepto, aunque no quieras hacer la división, también te ayuda a escoger en dónde meter tu dinero. Así puedes saber si ese pagaré bancario te conviene para dejar tu dinero por los próximos tres años (como hacen muchos). Por cierto, yo les puedo decir algo desde ahora, con la ayuda de lo que se explica en el capítulo 6, de inversiones: No, no les conviene.
3.    No tiene suficientes fórmulas matemáticas. ¿No se supone que es un libro de finanzas personales? ¿Dónde está la regla del 72, la desviación estándar del rendimiento esperado en la Bolsa de Valores y la frontera de eficiencia de las inversiones? Hay blogs y libros que prometen hacerte millonario explicándote una serie de fórmulas matemáticas para que obtengas ganancias espectaculares en el Forex. Si le pierdes, cosa muy probable, es porque no entendiste las fórmulas del análisis técnico de los parámetros de la hipotenusa al cuadrado. En realidad, en el trasfondo del libro están las fórmulas. Por eso te ayuda a entender el proceso para escoger un seguro de vida o uno de gastos médicos sin sepultarte en cálculos.
4.    Te convertirá en un cerdo capitalista. Pero si a ti ni te interesa el dinero, ¿cómo creen que vas a ser una de esas personas materialistas? Además, ya ven, uno tiene su ideología, y siempre luchará por los desvalidos. Creo que se pueden despreocupar. Puedes enojarte con los bancos y las instituciones financieras que hacen malabares con el dinero de todos, que inventan y revientan burbujas cada vez con mayor frecuencia. Pero como estás tan enojado con esos capitalistas, optas por no entenderlos… y por seguir regalándoles el dinero. Como lo explica desde la introducción, tú pierdes dinero por seguir en una afore patito, por comprar en la tienda de pagos chiquitos que cobra muchito de intereses, por dejar dormido tu dinero en una cuenta de banco, en lugar de meterlo a un fondo de inversión que sí te de rendimientos, por desquitarte a punta de tarjetazos del mal humor de tu jefe. Cuando habla de inversiones, el libro recuerda que nos da por ningunear nuestro dinero. Espero no ofender sensibilidades, pero un terapeuta me decía que los cruzados católicos conquistaban tierras con un señor crucificado en sus escudos, para que vieran los enemigos que ellos también sufrían. Y ese sufrimiento terminamos por creerlo. Dice Paul Watzlawick que cuando no quiere hacer algo, un estadounidense dice que le duele la cabeza, mientras que un ruso logra que le duela la cabeza. Total que como hablamos de que uno tiene centavitos, que no es mucho, que mis mugres pesitos, no los tomamos en serio y no los ponemos a trabajar.
5.    No te dice que dejes de gastar en tus caprichos. Dice el libro: “Si nos proponemos reducir nuestros gastos 50% en un mes, viviendo a pan y agua y bañándonos con agua helada para ahorrar en gas, lo más seguro es que aguantemos una semana y después mandemos todo a volar”. La idea es que encuentres los hábitos que en realidad no te hacen tan feliz y que en cambio sí están erosionado tus ingresos. En el capítulo 3, hay una guía para hacer un presupuesto. Había escrito divertida, pero de plano lo tuve que borrar. No me van a creer que es divertido pensar en un presupuesto. Pero es una amiga explicándote. Y cuestionándote: hace cuánto que no vas al club y pagas las mensualidades, cuánto te cuesta esa comida mala de la fonda de la oficina y cuántos minutos más temprano tendrías que levantarte para llegar algo más agradable.
6.    Cuando hagan la película no habrá ningún hombre lobo lampiño que se quita la camisa. Pero sí trae otras buenas historias: la de la chica super guapa de minifalda que se va de compras cuando se deprime, la de la amiga que compra bolsas y la otra que invierte en la Bolsa (y que obtiene un beneficio más duradero que sumar una bolsa Coach más a su colección cada quincena a meses sin intereses), la del chavo que acompaña a sus amigos al centro comercial y compra de todo, la de las abuelitas que te dicen cómo prever para el futuro y la de los hermanos calamidad.
7.    Habla de cosas que le suceden a otros. Los demás se enferman, pierden el trabajo, yo no. ¿A mí de qué me sirve cómo calcular cuánto necesito meterle a mi fondo de emergencia? Que ellos vean en dónde se puede depositar ese dinero para conservar su valor.
8.    No culpa a los bancos. No puedo creerlo, pero el capítulo 5 dice que tu deuda no es culpa del banco. Alguien le escribió a Sofía a su blog: ¿para qué me dieron ese límite de crédito si me lo iban a cobrar? No es por ahí. La verdad es que los bancos en México sí actúan muchas veces como si estuvieran manejados por esos viejitos flaquitos  que salen en  la película de Mary Poppins: tacaños con el último centavo, mismo que quieren tener sepultado en el fondo de una poderosa caja fuerte. Pero también es la verdad que los dejamos. Dice Sofía: “Mientras la gente esté convencida de que es una víctima y le cargue el santito de su endeudamiento a alguien más, jamás de los jamases saldrá de su deudora”. En ese capítulo 5 te explica que el crédito no es un aumento de sueldo, te revela que los bancos no son Santa Claus ni una extensión de las Carmelitas descalzas, así que si tú lo crees ya será tu culpa a cuánto llegue tu deuda.
9.    Te confronta con creencias que te tienen atorado. Estamos en un cambio de generación: todavía hay que cuestionar a los papás que creen que sólo los bienes raíces valen y que tienen que morir en ellas, así sea de hambre, con tal de conservar el bien para sus hijitos. Te da temas para que hables de dinero con tus papás, y eso es peor que preguntarles en qué estaban pensando cuando se les ocurrió tener a tu hermanito.
10.    Se acaba muy pronto. Dicen los escritores que no es precisamente un halago que les digan que alguien terminó su libro de una sentada, después de que ellos le invirtieron meses o años a escribirlo. Pero éste también es el caso. Quieres saber qué pasa con las historias, qué mas revelaciones te hará de ti mismo, y entonces no puedes dejar de pasar las páginas hasta que te topas con el oink final. Ni modo, lo tendrás que dejar de libro de consulta.

Si quieres ver el blog del Pequeño Cerdo Capitalista, pícale aquí.


Mi hermano tiene 50 años. Dicen que ya no debería invertir mucho en la Bolsa de Valores.

Se supone que hay una regla para saber qué porcentaje de tus ahorros debes invertir en acciones: Réstale tu edad a 100. O sea que si tienes 50 años, el máximo en la Bolsa debería ser 50%.
Pero su hijo mayor tiene 3 años. Si el dinero fuera de él, entonces podría invertir 97% de sus ahorros en la Bolsa. Pero mi sobrino tiene otras necesidades, que hacen que se distraiga (como se ve aquí en su cumpleaños 2) y no piense en multiplicar su dinero. Todavía no tiene una alcancía.
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¿Cuál será la fórmula para invertir en la Bolsa? A mi hermano le gustaría que si invierte 100,000 pesos hoy y hace una aportación mensual durante 20 años, alcance a juntar 3 millones de pesos, para que se los repartan sus dos hijos y la hermana de estos (que tiene 17 años. Una complicación más: ¿y ahora cuál será el porcentaje adecuado para poner en la Bolsa?). Pícale aquí para saber cuánto dinero debes ahorrar al mes para alcanzar tu meta de ahorro.
La cuestión es que ahora la Bolsa de Valores está en alturas de vértigo, si se compara con el nivel en el que estaba en 2008. A todas luces, ya no es tan barato comprar acciones mexicanas como hace dos años y ya no habrá que esperar el rendimiento que tuvieron los afortunados optimistas que compraron el 6 de octubre de 2008. ¿Sabes cuánto ganaron hasta el 6 de octubre de 2010? ¡70%!
Sí, claro, pero esos afortunados optimistas tuvieron un gran susto, con una pérdida de 14% entre el 6 de octubre de 2008 y el 2 de marzo de 2009. Pícale aquí para ver cómo le ha ido a la Bolsa.
¿Estarán dispuestos mi hermano, mi cuñada y mis tres queridos sobrinos a resistir las bajas de la Bolsa?


No, no creas que te voy a hacer la misma promesa que muchos sitios de Internet. Eso no se puede, no se vale, no es correcto. Me refiero a una nueva oferta que está llegando a México: ya puedes invertir en fondos que prometen hacer la tarea por ti.
O sea que no tienes que preocuparte por cómo cerró la Bolsa Mexicana o la de Tailandia, tú sólo vas con un asesor, le das algo de dinero y le dices que lo necesitas para dentro de un año, dos o cinco, o los que sean. Son los fondos que tienen un determinado tiempo de maduración. Los de ING son los más claros, porque cada uno de esos fondos se llama como el año en que se supone que debes sacarlo. Normalmente sirven para el retiro, pero también te pueden servir para que metas ahí el dinero que vas a juntar para cuando tu hija cumpla 15 años, dentro de 10, o  para inscribir a tu hijo en la universidad dentro de 8 años.

Con estos fondos ya no tienes que andar buscando lo que se pone de moda o “el sabor del mes”, como le dice Roberto Cano, el director de Principal Financial. Por cierto que en Principal ofrecen fondos pero no por el tiempo de duración, sino por el riesgo. Así tú escoges entre un fondo conservador o uno muy arriesgado, según los rendimientos que quieras obtener en un plazo determinado.

Se supone que todo esto es para ahorrarte trabajo. Tú no eres corredor de Bolsa, así que no tienes por qué saber en qué acción invertir para conseguir buenos rendimientos. Según Kiyosaki, los ricos quieren ocultarte las oportunidades de ganar. Si le crees al autor de Padre rico, padre pobre, te vas a lanzar a especular con acciones. Pero lo que te dicen los más cautelosos es que tal vez sepas algo de inversiones pero no puedes saber mucho sobre una empresa en particular. “No podemos capacitar al cliente al vapor para que invierta en la Bolsa”, dice Ricardo Gómez Dena, director de sociedades de inversión de Banorte. Sería como pedirle a alguien que después de tomar un diplomado en medicina se operara solo.

¿Qué hacer? ¿Confiar ciegamente en que un asesor te dará un traje que te quede bien y te meta en el fondo adecuado? No confíes ciegamente, pero cuando menos es una buena manera de empezar a invertir.


¿Cada cuándo volteas a ver los estados de cuenta de tus inversiones? ¿Sabes cuánto vale ese departamento/terreno/casa que se supone que compraste como inversión? Para ser inversionista necesitas dos cosas. Primero, invertir. Y segundo, saber cómo va esa inversión. De los pocos que se deciden a invertir, todavía menos personas se deciden a abrir el estado de cuenta y a analizarlo.

¿Qué deberías saber de tu inversión?

1.    ¿Cuánto vale hoy? Si tienes un fondo de inversión, es fácil, porque es muy probable que tu distribuidora tenga un sitio de Internet en donde puedes consultar hoy mismo. Si tienes una casa o un departamento, podrías preguntar cuánto valen los que están en venta en tu colonia o edificio. Sería bueno anotar en cuánto podrías vender tu casa cuando menos dos veces al año.

2.    ¿Cómo le ha ido desde la última vez que viste? ¿Ha aumentado o bajado de valor? No es para que te preocupes cada vez que baja de valor, porque si te asustas, terminarías por vender barato lo que compraste caro. Es para que veas si ya llegaste a tu objetivo. Por ejemplo, si compraste tu casa en 500,000 pesos y ya la podrías vender en 700,000, tal vez deberías aprovechar la oportunidad. O tal vez no.

3.    ¿Qué quieres conseguir? Lo mejor sería tener un objetivo claro de inversión. Si entras a un fondo, es porque tienes alguna meta. Revisa si el fondo ya llegó al valor que esperabas. Y si no ha llegado en el tiempo que esperabas, es momento de buscar a tu asesor para ver si la estrategia de inversión está funcionando o si es necesario cambiarla.

4.    ¿Cómo podría mejorar? Es cierto que esto de invertir se debe pensar para el largo plazo. Entre tus objetivos debería estar el retiro y dicen los que saben que a éste le debes dedicar como 10% de tu sueldo (aparte de lo que ya está en tu afore). Pero no se trata de que te desentiendas de tu dinero durante los 20, 30 o 40 años que te faltan para retirarte. Hay que darle una revisadita, para ver si va por el buen camino. Insisto en que no hay que creerse corredor de Bolsa y tomar decisiones de cambiar la inversión cada vez que estornuda Carstens. Pero sí estar al pendiente, para que tu asesor te diga cómo mejorar.


Por fin, las instituciones financieras quieren que inviertas tu dinero. Este mes, por primera vez en mucho tiempo, hay una oleada de productos para que tú empieces a forjarte un patrimonio. Ya no están tan caros como solían estar. Ya es hora de que inviertas y aproveches el momento.

Antes te pedían cuando menos 10,000 pesos para que abrieras una cuenta y tuvieras buenos rendimientos. Ahora ya puedes empezar con 1,000 pesos. En Invercap están por anunciar con bombo y platillo una cuenta que se llama Inverfácil, que se abre con 1,000 pesos y que le puedes ir depositando 1,000 pesos mensuales. Los de Finaccess también prometen presentar algo interesante. Veremos.

En Skandia ya presentaron sus cuentas, que te piden invertir entre 500 y 1,500 pesos al mes. Las comisiones andan entre 2 y 3% del saldo promedio. Si tú inviertes 6,000 pesos en un año, te cobran 180, pero se supone que ya te dejarán entrar a fondos con buenos rendimientos.

Los de Banamex presentaron Blink, un banco por internet que te facilita las inversiones.  Puedes abrir la cuenta con 5,000 pesos y te cobran 25 pesos mensuales de comisiones (más cargos por operación). Sí están algo altas las comisiones, pero aquí la ventaja  es que puedes empezar a comprar acciones en la Bolsa de valores o invertir en fondos, por ti mismo (aunque si ya vas a pagar sería bueno que pagaras un lugar con un asesor). Con picarle a unas cuantas teclas, o arrastrar iconos, puedes comprar acciones de Cemex o de alguna empresa extranjera, o invertir en un fondo de deuda del gobierno o de la Bolsa de Valores. Considera que estás pagando por un curso de hágalo usted mismo en finanzas bursátiles. Antes de meterle dinero real, podrías jugar un ratito con su Blink Trail y ver cómo te va como corredor de Bolsa autodidacta. En Banamex me dicen que a medida que aumenta el monto de tu cuenta, van disminuyendo las comisiones. “La intención es que incrementes el patrimonio”, dice Eduardo Contreras, director de Blink.

Tú ya sabes que también puedes empezar a invertir con poco dinero en las cuentas adicionales de las afore o en otras distribuidoras de fondos de inversión, como Fóndika, Actinver y MasFondos.

Y ya que hablamos de cursos para ser un autodidacta en la Bolsa, los de Actinver tienen su reto bursátil, que da premios a quien logre los mayores rendimientos en tres meses. Te inscribes con 1,000 pesos… y me cuentas cómo te fue.

Los bancos ya no están tan activos en esto de ofrecerte buenos rendimientos por un pagaré, como estuvieron hace un año, aunque algunos podrían sorprenderte. En este momento (mediados de marzo de 2010), Bancoppel ofrece un rendimiento de 7% anual para quien invierta cuando menos 1,000 pesos y los deje 330 días.
Recuerda que ahí hay que descontar comisiones e impuestos. También que debes tener inversiones en diferentes instrumentos y no quedarte sólo en prestarle dinero a un banco. Puedes comparar cómo andan los rendimientos ofrecidos por los bancos picándole aquí.

Si ya por fin decides invertir y te quitas esas ideas de que aquí no se puede hacer nada por culpa del gobierno, la cantina, los amigos, la familia, México, la pobreza o el pretexto que quieras inventar, te quedará todavía una fuerte tarea: vigilar cómo le va a tu inversión (nadie lo hará por ti) y evitar que te cobren comisiones de más.


En inglés se llama Chicken Little. Es el pollito que grita que el cielo se va a caer, se va a caer, porque una bellota lo golpeó en la cabeza. Ahora hay mucha gente asustada por el sorprendente crecimiento de la Bolsa Mexicana de Valores. ¿Te imaginas? Mientras que todos hablaban de crisis, en la Bolsa hubo fabulosas ganancias. Alguien que hubiera invertido 10,000 pesos en enero de 2009 en el índice de la Bolsa ahora tendría 14,000 pesos, prácticamente sin mover un dedo.

Y eso no es nada, porque en Brasil habría tenido una ganancia de 83% y en Argentina de 115%, según reporta la agencia Bloomberg.

Ya te veo tentado a aplicar el dicho popular de que todo lo que sube tiene que bajar y que por eso nunca de los nuncas entrarás a la Bolsa. Pero los dichos no bastan para explicar la realidad. Y recuerda que en una de las versiones del cuento, el maldito Foxy Loxy se come a los histéricos seguidores de Chicken Little, terrible lección para los miedosos.

Definitivamente cuando ya se está en estas alturas, no es el mejor momento para invertir en la Bolsa, así que tampoco salgas corriendo a meter el dinero para la colegiatura de los niños. Pero hay quien le ve perspectivas de que suba un poco más.

Tú no te angusties. Ni tú ni yo nos la pasamos viendo cómo se comportan las empresas mexicanas ni podríamos predecir cuál tendrá un buen crecimiento de ventas y por tanto un aumento en el valor de las acciones. Pero sí podríamos invertir un poquito de nuestro dinero en la Bolsa, en algún fondo que incluya a varias empresas (últimamente está de moda recomendar fondos que no sigan al índice, porque en éste tienen demasiado peso empresas como Telmex y América Móvil).

¿Que te asegure que vas a ganar tanto como los que ganaron en 2009? No te lo aseguro. Pero puede ser una buena idea si quieres tener un guardadito que no vas a tocar en los próximos tres años. Recuerda que debes diversificar, así que invierte en algo más. Lo que me dicen los expertos es que pregunte por fondos de deuda y me asegure de que no sean a demasiado largo plazo para aprovechar las alzas en tasas de interés que podrían venir este año.


Deja hoy mismo el psicoanálisis. De nada te va a servir conocerte a ti mismo, como siempre te han dicho que debes hacer para meterte a invertir. Ya sabes lo que dicen: que si tienes hijitos en la escuela ni se te debería ocurrir pasar por la glorieta de la palmera, donde está la Bolsa de Valores, porque podrías perder el dinero de la colegiatura. Y al contrario, que si eres un joven soltero con un Audi TT, eres un tonto si todavía tienes dinero en tu cuenta de ahorro, en lugar de metida en un fondo de inversión agresivo, además de que mi esposa te quiere presentar a unas amigas.

Pues todo eso ya pasó, es tan pre crisis que ya ni deberías mencionarlo en las comidas de fin de semana. Porque los que te ofrecen inversiones financieras se han dado cuenta de que por más que te conozcas todavía vas a tener que conocer después las inversiones. ¿Cuánto deberías invertir en acciones? Antes, la respuesta era muy sencilla: réstale a 100 tu edad. O sea, que si tienes 30, deberías tener 70% de tu inversión en la Bolsa. Y si tienes 60, sólo el 40%. Así, mientras más joven más ganabas y a medida que te hacías viejito arriesgabas menos dinero.

Dicen que esas fórmulas ya no te protegen tanto en caso de crisis tan espantosas como la que acabamos de vivir en 2008-2009. Porque eso de que te conozcas a ti mismo es como que si contestaras un test y ya con eso supieras cuál debería ser tu dieta. O que alguien te pusiera una lista de LOS MEJORES INGREDIENTES 2009, y que ya con que te dijeran cuáles son los mejores chiles de árbol, piezas de jengibre y vinagres del mercado ya supieras combinarlos para hacer salsa de torta ahogada.

En fin, que ahora los mismos operadores de fondos están ofreciendo “fondos de fondos”, ajustados por un asesor que sigue los criterios que tú aceptas desde un principio. La idea es que como tú eres médico, ingeniero o pastelero, no tienes por qué usar tu tiempo en tratar de adivinar si la Bolsa de Brasil va a subir el próximo mes, o si el dólar se está debilitando y andar dando brincos para que tu portafolio de inversión esté balanceado, ofrezca rendimientos y no tenga demasiado riesgo.

Estos fondos son más o menos nuevos en México y te prometen no cobrarte comisiones extras. Puedes entrarle desde los 10,000 pesos y son un poco más divertidos que las afore (que invierten en cosas super aburridas, que te servirán para retirarte dentro de 68 años). En Actinver y en Principal ya los tienen. Me cuentan en Actinver que uno de esos fondos ha dado rendimientos de 15% este año. No es el super salto que ha dado la Bolsa desde enero, pero si tú no sabes en qué momento invertir, es difícil meterse en la ola de alza y atinarle.

Son fondos para flojos, eso sí. Pero el argumento es que no todos somos tan trabajadores como para sentarnos durante cinco horas con nuestro asesor, cada tres meses, y obligarlo a buscar las inversiones que más nos convienen. Las ganancias no son como las de Buffett. Menos mal que te lo advierten.


Ni siquiera las chicas bien portadas (financieramente) van al cielo de los ricos. Resulta que una de las mujeres más disciplinadas que conozco decidió meter una buena parte de sus ahorros en un fondo de inversión a finales de 2007 y ahora jura que nunca más volverá a meterse en estas cochinadas financieras, que dan muchísimo menos que una inversión en bienes raíces, o que en un mugroso pagaré bancario (así dice ella).

Tiene algo de razón. Su inversión se ha hecho casi polvo en lo que lleva metida en ella. En 2007 metió 100,000 pesos (por decir una cantidad) y ahora ese dinero está en 62,700, una pérdida de ¡37%! Así, ¿quién va a querer meterse a inversiones financieras alguna vez? Que yo sepa, ninguna casa (fuera de Valle Dorado) pierde tan súbitamente su valor. La inversión fue en un fondo de Santander que compra acciones de empresas mexicanas, y el encargado de ese fondo salía siempre en las fotos como uno de los mejores manejadores de inversión del país y, si se apuraban, de América Latina. Mejor ni le digo a esta chica que ese señor ha sido tan premiado, porque querrá correr a golpearlo.

Ella también está muy enojada con la distribuidora de fondos que le vendió esa inversión. El asesor que la atendió al principio ya se fue. El que le siguió, también. Total que no hubo nadie en todo 2008 y 2009 para decirle que hiciera algo más que adoptar la defensa del conejo, o sea quedarse paralizado a la mitad de la carretera o frente a la serpiente.

Sí, cuando vienen las bajas en la Bolsa de Valores siempre te dicen que mejor te quedes ahí y que recuerdes que la inversión es de largo plazo. Pero si ves que las cosas empeoran y empeoran. ¿No deberían los asesores darle permiso a sus clientes de que saquen un poquito de dinero? Por cierto, si esta chica hubiera hecho esto, podría haberse recuperado un poco. Mira cómo podía haberle hecho: Cuando ella entró al fondo, cada título del mismo valía 51 pesos. Ahora vale 32. Ahí está la pérdida de 37%. Pero en abril de este año llegó a valer 22 y en septiembre llegó a 32. Si ella hubiera vuelto a entrar a ese fondo, con unos 10,000 pesos más, para ahora, esos 10,000 pesos se habrían convertido en 14,500. Una ganancia de ¡45%! En cinco meses. Que yo sepa, ninguna casa (ni siquiera en Londres) se aprecia tan rápidamente.

Pero decía mi psicoanalista que el “hubiera” es el futuro pluscuamperfecto del verbo “me equivoqué” (bueno, él lo decía con una expresión más escatológica). Es culpa del asesor por no haberla buscado para decirle que los mercados habían bajado muchísimo y que era mejor volver a entrar –en lugar de quedarse simplemente congelada- para cosechar algo del rebote. Es culpa del asesor, porque esta chica no querrá volver a hacer negocios con esa distribuidora de fondos (ni siquiera después de leer este blog). Pero ¿cuánta es nuestra culpa, como inversionistas, por no estar preguntando?

Ya sabemos que no todo está perdido, que la inversión de mi amiga algún día recuperará el nivel, pero la moraleja es que no debemos esperar sentados. No podemos estar demasiado ocupados en cosas más importantes que nuestro dinero como para no atenderlo. Porque ¿qué es más importante que nuestro dinero, aparte del amor?


¿Te acuerdas de mi cuñada, la emprendedora? Sí, la que vende vitaminas, seguros, tiempo aire del celular, lo que encuentre que le ayude a completar el gasto de la casa. Hace poco se enteró de que podía invertir también en la Bolsa de Valores y obtener buenas ganancias. Pero algunos familiares cercanos le dijeron que mejor no, que ni lo intentara, porque en la Bolsa se han perdido muchas fortunas. Es que para muchos de nosotros, la Bolsa es como una ruleta rusa, o ganas mucho, o pierdes mucho, y nunca entendiste por qué.

El caso es que la Bolsa es mucho más inocente de lo que crees. Es un lugar en el que tú compras partes de empresas que pueden tener buenos planes de negocio y que gracias a ello te pueden dar ganancias. No es la representación maldita del imperialismo yanqui (aunque la mayoría de los que aprovechan las oportunidades ahí son extranjeros).

Es muy sencillo. Imagínate que tu amiga Silvia quiere abrir un café y te invita a invertir en su empresa. Te vende una participación de 10% en una compañía que vale 100 pesos. En cuanto su café empieza a tener clientes, a conocer mejor a sus proveedores, a manejar bien a sus empleados y sus costos, entonces vale más. Ya no vale 100 pesos, sino, tal vez, 300. Entonces tu participación vale 30 pesos, ya no 10 pesos. Puedes ganar si encuentras a alguien que te compre tu participación porque cree que el negocio seguirá creciendo y aumentando de valor. Tan tan.

Eso es todo lo que pasa en la Bolsa y aún así, hay quien le teme, porque cree que vendrá el señor del costal y se llevará su dinero. Lo único que tienes que hacer es analizar bien qué es lo que estás comprando, u obtener una buena asesoría. Pero como te da flojera hacerlo, mejor te vas a gastar 10,000 pesos este año en bares y restaurantes caros. ¿Qué buen negocio, verdad?

Para que le entiendas un poco más a la Bolsa, Carlos Ponce, director de Análisis y Estrategia de Ixe Grupo Financiero, acaba de publicar el libro “el riesgo es no invertir en Bolsa”.

El nuevo libro de Carlos Ponce

El nuevo libro de Carlos Ponce

Ahí te hace un pequeño cuestionario, no para que te asustes, sino para que veas lo que tienes que conocer antes de meterte a invertir en Bolsa. Es algo que tú puedes aprender y es mucho más sencillo que leer a Tolkien, por ejemplo. Mira estas preguntas tomadas del libro de Ponce. Verás que no es tan difícil obtener esa información si no la tienes. O puedes encontrar a un buen asesor que pueda contestar preguntas como estas. Y entonces sí, ponerte a invertir, pero ya.

Contesta sí o no:

¿Sabes cómo han sido los rendimientos de nuestra Bolsa vs. otras alternativas a mayor plazo?

¿Sabes qué es el IPyC y cómo se conforma?

¿Sabes qué es el Ebitda?

¿Sabes cómo se determina un precio objetivo de una empresa y/o la estimación de IPyC?

¿Tienes una metodología clara para invertir en Bolsa?

¿Sabes cómo medir el rendimiento probable de tu portafolio?

¿Sabes cómo medir el nivel de riesgo de tu portafolio?



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