“Somos lo que comemos.”   Dicho popular

sana nutricion y ejercicioHace un mes me invitó el periodista Carlos Mota, a su programa de televisión en el canal Bloomberg-El Financiero, a conversar sobre las empresas familiares. Al terminar mi intervención, Carlos me regaló su libro: Las 24 Nutriólogas de México.

Este libro es una joya, relata la vida y las experiencias de las 24 nutriólogas más exitosas de México. Cada una de estas 24 mujeres preparó un texto en el que narra cómo decidió convertirse en nutrióloga, cuales han sido sus vivencias personales y profesionales, sus logros y dificultades en la profesión y que es lo que aportan a sus pacientes y a México (no es un libro de recetas es un libro de enseñanzas prácticas para una mejor vida).

Me llamó mucho la atención que todas coinciden en que el reto de mejorar la salud de cada persona, cada familia y de todo el país recae en una sana nutrición y ejercicio.

Lamentablemente, nuestro país encabeza la lista de naciones con mayor obesidad y sobrepeso en el mundo. Esto nos lleva a la imperiosa necesidad de educar a la población sobre la importancia de una buena alimentación y una actividad física.

Las nutriólogas señalan que una buena alimentación se basa en un balance entre las grasas, los carbohidratos y las proteínas, para que estos nutrientes tengan un buen funcionamiento en nuestro cuerpo. También es importante que las porciones sean las adecuadas.

Las expertas en nutrición aseguran que la buena alimentación no requiere de un gran presupuesto económico, sino de mucha disciplina para comer lo que debe ser y en las cantidades correctas. (comparten ideas creativas de cómo mezclar ingredientes para lograr comidas diferentes y sabrosas).

Es muy interesante saber que todas las nutriólogas reconocen que la buena nutrición no implica la prohibición de algunos alimentos.. Todas admiten comer, de vez en cuando, taquitos, antojitos y postres. Lo importante es que no se repita todos los días y que las cantidades no sean exageradas.

El ejercicio es un común denominador de todas ellas. Predican con el ejemplo al recomendar a sus pacientes que se ejerciten al menos 30 minutos al días. Las nutriólogas bailan, corren, hacen yoga, nadan o practican algún deporte.

Todas ellas insisten que la sana nutrición y el ejercicio nos traerá bienestar, no solo en cuanto al estado físico y mental de cada persona sino en cuanto a su condición anímica y sus relaciones con los demás. Es decir nuestra salud afecta nuestros aspectos emocionales y psicológicos y la manera como nos llevamos con las personas que nos rodean en la casa y en el trabajo.

En la empresa familiar, la armonía es vital para que la dinámica familiar sea positiva y así todos los integrantes de la familia puedan contribuir favorablemente en la gestión de la empresa y en la continuidad del patrimonio.

¡Qué importante es la enseñanza de que comiendo bien y haciendo ejercicio, podemos mejorar nuestra salud, nuestra actitud y nuestros logros en la familia y en la empresa!

¿Cuáles son tus hábitos alimenticios y de ejercicio? ¿Conoces las características de lo que comes? ¿Tratas de tener una alimentación balanceada? ¿Comes de más? ¿Practicas algún deporte o haces ejercicio de manera habitual?  

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“El que pega primero, pega dos veces.”   Refrán popular

imagen del primeroLos mercados empresariales en la actualidad exigen que las empresas deban actualizar su oferta de bienes y servicios a lo que demanda el consumidor. Las empresas familiares tienen que adaptarse a los cambios y decidir si quieren ser los primeros en introducir algo nuevo o aguardar para ser los mejores, una vez que se superan las fallas iniciales.

Dos empresas muy conocidas, Google y Amazon, lograron el éxito por caminos diferentes. Amazon fue la primera empresa que se especializó en la venta por Internet, comenzando con libros y ahora se amplió a todo tipo de artículos de consumo. Google no fue la primera empresa de buscadores, pero hoy día es la mejor y controla su mercado.

Amazon arrancó en 1995, siendo el pionero en su mercado y pasó muchos años antes de ser rentable y ahora domina su mercado y acabó con empresas tradicionales que vendían libros en librerías. Por su lado, Google, no fue la primera empresa de buscadores en Internet. Nació en 1998 y fue un participante más en un mercado dominado por los iniciadores del negocio. Alcanzó el éxito por tener el mejor servicio, el más rápido y el más preciso.

Es difícil y arriesgado ser el primero en cualquier negocio. Implica asumir un riesgo mayor al entrar en un campo no conocido. Para ello, se requiere tener una ventaja competitiva que le permita sobrevivir el tiempo necesario para que el consumidor conozca las ventajas de sus productos o servicios y así aprovechar su condición de “first-mover”. El ser el primero permite tener un mejor precio y asegurar las mejores ubicaciones físicas y digitales.

El otro camino, implica ser más cauteloso y entrar a los mercados con la estrategia de desarrollar los productos y servicios, aprendiendo de la competencia y de la reacción del mercado. Este modelo de crecimiento exige aprender de los errores de los demás y construir sobre lo que los otros inician.

Las empresas familiares deben estar conscientes de la realidad de su situación estratégica, es decir, identificar “que recursos tenemos” y “que es lo que sabemos hacer”. Una vez realizado este autodiagnóstico empresarial se puede decidir si queremos ser el primero o ser el mejor.

¿Cuáles son los recursos de tu empresa? ¿Qué es lo que sabes hacer? ¿Qué prefieres, ser el primero o ser el mejor?

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“Percepción + Visibilidad = Influencia.” Joel A. Garfinkle

Percepcion y visibilidad La mayoría de las personas desean que su carrera profesional empresarial siga adelante con éxito y piensan que con trabajar duro y hacer su mejor esfuerzo es suficiente. Sin embargo, en la actualidad no basta con cumplir con tus labores y obtener buenos resultados. Se requiere que los altos niveles de la empresa conozcan tu existencia, que valoren tus logros y que tomen en cuenta tus ideas.

En este sentido, el autor Joel A. Garfinkle, en su libro Getting Ahead, propone que los ejecutivos que quieran tener una carrera exitosa deben seguir el Modelo Percepción-Visibilidad-Influencia (Modelo P-V-I).

Garfinkle argumenta que los ejecutivos, primero, deben estar conscientes de la percepción que los demás tienen de ellos, para poder mejorarla, después tienen que incrementar su visibilidad y finalmente tienen que ejercer su influencia en la organización para poder avanzar.

La percepción no significa lo que nosotros vemos, sino lo que ven los demás. Nuestro reto es entender que una cosa es cómo nos percibimos a nosotros mismos y otra es cómo nos perciben los demás.

El proceso de percepción inicia con una observación de nuestros actos seguida por una evaluación, misma que genera una opinión. Con base en la opinión se emite un juicio que da lugar a la percepción. La percepción (correcta o incorrecta) se puede convertir en la realidad y esta puede dar lugar a una creencia que a su vez se puede traducir en la interpretación de la verdad.

Si estamos conscientes de este proceso, podemos evolucionar a definir cómo quisiéramos que nos perciban y qué tenemos que cambiar para lograrlo. Esto implica hacer lo necesario para que se conozcan nuestros resultados y la contribución que hacemos para el éxito de la empresa.

Si logramos mejorar nuestra percepción debemos incrementar nuestra visibilidad. Se dice que en la empresa “si no eres visible te vuelves invisible”. Con la visibilidad, fortalecemos nuestra auto-confianza y podemos tomar riesgos para aprovechar oportunidades sin miedo al fracaso.

El proceso de visibilidad tiene varias etapas: comienza con hacerte notar, después destacar, para que te reconozcan, te recuerden, te valoren y finalmente tengas impacto.

La clave para incrementar tu visibilidad es tener iniciativa. Es decir, “hacer lo correcto sin que te lo tengan que decir”. Muchas personas no tienen iniciativa porque están conformes con su nivel actual de compromiso y esfuerzo. Pero si quieres destacar tienes que buscar más trabajo retador y asumir las responsabilidades inherentes a esas tareas.

Finalmente, el ejecutivo tiene que generar influencia. Por influencia debemos entender el poder de alterar o cambiar las situaciones y los desenlaces. Las personas con influencia “son capaces de lograr que las cosas sucedan.”

Existen 5 maneras principales para tener influencia: desarrollar una sólida reputación (basada en credibilidad, confiabilidad y respeto); contar con conocimientos y habilidades (reflejadas en competencias y logros); tener presencia personal (fuerte personalidad, ser asertivo y tener auto-confianza); ser agradable (caerle bien a todos, ser carismático y optimista); y tener poder de persuasión (convencer a la gente, crear alianzas y lograr acuerdos).

La formula ganadora en la actualidad es: percepción+visibilidad=influencia.

¿Cuál es la percepción que tienen los demás de ti? ¿Tienes visibilidad? ¿Ejerces influencia?

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“¡Jesús sé mi guía, condúceme!”  San Ignacio de Loyola

6 caminosLa empresa familiar nace por la iniciativa de un emprendedor que quiere generar bienestar para su familia.  Usualmente el emprendedor crea su empresa porque tiene FE en su idea, en su proyecto, en su capacidad de trabajo, en su familia, en Dios…

La semana santa es un buen momento para reflexionar sobre los caminos del Señor.  San Ignacio de Loyola, fundador de la Compañía de Jesús, enseñaba que existen 6 caminos para llegar a Dios: el camino de la fe, el camino de la independencia, el camino de la incredulidad, el camino de regreso, el camino de la exploración y el camino de la confusión. Todos los caminos tienen sus ventajas y desventajas.

El camino de la fe es el que siguen las personas que nacieron en una familia creyente que los introdujo a la religión desde su infancia.  Estas personas oran de manera regular, asisten a las ceremonias religiosas y se mantienen cercanos a Dios.  La fe es un regalo de Dios, que es como un jardín muy hermoso, que requiere paciencia, perseverancia y trabajo duro y constante.  El riesgo de este camino es la incapacidad de entender a las personas que siguen otros caminos y juzgarlos con dureza.

El camino de la independencia lo transitan las personas que han tomado la decisión de separarse de las instituciones religiosas, pero que siguen creyendo en Dios. Estas personas se alejan de la Iglesia pero siguen a Dios. Su independencia les permite ver las cosas “de otra manera” pero corren el riesgo de buscar una religión perfecta, que no existe.

El camino de la incredulidad lo viven las personas que no solo no creen en las instituciones religiosas, sino que han llegado a la conclusión de que Dios no existe o no puede existir. Estas personas han buscado la prueba de la existencia de Dios y no la han encontrado, han visto el sufrimiento intenso en el mundo y rechazan la existencia de Dios. El problema de este grupo de personas es que esperan comprobar la presencia de Dios desde un punto de vista meramente intelectual.

El camino de regreso es para las personas que se alejaron de la fe pero que viven un encuentro que los regresa a su origen.  Muchas personas viven alejadas de Dios y sus organizaciones, pero al experimentar un suceso importante, recapacitan y regresan.  El evento puede ser dramático, como la muerte de un ser querido o puede ser un gran éxito que nos lleva a preguntarnos: ¿Esto es todo lo que hay?

 El camino de la exploración es para los inquietos y curiosos que desean conocer lo que existe en otras latitudes. Algunas personas descubren otras tradiciones religiosas que les permiten acercarse a Dios de una manera más adecuada a su personalidad, sus necesidades y hasta su manera de relacionarse con la comunidad.  El peligro para estas personas es que no encuentren un tradición religiosa que los satisfaga.

El camino de la confusión lo experimentan las personas que tienen momentos en los que están en comunión total con Dios y otros momentos en los que no creen que sea posible acercarse a Dios. Para estas personas encontrar a Dios es un misterio, una preocupación o un problema.  El peligro de la confusión es caer en la displicencia de abandonar la religión organizada porque es mucho trabajo o requiere de mucha energía.

San Ignacio invita a buscar a Dios tanto: a los que creen en Dios, a los que creen en Dios pero no en la religión, a los que rechazan a Dios, a los que regresan a Dios, a los que están explorando y a los que están confundidos.

¿Cuál es tu camino a Dios? ¿Estás dispuesto a emprender el camino?

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“Ser bueno es fácil, lo difícil es ser justo.”  Víctor Hugo

justiciaPara determinar si una sociedad es justa, se tiene que preguntar: ¿Cómo distribuye aquello que valora, es decir, el ingreso, la riqueza, los derechos y obligaciones, el poder y las oportunidades, los puestos de autoridad y los reconocimientos?  Una sociedad justa, distribuye estos atributos de la manera correcta, dando a cada quien lo que le corresponde.  Lo difícil es definir que es lo que le corresponde a cada persona y porqué.

El maestro de Harvard, Michael J. Sandel, en su libro ”Justice, What`s the right thing to do”?, señala que existen tres maneras para decidir la distribución de los bienes de una sociedad: maximizar el bienestar (“utilitarios”), respetar la libertad (“libertarios”) o fomentar las virtudes (“teleología”).

Los “utilitarios”, argumentan que la justicia se logra dando la mayor felicidad al mayor número de personas.  Consideran que la “utilidad” es todo aquello que produce placer o felicidad para la persona, o bien, aquello que impide el dolor y el sufrimiento.

Jeremy Bentham (1748-1832), es el principal filosofo del movimiento “utilitario”.  Bentham señala que los gobiernos deben adoptar las políticas que generen el mayor bienestar para el mayor número de ciudadanos.  Para ello se tienen que sumar todos los beneficios y restar los costos, de cada alternativa para decidir qué hacer.

Este método implica que todo se puede medir con la misma unidad de medición y que no existe ninguna preferencia por los beneficios y costos de cada persona en lo individual.  John Stuart Mill (1806-1873), hace una precisión del sistema “utilitario” y propone que se haga una distinción entre los “placeres más elevados y los de menor importancia”.  Argumenta que existen placeres superiores que valen más que los que son inferiores.  Por lo tanto, se tiene que hacer este ajuste al momento de calcular los costos y beneficios de las acciones.

Por otro lado, los “libertarios” favorecen los “mercados libres” sin intervención gubernamental.  Señalan que los gobiernos no tienen el derecho de regular la sociedad pues limitan los derechos de los ciudadanos de decidir libremente lo que más les conviene.  Los proponentes del “libre mercado” consideran que la justicia consiste en el respeto de la libre decisión y el consentimiento de los adultos.  En este ámbito, los “igualitarios” piden que se respete la acción de los mercados (el intercambio libre y voluntario entre las personas) pero que se establezcan medidas sociales y económicas que permitan que todos tengan la “misma oportunidad (igualdad)” de alcanzar el éxito.

Immanuel Kant (1724-1804), filósofo libertario, señala que las personas son seres racionales que merecen dignidad y respeto. Critica el movimiento “utilitario” pues considera que al maximizar el bienestar de la mayoría, no se valoran los derechos universales de cada persona.  Argumenta que el hecho de que la mayoría se beneficie de algo, no asegura que lo que se hace, sea correcto.

Kant manifiesta que el valor moral de un acto, no deriva de sus consecuencias sino de su intención. Dice que lo importante es “hacer lo correcto, por ser lo correcto y no por otro motivo.”  En este sentido, debe imperar el “deber ser”, no por ser más útil o  más conveniente.  Lo llama el “imperativo categórico”, la acción debe responder al principio del cual emana y no en función de sus posibles resultados.

El tercer campo de análisis de la justicia (“teleología”) se remonta a las enseñanzas de Aristóteles(384-322 A.C.).  El filósofo griego consideraba que la justicia descansaba en dos aspectos: el “telos”, es decir el propósito, el fin o la naturaleza misma de la justicia; y el aspecto “honorifico”, es decir las virtudes que la justicia debe honrar y premiar.

Aristóteles, consideraba que la justicia requiere decidir sobre el honor, las virtudes y la “vida buena”.  A cada persona se le debe dar lo que merece, esto implica identificar las cosas que se van a dar y las personas que las pueden recibir. Para ello, se tiene que aplicar el principio del mérito.  Es decir, aquellos que demuestran excelencia en algo son los que deben recibir lo que se va a dar, para que, una vez en su poder, puedan contribuir al beneficio de “la buena vida” para la comunidad a la que pertenecen.  La excelencia se logra con la práctica que se traduce en hábitos que forman el carácter de la persona.

El reto de la visión “teleológica” es “hacer lo correcto, a la persona correcta, con el alcance correcto, en el momento correcto, con el motivo correcto y de la manera correcta.” Para lograrlo, Aristóteles señalaba que se requiere “sabiduría práctica” para saber cual es el hábito que se debe aplicar para alcanzar el mayor beneficio humano sujeto a las circunstancias existentes.

En tu empresa familiar: ¿Cómo aplicas la justicia? Buscando el bienestar de la mayoría aunque alguien salga perjudicado? Respetando los derechos individuales de todos y dejando que cada quien actúe a su libre albedrío? De acuerdo al mérito de cada quien y aprovechando las capacidades de cada persona en beneficio de todos?

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“Resentimiento es un veneno que me tomo yo, esperando que le haga daño al otro.”  Anónimo

perdonLas empresas familiares son la unidad económica más numerosa en México y en el mundo.  Sin embargo, sólo 33% de las empresas familiares sobreviven a la segunda generación, 13% llegan a la tercera y 4% a la cuarta generación.  Es muy significativo que aproximadamente el 80% de las empresas desaparecen por situaciones familiares y no por aspectos referentes al mercado o a la gestión empresarial. El origen de muchos problemas familiares radica en la dinámica familiar y dentro de ella sobresalen los que se generan a partir de los resentimientos.

Recientemente, un amigo me regaló un libro titulado: “del Resentimiento al Perdón”, del autor Francisco Ugarte Corcuera.  Los conceptos del libro me parecen muy relevantes para entender muchos de los problemas que viven las empresas familiares y que los pueden llevar a su destrucción.

Ugarte comenta que todos los humanos somos propensos a sufrir resentimientos. Señala que el resentimiento es una “autointoxicación psíquica” que nosotros mismos nos provocamos.  Explica que un resentimiento normalmente surge de una ofensa o agresión que nos produce una reacción negativa.  La ofensa puede ser por causa de una acción, (algo que nos hacen), o por una omisión,  (por no tomarnos en cuenta o hacernos un desaire) o por nuestras circunstancias (algún defecto personal o nuestra situación económica).

El autor dice que el estímulo que provoca el resentimiento, puede ser objetivo (que realmente existe), exagerado (muy superior a la realidad) o imaginario (que solo existe en nuestra imaginación).  Es decir, el resentimiento depende del modo en que lo veamos, es nuestra respuesta personal e íntima a la ofensa que experimentamos.

Lo grave es que la persona resentida, se siente herida y se considera ofendida. Por ello, es necesario que la persona aplique su capacidad de pensar y su voluntad para superar el problema.  Desafortunadamente muchas personas retienen el sentimiento negativo y lo vuelven a experimentar, una y otra vez, lo cual implica “re-sentir” la herida y vivirla como un veneno interno que no desaparece.

Ugarte concluye: “resentimiento es sentirse herido y no olvidar”.  ¿Qué se puede hacer para superar el resentimiento? Ser objetivo en cuanto al problema, no exagerar y mucho menos imaginar lo que no es cierto. Tener carácter, fuerza de voluntad y seguridad en si mismo.  Distinguir si la persona es inocente, de lo sucedido y aceptar una disculpa o en caso de que la persona sea culpable recurrir a la fuerza del perdón.

El perdón forma parte esencial del amor, que debe imperar en toda familia y sobre todo en las que tienen una empresa.  El perdón no es un sentimiento, perdonar no equivale a dejar de sentir.  Perdonar es un acto volitivo y no emocional.  Perdonar es ejercer la voluntad, es decir, decidir, permitir que nuestra voluntad supere a nuestras emociones.  El perdón no suprime la ofensa como si no hubiera existido pero si cancela la deuda moral del transgresor.

Los resentimientos van a surgir en todas las relaciones humanas y existe un grave peligro de no atenderlos, pero el perdón nos da la fuerza suficiente para superar los agravios y seguir adelante como familiares, empresarios y propietarios de una empresa familiar.

¿Cuáles son tus resentimientos? Son objetivos, o exagerados e imaginarios? Tienes el carácter, la fuerza de voluntad  y la seguridad para resolverlos? Conoces la fuerza del perdón? La aplicas?

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“Precio es lo que pagas, valor es lo que obtienes.”  Warren Buffett

 psicologia patrimonialTodo empresario familiar quiere crear un patrimonio para darle bienestar a su familia.  Esta es una tarea difícil que requiere mucho trabajo, capacidad, perseverancia y pasión. Por lo cual es importante tener claro, cual es nuestra psicología patrimonial,  es decir, saber que significa para mi crear un patrimonio y que me propongo lograr con el.

La creación del patrimonio inicia con los valores que aprendimos desde la niñez.  Los padres, maestros y la comunidad nos enseñan a valorar nuestros logros, nuestras capacidades y nuestra importancia como personas. Desde muy chicos tenemos que aprender a valorar quienes somos, de dónde venimos y hacia a dónde queremos ir.

El verdadero patrimonio requiere que podamos discernir que es lo que queremos lograr en la vida.  Para ello, el primer paso es estar agradecidos por lo que tenemos (conocimientos, capacidades, experiencias, bienes) y decidir construir sobre ello.  La auténtica riqueza abarca mucho más que los bienes materiales, implica una alegría de vivir, un sentido de vida, además de una satisfacción personal en la convivencia y el servicio a los demás.

La psicología patrimonial comprende aspectos tales como: confianza en si mismo, auto-estima, responsabilidad, asumir riesgos, apreciar logros, determinación, superación de obstáculos, dar a los demás y tener gratitud.

La definición de patrimonio, ha evolucionado a través de los años.  Hoy en día podemos tener una calidad de vida que no se podían imaginar nuestros abuelos.  En su momento, John D. Rockefeller, decía que para llegar a la felicidad, bastaba cumplir dos principios básicos: identificar lo que más te interesa en la vida y dedicar toda tu alma, tu energía y tus capacidades para lograrlo.

En la actualidad se reconoce que la gente no se considera “rica”, por tener mucho dinero y bienes, sino por haber tenido una vida llena de logros, por haber superado obstáculos, por haberse levantado de fracasos, por haber tomado riesgos y asumido las consecuencias de sus decisiones y por tomar control de sus vidas.

Sin embargo, se argumenta que la riqueza tiene un lado oscuro y un lado bueno.  El lado malo, hace que la gente sea arrogante, auto-suficiente, y en ocasiones miserable.  Por el contrario, puede hacer que la gente sea agradecida de lo que tiene y que esté dispuesta a compartirlo con los demás.

Los expertos señalan que la “prosperidad” tiene mucho que ver con el destino que le damos al dinero.  El dinero puede ser parte del problema o puede ser la herramienta para lograr que nuestra vida sea placentera y con sentido.  Víctor Frankl, decía que muchas veces no podemos controlar nuestras circunstancias, pero que siempre podemos controlar la forma en que respondemos a ellas, es decir, como interpretamos lo que vivimos y como lo aprovechamos en nuestro bienestar.

La respuesta que le demos a los retos que nos trae la vida determinará el nivel de prosperidad y la riqueza de nuestra existencia.  Podemos decir que hemos creado un patrimonio, si hemos realizado nuestro mejor esfuerzo para lograr una diferencia en el bienestar de nuestra familia.

¿Quieres formar un patrimonio? ¿Cuáles son los valores que te mueven?¿Cómo lo vas a crear? ¿Cómo vas a determinar el valor de tu patrimonio?

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“La integridad del hombre se mide por su conducta, no por sus profesiones.” Juvenal

estelaLas personas que logran ser líderes exitosos suelen cumplir con tres aspectos básicos: son competentes en lo que hacen; saben construir alianzas con personas que complementan sus capacidades y que les ayudan a lograr un desarrollo mutuo; y tienen el carácter para lograr lo que se proponen.

Muchas veces escuchamos la palabra integridad y pensamos en la calidad moral y ética de la persona y no tanto en el desempeño de la misma. Cuando hablamos de que alguien tiene buen carácter pensamos en alguien que actúa de buena manera. Si decimos que la persona tiene carácter, queremos decir que es una persona que sabe enfrentar los retos que se le presentan.

En este comentario queremos usar la palabra integridad para denotar la capacidad del líder en términos amplios, no sólo en el aspecto moral y ético, sino en el sentido de contar con un carácter, basado en la moral y la ética, que logra resultados enfrentando las demandas de la vida real.

Cuando un líder actúa, crea una “estela” (como la que dejan las embarcaciones en el agua).  Esta “estela se refleja en la “tarea” realizada y en las “relaciones” creadas.  La “tarea” son los resultados de su trabajo (pérdidas o ganancias) y las “relaciones” son las interacciones humanas con clientes, jefes, subordinados, familiares, socios y cualquier otra persona. La estela de un líder depende de su integridad.

La integridad comprende el carácter de la persona en el sentido amplio que se mencionó antes y se refleja en las siguientes seis dimensiones:

Confianza.- la habilidad de conectar de manera auténtica con la gente para ganar su confianza.

Veracidad.- la habilidad de descubrir la verdad, hablar y operar de acuerdo a ella y no según a una falacia o una mentira.

Efectividad.- la habilidad de trabajar de manera organizada y lograr resultados

Entereza.- la habilidad de lidiar con aspectos negativos para corregirlos y enfrentar problemas y superarlos

Crecimiento.- la habilidad de encabezar el desarrollo de la empresa

Trascendencia.- la habilidad de lograr la continuidad más allá de la persona

El líder con integridad tiene que actuar con base en principios morales y éticos y lograr un balance con respecto a las seis dimensiones.

¿Eres un líder con integridad? Te preocupa la estela de tu liderazgo? Cuales son las habilidades que tienes? Puedes desarrollar las que te faltan?

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“No alcance la perfección que tanto añoraba, pero al esforzarme he sido un hombre mejor y más feliz, que si nunca lo hubiera intentado.”  Benjamín Franklin

willpowerEl poder de voluntad de la persona va aparejado con su nivel de auto-control.  Los estudiosos del comportamiento humano coinciden en que la patología humana mas recurrente es la falta de auto-control.  Por eso los expertos señalan que el poder de voluntad es la clave para lograr el éxito en la vida y en los negocios.

La pregunta es: ¿Cómo fortalecer nuestro poder de voluntad?

Roy F. Baumeister y John, Tierney, autores del libro, “Willpower: Rediscovering the Greatest Human Strength”, señalan que en sus estudios, han podido demostrar que el poder de voluntad tiene un límite, el cual se va agotando en la medida  que se va utilizando; también observan que sólo se cuenta con una fuente de poder de voluntad para enfrentar todos los aspectos de la vida.

Según éstos autores, el poder de voluntad se puede ejercer en cuatro ámbitos principales: el control de los pensamientos, el control de las emociones, el control de los impulsos y el control del comportamiento.

El control de los pensamientos implica aprender a tener concentración y enfocar la mente hacia la tarea  y no perderse en una distracción; el control de las emociones tiene que ver con el estado de ánimo de la persona, que muchas veces no depende solamente de la voluntad de la persona sino de las circunstancias que la rodean; el control de los impulsos, abarca el manejo de las tentaciones, desde el tabaco y el alcohol, hasta el sexo, las drogas y la violencia; finalmente el control del comportamiento, decidir lo que se hace y lo que no se hace, hacer las cosas con dedicación y calidad, perseverar y no reducir el esfuerzo hasta lograr el objetivo.

Para mejorar el auto-control se pueden seguir los siguientes pasos: primero, establecer una meta clara y medible; segundo, establecer un programa con tiempos para lograr la meta; tercero, monitorear los resultados obtenidos para reconocer logros y corregir desviaciones; cuatro, obtener retroalimentación objetiva de terceros con respecto al avance personal.

Al ejercer el poder de voluntad en alguno de los ámbitos, sufrimos un desgaste que nos deja propensos para incurrir en falta de control en un ámbito diferente. La toma de decisiones nos agota y al estar exhaustos estamos mas dispuestos a pensar mal, reaccionar con agresión o caer en alguna tentación.

Para fortalecer nuestra voluntad debemos tener auto-conciencia de nuestra persona, nuestros pensamientos, emociones y acciones.  Al conocernos, podemos cambiar, emplear nuestro poder de voluntad y ser mejores. Requerimos disciplina para lograrlo. Es decir, actuar como en el ejercicio, con repetición y práctica.  Así logramos erradicar los malos hábitos y perpetuar los buenos.

¿Tienes poder de voluntad? Controlas tus pensamientos, emociones, impulsos y acciones? Tienes auto-conciencia de tu persona? Estás dispuesto a cambiar para mejorar?

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“Simplicidad es la mayor sofisticación.”  Leonardo da Vinci

simplicityEn el mundo actual, las personas vivimos abrumadas por la complejidad y en busca permanente de la simplicidad. La complejidad nos roba tiempo, dinero y esfuerzo.  Cuando algo es complejo, nos cuesta trabajo entenderlo, perdemos la paciencia y muchas veces actuamos de manera equivocada.

Las familias buscan fortalecer sus relaciones familiares y las empresas trabajan para que sus productos, servicios y las relaciones con sus clientes sean mejores. La simplicidad en los ambientes familiares y en los negocios facilitan las relaciones humanas y favorecen la obtención de mejores resultados.

Alcanzamos la simplicidad cuando logramos que las cosas y los actos tengan transparencia (se hable con la verdad), claridad (se entienda el significado de manera clara) y sean útiles (se logre el propósito que se pretende alcanzar).

Las familias, las empresas y los gobiernos pueden lograr magníficos resultados en sus actividades, si asumen plenamente la simplicidad.  Para lograrlo se requiere una actitud verdadera, un compromiso absoluto y un esfuerzo permanente de todos los involucrados.

Los principios básicos de la simplicidad son: la empatía, la esencia y la claridad.  La empatía implica que nuestros productos y servicios estén realmente diseñados considerando las necesidades, los deseos y las expectativas de las personas. Es necesario ponernos en el lugar de los demás, para experimentar sus pensamientos y emociones, para asegurar que los productos y servicios que ofrecemos responden de manera eficaz a los requerimientos de los consumidores.

Nuestra oferta debe cumplir con la esencia que busca el cliente. En la actualidad muchos productos y servicios ofrecen demasiados atributos y el consumidor se confunde y no recibe lo que está esperando. La esencia del producto o servicio es lo realmente importante para el cliente.

Finalmente, la simplicidad requiere claridad. Los productos y servicios deben facilitar el entendimiento y uso por parte del consumidor, para que verdaderamente logre el beneficio para el cual fue creado.

En el ámbito de la simplicidad, las enseñanzas de Aristóteles siguen vigentes: debemos actuar con “Logos” (lógica y sentido común); “Pathos” (con empatía hacia los demás); y “Ethos” (integridad, honestidad y transparencia).

¿Conoces la simplicidad? ¿Tus productos y servicios cumplen con la simplicidad? ¿Tus relaciones familiares y las relaciones con tus clientes cumplen con las enseñanzas de Aristóteles?

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