“Resentimiento es un veneno que me tomo yo, esperando que le haga daño al otro.”  Anónimo

perdonLas empresas familiares son la unidad económica más numerosa en México y en el mundo.  Sin embargo, sólo 33% de las empresas familiares sobreviven a la segunda generación, 13% llegan a la tercera y 4% a la cuarta generación.  Es muy significativo que aproximadamente el 80% de las empresas desaparecen por situaciones familiares y no por aspectos referentes al mercado o a la gestión empresarial. El origen de muchos problemas familiares radica en la dinámica familiar y dentro de ella sobresalen los que se generan a partir de los resentimientos.

Recientemente, un amigo me regaló un libro titulado: “del Resentimiento al Perdón”, del autor Francisco Ugarte Corcuera.  Los conceptos del libro me parecen muy relevantes para entender muchos de los problemas que viven las empresas familiares y que los pueden llevar a su destrucción.

Ugarte comenta que todos los humanos somos propensos a sufrir resentimientos. Señala que el resentimiento es una “autointoxicación psíquica” que nosotros mismos nos provocamos.  Explica que un resentimiento normalmente surge de una ofensa o agresión que nos produce una reacción negativa.  La ofensa puede ser por causa de una acción, (algo que nos hacen), o por una omisión,  (por no tomarnos en cuenta o hacernos un desaire) o por nuestras circunstancias (algún defecto personal o nuestra situación económica).

El autor dice que el estímulo que provoca el resentimiento, puede ser objetivo (que realmente existe), exagerado (muy superior a la realidad) o imaginario (que solo existe en nuestra imaginación).  Es decir, el resentimiento depende del modo en que lo veamos, es nuestra respuesta personal e íntima a la ofensa que experimentamos.

Lo grave es que la persona resentida, se siente herida y se considera ofendida. Por ello, es necesario que la persona aplique su capacidad de pensar y su voluntad para superar el problema.  Desafortunadamente muchas personas retienen el sentimiento negativo y lo vuelven a experimentar, una y otra vez, lo cual implica “re-sentir” la herida y vivirla como un veneno interno que no desaparece.

Ugarte concluye: “resentimiento es sentirse herido y no olvidar”.  ¿Qué se puede hacer para superar el resentimiento? Ser objetivo en cuanto al problema, no exagerar y mucho menos imaginar lo que no es cierto. Tener carácter, fuerza de voluntad y seguridad en si mismo.  Distinguir si la persona es inocente, de lo sucedido y aceptar una disculpa o en caso de que la persona sea culpable recurrir a la fuerza del perdón.

El perdón forma parte esencial del amor, que debe imperar en toda familia y sobre todo en las que tienen una empresa.  El perdón no es un sentimiento, perdonar no equivale a dejar de sentir.  Perdonar es un acto volitivo y no emocional.  Perdonar es ejercer la voluntad, es decir, decidir, permitir que nuestra voluntad supere a nuestras emociones.  El perdón no suprime la ofensa como si no hubiera existido pero si cancela la deuda moral del transgresor.

Los resentimientos van a surgir en todas las relaciones humanas y existe un grave peligro de no atenderlos, pero el perdón nos da la fuerza suficiente para superar los agravios y seguir adelante como familiares, empresarios y propietarios de una empresa familiar.

¿Cuáles son tus resentimientos? Son objetivos, o exagerados e imaginarios? Tienes el carácter, la fuerza de voluntad  y la seguridad para resolverlos? Conoces la fuerza del perdón? La aplicas?

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“Precio es lo que pagas, valor es lo que obtienes.”  Warren Buffett

 psicologia patrimonialTodo empresario familiar quiere crear un patrimonio para darle bienestar a su familia.  Esta es una tarea difícil que requiere mucho trabajo, capacidad, perseverancia y pasión. Por lo cual es importante tener claro, cual es nuestra psicología patrimonial,  es decir, saber que significa para mi crear un patrimonio y que me propongo lograr con el.

La creación del patrimonio inicia con los valores que aprendimos desde la niñez.  Los padres, maestros y la comunidad nos enseñan a valorar nuestros logros, nuestras capacidades y nuestra importancia como personas. Desde muy chicos tenemos que aprender a valorar quienes somos, de dónde venimos y hacia a dónde queremos ir.

El verdadero patrimonio requiere que podamos discernir que es lo que queremos lograr en la vida.  Para ello, el primer paso es estar agradecidos por lo que tenemos (conocimientos, capacidades, experiencias, bienes) y decidir construir sobre ello.  La auténtica riqueza abarca mucho más que los bienes materiales, implica una alegría de vivir, un sentido de vida, además de una satisfacción personal en la convivencia y el servicio a los demás.

La psicología patrimonial comprende aspectos tales como: confianza en si mismo, auto-estima, responsabilidad, asumir riesgos, apreciar logros, determinación, superación de obstáculos, dar a los demás y tener gratitud.

La definición de patrimonio, ha evolucionado a través de los años.  Hoy en día podemos tener una calidad de vida que no se podían imaginar nuestros abuelos.  En su momento, John D. Rockefeller, decía que para llegar a la felicidad, bastaba cumplir dos principios básicos: identificar lo que más te interesa en la vida y dedicar toda tu alma, tu energía y tus capacidades para lograrlo.

En la actualidad se reconoce que la gente no se considera “rica”, por tener mucho dinero y bienes, sino por haber tenido una vida llena de logros, por haber superado obstáculos, por haberse levantado de fracasos, por haber tomado riesgos y asumido las consecuencias de sus decisiones y por tomar control de sus vidas.

Sin embargo, se argumenta que la riqueza tiene un lado oscuro y un lado bueno.  El lado malo, hace que la gente sea arrogante, auto-suficiente, y en ocasiones miserable.  Por el contrario, puede hacer que la gente sea agradecida de lo que tiene y que esté dispuesta a compartirlo con los demás.

Los expertos señalan que la “prosperidad” tiene mucho que ver con el destino que le damos al dinero.  El dinero puede ser parte del problema o puede ser la herramienta para lograr que nuestra vida sea placentera y con sentido.  Víctor Frankl, decía que muchas veces no podemos controlar nuestras circunstancias, pero que siempre podemos controlar la forma en que respondemos a ellas, es decir, como interpretamos lo que vivimos y como lo aprovechamos en nuestro bienestar.

La respuesta que le demos a los retos que nos trae la vida determinará el nivel de prosperidad y la riqueza de nuestra existencia.  Podemos decir que hemos creado un patrimonio, si hemos realizado nuestro mejor esfuerzo para lograr una diferencia en el bienestar de nuestra familia.

¿Quieres formar un patrimonio? ¿Cuáles son los valores que te mueven?¿Cómo lo vas a crear? ¿Cómo vas a determinar el valor de tu patrimonio?

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“La integridad del hombre se mide por su conducta, no por sus profesiones.” Juvenal

estelaLas personas que logran ser líderes exitosos suelen cumplir con tres aspectos básicos: son competentes en lo que hacen; saben construir alianzas con personas que complementan sus capacidades y que les ayudan a lograr un desarrollo mutuo; y tienen el carácter para lograr lo que se proponen.

Muchas veces escuchamos la palabra integridad y pensamos en la calidad moral y ética de la persona y no tanto en el desempeño de la misma. Cuando hablamos de que alguien tiene buen carácter pensamos en alguien que actúa de buena manera. Si decimos que la persona tiene carácter, queremos decir que es una persona que sabe enfrentar los retos que se le presentan.

En este comentario queremos usar la palabra integridad para denotar la capacidad del líder en términos amplios, no sólo en el aspecto moral y ético, sino en el sentido de contar con un carácter, basado en la moral y la ética, que logra resultados enfrentando las demandas de la vida real.

Cuando un líder actúa, crea una “estela” (como la que dejan las embarcaciones en el agua).  Esta “estela se refleja en la “tarea” realizada y en las “relaciones” creadas.  La “tarea” son los resultados de su trabajo (pérdidas o ganancias) y las “relaciones” son las interacciones humanas con clientes, jefes, subordinados, familiares, socios y cualquier otra persona. La estela de un líder depende de su integridad.

La integridad comprende el carácter de la persona en el sentido amplio que se mencionó antes y se refleja en las siguientes seis dimensiones:

Confianza.- la habilidad de conectar de manera auténtica con la gente para ganar su confianza.

Veracidad.- la habilidad de descubrir la verdad, hablar y operar de acuerdo a ella y no según a una falacia o una mentira.

Efectividad.- la habilidad de trabajar de manera organizada y lograr resultados

Entereza.- la habilidad de lidiar con aspectos negativos para corregirlos y enfrentar problemas y superarlos

Crecimiento.- la habilidad de encabezar el desarrollo de la empresa

Trascendencia.- la habilidad de lograr la continuidad más allá de la persona

El líder con integridad tiene que actuar con base en principios morales y éticos y lograr un balance con respecto a las seis dimensiones.

¿Eres un líder con integridad? Te preocupa la estela de tu liderazgo? Cuales son las habilidades que tienes? Puedes desarrollar las que te faltan?

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“No alcance la perfección que tanto añoraba, pero al esforzarme he sido un hombre mejor y más feliz, que si nunca lo hubiera intentado.”  Benjamín Franklin

willpowerEl poder de voluntad de la persona va aparejado con su nivel de auto-control.  Los estudiosos del comportamiento humano coinciden en que la patología humana mas recurrente es la falta de auto-control.  Por eso los expertos señalan que el poder de voluntad es la clave para lograr el éxito en la vida y en los negocios.

La pregunta es: ¿Cómo fortalecer nuestro poder de voluntad?

Roy F. Baumeister y John, Tierney, autores del libro, “Willpower: Rediscovering the Greatest Human Strength”, señalan que en sus estudios, han podido demostrar que el poder de voluntad tiene un límite, el cual se va agotando en la medida  que se va utilizando; también observan que sólo se cuenta con una fuente de poder de voluntad para enfrentar todos los aspectos de la vida.

Según éstos autores, el poder de voluntad se puede ejercer en cuatro ámbitos principales: el control de los pensamientos, el control de las emociones, el control de los impulsos y el control del comportamiento.

El control de los pensamientos implica aprender a tener concentración y enfocar la mente hacia la tarea  y no perderse en una distracción; el control de las emociones tiene que ver con el estado de ánimo de la persona, que muchas veces no depende solamente de la voluntad de la persona sino de las circunstancias que la rodean; el control de los impulsos, abarca el manejo de las tentaciones, desde el tabaco y el alcohol, hasta el sexo, las drogas y la violencia; finalmente el control del comportamiento, decidir lo que se hace y lo que no se hace, hacer las cosas con dedicación y calidad, perseverar y no reducir el esfuerzo hasta lograr el objetivo.

Para mejorar el auto-control se pueden seguir los siguientes pasos: primero, establecer una meta clara y medible; segundo, establecer un programa con tiempos para lograr la meta; tercero, monitorear los resultados obtenidos para reconocer logros y corregir desviaciones; cuatro, obtener retroalimentación objetiva de terceros con respecto al avance personal.

Al ejercer el poder de voluntad en alguno de los ámbitos, sufrimos un desgaste que nos deja propensos para incurrir en falta de control en un ámbito diferente. La toma de decisiones nos agota y al estar exhaustos estamos mas dispuestos a pensar mal, reaccionar con agresión o caer en alguna tentación.

Para fortalecer nuestra voluntad debemos tener auto-conciencia de nuestra persona, nuestros pensamientos, emociones y acciones.  Al conocernos, podemos cambiar, emplear nuestro poder de voluntad y ser mejores. Requerimos disciplina para lograrlo. Es decir, actuar como en el ejercicio, con repetición y práctica.  Así logramos erradicar los malos hábitos y perpetuar los buenos.

¿Tienes poder de voluntad? Controlas tus pensamientos, emociones, impulsos y acciones? Tienes auto-conciencia de tu persona? Estás dispuesto a cambiar para mejorar?

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“Simplicidad es la mayor sofisticación.”  Leonardo da Vinci

simplicityEn el mundo actual, las personas vivimos abrumadas por la complejidad y en busca permanente de la simplicidad. La complejidad nos roba tiempo, dinero y esfuerzo.  Cuando algo es complejo, nos cuesta trabajo entenderlo, perdemos la paciencia y muchas veces actuamos de manera equivocada.

Las familias buscan fortalecer sus relaciones familiares y las empresas trabajan para que sus productos, servicios y las relaciones con sus clientes sean mejores. La simplicidad en los ambientes familiares y en los negocios facilitan las relaciones humanas y favorecen la obtención de mejores resultados.

Alcanzamos la simplicidad cuando logramos que las cosas y los actos tengan transparencia (se hable con la verdad), claridad (se entienda el significado de manera clara) y sean útiles (se logre el propósito que se pretende alcanzar).

Las familias, las empresas y los gobiernos pueden lograr magníficos resultados en sus actividades, si asumen plenamente la simplicidad.  Para lograrlo se requiere una actitud verdadera, un compromiso absoluto y un esfuerzo permanente de todos los involucrados.

Los principios básicos de la simplicidad son: la empatía, la esencia y la claridad.  La empatía implica que nuestros productos y servicios estén realmente diseñados considerando las necesidades, los deseos y las expectativas de las personas. Es necesario ponernos en el lugar de los demás, para experimentar sus pensamientos y emociones, para asegurar que los productos y servicios que ofrecemos responden de manera eficaz a los requerimientos de los consumidores.

Nuestra oferta debe cumplir con la esencia que busca el cliente. En la actualidad muchos productos y servicios ofrecen demasiados atributos y el consumidor se confunde y no recibe lo que está esperando. La esencia del producto o servicio es lo realmente importante para el cliente.

Finalmente, la simplicidad requiere claridad. Los productos y servicios deben facilitar el entendimiento y uso por parte del consumidor, para que verdaderamente logre el beneficio para el cual fue creado.

En el ámbito de la simplicidad, las enseñanzas de Aristóteles siguen vigentes: debemos actuar con “Logos” (lógica y sentido común); “Pathos” (con empatía hacia los demás); y “Ethos” (integridad, honestidad y transparencia).

¿Conoces la simplicidad? ¿Tus productos y servicios cumplen con la simplicidad? ¿Tus relaciones familiares y las relaciones con tus clientes cumplen con las enseñanzas de Aristóteles?

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“No importa cuanto dinero tengas, sino cómo lo gastas.”    Anónimo

dinero felizTodos los empresarios familiares deseamos que nuestra empresa sea exitosa para poder derivar un bienestar para nuestra familia.  Existen muchos libros, estudios, cursos y demás documentación en cuanto a: ¿Cómo lograr el éxito en nuestra empresa?  Pero no se estudia de la misma manera la cuestión de: ¿Cómo gasto mi dinero para alcanzar la felicidad?

Se cree que cada persona puede decidir libremente y sin ninguna ayuda, en qué debe gastar su dinero. El empresario familiar piensa: ¿Quien mejor para saber qué quiero, que Yo mismo?

Elizabeth Dunn, maestra de psicología de la University of British Columbia, en Vancouver y Michael Norton, maestro de marketing de Harvard University, en su libro, Happy Money: The Science of Smarter Spending, proponen 5 principios que pueden lograr que el dinero nos haga felices.

Los 5 principios de la “Ciencia del Gasto más Inteligente” son: “Vive las experiencias”, “Dáte un gusto especial”, “Ahorra tiempo más que dinero”, “Paga ahora y consume después” e “Invierte en los demás”.

Los autores argumentan que las personas que aplican sus 5 principios pueden tener más felicidad que los que no los siguen. Han realizado diversos estudios y pruebas con personas en los Estados Unidos y Canadá y los resultados demuestran que sí funcionan. Veamos cuales son los 5 principios para ver si nos pueden ayudar a nosotros.

Vive las experiencias”, implica que en lugar de gastar en cosas materiales, debemos utilizar nuestro dinero para comprar experiencias.  El concepto de experiencia es muy amplio, abarca desde salir de viaje, asistir a un concierto, acudir a un juego de nuestro deporte favorito, practicar un deporte de alto rendimiento (un maratón), vivir una aventura (en la selva, en la montaña, en el agua), una cena en un restaurante maravilloso, etc.  Los autores argumentan que las experiencias  nos acercan a otras personas logrando un mayor contacto humano, nos permiten vivir algo que se convierte en una historia memorable y nos permiten descubrir que es lo que más disfrutamos.  Algunas cosas materiales nos permiten vivir experiencias cuando lo que buscamos no es tenerlas sino disfrutarlas. Ese es el caso de nuestra casa cuando realizamos una fiesta y nuestro coche cuando salimos a disfrutarlo en un paseo por la carretera.

“Dáte un gusto especial”, es un principio que nace del hecho de que en nuestra vida ciertas cosas las tenemos en abundancia o de muy fácil acceso y por eso no las disfrutamos. Por ejemplo, nuestro país y nuestras ciudades tienen muchísimos atractivos que nunca visitamos porque los tenemos a la mano. Los turistas muchas veces conocen más de nuestra tierra que nosotros mismos. Los autores proponen que aprendamos a valorar lo que tenemos y nos demos la oportunidad de disfrutarlo. Igualmente, consideran que si tenemos mucho de algo no agradecemos el tenerlo.  Por ejemplo, en lugar de tomar un café de Starbucks todos los días, lo tomemos, de vez en cuando, para que sea un verdadero “gusto especial”.

“Ahorra tiempo más que dinero”, quiere decir, que las personas hacemos un gran esfuerzo por ahorrar dinero pero no suficiente para ahorrar tiempo.  Los autores reflexionan sobre la importancia de poder destinar nuestro tiempo a lo que más valoramos y comentan que muchas veces buscamos un artículo en diversos lugares, hasta que logramos el menor precio, pero que sería mejor que economicemos en el uso de nuestro tiempo para dedicarlo a nuestros seres queridos o a nosotros mismos. Señalan que muchas veces trabajamos demasiado para tener más dinero pero nunca tenemos el tiempo necesario para dedicarlo a quienes más queremos.

“Paga ahora y consume después”, es un principio difícil de entender, pues con el uso de las tarjetas de crédito estamos acostumbrados a comprar ahora y pagar después. Los autores nos recomiendan tener cuidado con las compras a crédito pues podemos incurrir en gastos por encima de nuestra capacidad de pago, lo cual se refleja en un gran estrés. Comentan que cuando compramos un viaje, o cualquier otra cosa por anticipado, lo llegamos a disfrutar más, porque no tenemos el stress de saber que lo debemos. Si pagamos primero y disfrutamos después, no tendremos nunca el problema de endeudarnos “más de la cuenta.”

“Invierte en los demás”, este principio es muy claro y aceptable para todos. Está demostrado que muchas veces tenemos más placer en gastar en beneficio de los demás que en nosotros mismos.  Tal es el caso de las fiestas infantiles, los viajes en familia, las fiestas de 15 años, las bodas y todas las celebraciones de nuestros familiares.  Pero incluso, los pequeños regalos que hacemos a nuestras parejas, a nuestros hijos y nietos, no tienen que ser en cosas materiales, sino en la inversión de nuestro tiempo en atenderlos a todos de manera especial.

¿Tú eres feliz con tu dinero? ¿Te pueden servir los 5 principios para aprender a gastar de una manera más inteligente?

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“Las pasiones son buenas siempre que eres dueño de ellas.”    Anónimo

Passion-CapitalEl autor Paul Alofs, considera que el activo más valioso del mundo es la Pasión. En su libro Passion Capital, argumenta que la Pasión es el capital principal de la empresa, dice que es la base para la creación de todos los diversos tipos de capital (humano, intelectual, social, físico y financiero).

Alofs señala que la Pasión tiene 7 elementos: las Creencias, la Cultura, el Valor, la Marca, los Recursos, la Estrategia y la Persistencia.

Las Creencias son la respuesta a la pregunta, ¿En qué crees? Cada empresa y cada familia propietaria tienen sus propias creencias.  Es importante descubrirlas y recogerlas en un documento que pueden ser la Misión, la Visión y los Valores tanto de la empresa como de la familia.

La Cultura es la mejor forma para desarrollar y fortalecer las Creencias. Para ello es necesario contratar a las personas adecuadas que compartan las Creencias y que contribuyan a crear la Cultura que favorezca su crecimiento. Se requiere difundir cual es la Cultura de la empresa, tener una visión de largo plazo y trabajar duro para mantenerla, cortando oportunamente a las personas que no la compartan.

Para que la Cultura florezca, es necesario tener el Valor para tomar riesgos y para defender nuestras Creencias.  La empresa familiar se debe distinguir por buscar el bien para todos sus “stakeholders” y luchar por alcanzarlo.

La Marca es un elemento crucial pues representa nuestra promesa de acción hacia el exterior de la empresa. La Marca debe asegurar que lo que hacemos, lo hacemos bien. De preferencia debe ser sencilla y servir como medida de nuestro desempeño.  La Marca debe nacer de nuestras Creencias.

Los Recursos deben ser asignados con eficiencia para lograr el mejor resultado. Esto implica seleccionar el Recurso adecuado, ubicarlo en el lugar correcto, en el momento preciso. El manejo de los Recursos es tanto una ciencia como un arte, sobre todo tratándose de Recursos humanos.

Los Recursos se deben emplear de acuerdo a una Estrategia. La Estrategia es la planeación con Pasión.   Alofs sugiere iniciar con las Creencias y después usar la FOPA, en lugar de la FODA.  FOPA significa, fortalezas, oportunidades, Pasión y amenazas.  Es decir, considera que en lugar de analizar las debilidades es mejor enfocarse en la Pasión.

Finalmente, la Pasión, requiere Persistencia.  No “darte por perdido” a la primera derrota.  Saber que la nobleza de espíritu consiste en la perseverancia, en tener fe y paciencia para seguir adelante a pesar de todos los obstáculos que se presenten.

¿Tienes Pasión?  ¿Tienes las creencias, cultura, valor, marca, recursos, estrategia y persistencia necesaria?  ¿Qué puedes mejorar?

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autor Paul Alofs, considera que el activo más valioso del mundo es la Pasión. En su libro Passion Capital, argumenta que la Pasión es el capital principal de la empresa, dice que es la base para la creación de todos los diversos tipos de capital (humano, intelectual, social, físico y financiero).

Alofs señala que la Pasión tiene 7 elementos: las Creencias, la Cultura, el Valor, la Marca, los Recursos, la Estrategia y la Persistencia.

Las Creencias son la respuesta a la pregunta, ¿En qué crees? Cada empresa y cada familia propietaria tienen sus propias creencias.  Es importante descubrirlas y recogerlas en un documento que pueden ser la Misión, la Visión y los Valores tanto de la empresa como de la familia.

La Cultura es la mejor forma para desarrollar y fortalecer las Creencias. Para ello es necesario contratar a las personas adecuadas que compartan las Creencias y que contribuyan a crear la Cultura que favorezca su crecimiento. Se requiere difundir cual es la Cultura de la empresa, tener una visión de largo plazo y trabajar duro para mantenerla, cortando oportunamente a las personas que no la compartan.

Para que la Cultura florezca, es necesario tener el Valor para tomar riesgos y para defender nuestras Creencias.  La empresa familiar se debe distinguir por buscar el bien para todos sus “stakeholders” y luchar por alcanzarlo.

La Marca es un elemento crucial pues representa nuestra promesa de acción hacia el exterior de la empresa. La Marca debe asegurar que lo que hacemos, lo hacemos bien. De preferencia debe ser sencilla y servir como medida de nuestro desempeño.  La Marca debe nacer de nuestras Creencias.

Los Recursos deben ser asignados con eficiencia para lograr el mejor resultado. Esto implica seleccionar el Recurso adecuado, ubicarlo en el lugar correcto, en el momento preciso. El manejo de los Recursos es tanto una ciencia como un arte, sobre todo tratándose de Recursos humanos.

Los Recursos se deben emplear de acuerdo a una Estrategia. La Estrategia es la planeación con Pasión.   Alofs sugiere iniciar con las Creencias y después usar la FOPA, en lugar de la FODA.  FOPA significa, fortalezas, oportunidades, Pasión y amenazas.  Es decir, considera que en lugar de analizar las debilidades es mejor enfocarse en la Pasión.

Finalmente, la Pasión, requiere Persistencia.  No “darte por perdido” a la primera derrota.  Saber que la nobleza de espíritu consiste en la perseverancia, en tener fe y paciencia para seguir adelante a pesar de todos los obstáculos que se presenten.

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“La regla de nuestra vida es decir lo que sentimos y sentir lo que decimos, es decir que la palabra vaya de acuerdo con los hechos.”   Séneca

buen oradorLos empresarios familiares al igual que los políticos, los comunicadores y otros líderes de opinión, deben conocer y aprender las características de un buen orador. El don de la palabra es un aspecto básico para todas las personas que tengan que transmitir un mensaje a un público numeroso.  Los empresarios familiares con frecuencia deben dirigirse a los miembros de su familia, a los empleados, directivos y socios de sus empresas, a sus clientes y proveedores y a otros grupos.

Se dice que “todos podemos hablar” pero pocos “somos buenos oradores”.  ¿A que se debe esta aseveración?  El problema radica en que el orador muchas veces piensa sólo en si mismo y no en su audiencia. La clave está en concentrarse en su público, transmitir el mensaje adecuado y lograr el resultado deseado.

Los expertos en oratoria consideran que un buen orador debe cumplir con tres características esenciales: ser comprensible, ser creíble y ser memorable.

El primer paso es identificar con precisión las características de las personas a las cuales nos estamos dirigiendo.  Para que nuestro mensaje sea comprensible tenemos que saber quienes son nuestros interlocutores y cómo podemos lograr su atención y comprensión.  Para ser comprensibles debemos ser sencillos, claros, concisos , coherentes y pertinentes para quien nos escucha. Debemos llegar al punto de manera precisa sin divagar y con fundamentos. El qué, porqué y cómo de nuestra presentación debe ser adecuada para el nivel de conocimiento y de experiencia de nuestro público.  El fondo y la forma de nuestra intervención deben ser comprensibles para nuestra audiencia.

Para ser creíble debemos ser auténticos y hablar con la verdad. Si queremos aparentar lo que no somos o tratar de convencer sobre algo que no es cierto, lograremos el rechazo de las personas que nos escuchan. Si vamos a usar argumentos o historias para fortalecer nuestro punto de vista, debemos cuidar que se trate de información que las personas puedan reconocer como cierta.  La fuerza de la verdad es tan importante que logra atraer la atención y la convicción del más escéptico. Asimismo, la pasión y la vehemencia con la que nos expresemos servirá para que la gente crea en nosotros.

Finalmente, el orador tiene que ser memorable.  En este sentido, debe lograr la atención atenta y activa de su público, para que su mensaje sea recordado y que se actúe con respecto a él de  la manera que el orador desea.  Cualquier persona al escuchar a un orador se pregunta, “¿ A mí que ……?” El mensaje tiene que ser relevante para el escucha y debe ser lo suficientemente importante, como para lograr la atención e inspirar la acción. Cuando el orador es memorable, ha logrado impactar a las personas tocando temas que tienen un significado especial en su vida, logrando incidir en su memoria y en sus acciones.

¿Eres un buen orador? Eres comprensible? Creíble? Memorable? Cómo puedes mejorar?

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“El cambio es ley de vida. Cualquiera que sólo mire al pasado o al presente, se perderá el futuro.”   John F. Kennedy

cambio Las empresas familiares están sujetas a cambios en cuanto a la familia, la empresa y la propiedad. Las familias cambian al integrar a las parejas de sus miembros, crecen al recibir a las siguientes generaciones y se reducen al despedir a los que mueren.  Las empresas cambian al crecer, al lograr su consolidación o al experimentar una contracción. La propiedad también cambia, normalmente se inicia con un solo propietario, para luego pasar a varios herederos y posteriormente se diluye entre muchos miembros de las siguientes generaciones.

Ante estas transiciones, normalmente inevitables, los miembros de las familias empresarias deben estar preparados para el cambio. Los expertos en el tema proponen un proceso de 5 pasos, (en Inglés son las 5 C`s: concern, crisis, confrontation, crystallization, change). Para ilustrar el proceso de cambio, podemos revisar el tema de la sucesión.

El primer paso es la concientización de que el cambio va a llegar, es decir, la empresa va a experimentar una sucesión. Debemos reconocer que la situación actual no va a perdurar por siempre y que debemos estar preparados para lo que venga con el cambio generacional.

El segundo paso puede ser una crisis, es decir, por no estar preparados tenemos que enfrentar una realidad que puede ser peor que lo que pensábamos, por no haber hecho nada al respecto. En el cambio sucesorio esta situación es usual cuando el líder actual no quiere soltar.

El tercer aspecto es la confrontación con un evento que dispara el cambio, o sea la sucesión.  Muchas veces es un tema de salud del líder o de un problema en la empresa que no se puede resolver. Este evento sirve como catalizador. La confrontación forza a la familia a revisar varias alternativas y a tomar acción.

El cuarto paso se conoce como “cristalizar”, es decir, “ver con claridad”. Es el momento en que las ideas se aclaran en cuanto a su fondo y forma. En este momento dejamos las viejas ataduras para adoptar nuevos roles y responsabilidades y asumir lo necesario para la continuidad. Se entiende y se acepta que la sucesión es un imperativo y que se tiene que llevar a cabo de la mejor manera posible.

Finalmente el cambio se lleva a cabo, las personas asumen una nueva mentalidad y llevan a cabo el cambio en actitud y comportamiento. El futuro se vuelve el presente y la sucesión se lleva a cabo.  El sucesor asume el mando y el fundador se retira. En ese momento se regresa al primer paso, debemos estar conscientes del inicio de un nuevo ciclo, en este caso del proceso de sucesión.

¿Estás consciente de los procesos de cambio en tu familia? En tu empresa? En tu patrimonio? ¿Cómo los vas a llevar a cabo?

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“Un buen líder te hace pensar que él es la persona más lista, pero un líder multiplicador te hace pensar que tú eres la persona más lista.”     Bono
Multiplying-Effect13Las empresas familiares necesitan que sus líderes multipliquen los resultados de su gente. Los líderes multiplicadores son aquellos que logran extraer toda la capacidad y la inteligencia de su personal en beneficio de cada persona y de la empresa.

La gente crece alrededor  de un líder multiplicador, pues descubre “de lo que es capaz” y lo “desarrolla” para ser una mejor persona y dar su mejor esfuerzo para el éxito de la empresa.

La paradoja de la mayoría de las empresas es que sus recursos humanos están “sobre-trabajados” y “sub-utilizados”.  Es decir, la gente trabaja mucho, logra poco y se siente desaprovechada. Algunas personas piensan que se debe “lograr más con menos”, pero los expertos en recursos humanos, Liz Weisman y Greg McKeown, argumentan que “se puede obtener más, al usar más de la capacidad y la inteligencia” de las personas. En su libro, Multipliers, How the Best Leaders make everyone Smarter,  concluyen que todos los líderes pueden ser multiplicadores si cultivan 5 disciplinas.

Estas 5 disciplinas son: Convertirse en un “Imán” del talento humano; ser un “Libertador” de las ideas de la gente; ser un “Retador” de las capacidades intrínsecas de cada persona; procurar “Debatir antes de Decidir”; y ser un “Inversionista” en la capacidad de su equipo de trabajo.

Ser “Imán” implica atraer y optimizar el talento humano. En todas las empresas existen personas que la gente admira y con la cual quieren trabajar. Estos líderes se caracterizan por buscar talento en todo mundo, identificar las fortalezas de cada quien, desarrollarlas al máximo y desactivar los obstáculos.

Una vez que el líder ha integrado su equipo, se tiene que convertir en un “libertador” y no un “tirano”. El “libertador” se distingue por crear espacios para cada persona, exigir su mejor trabajo y propiciar un ciclo de aprendizaje permanente. La clave es permitir que la gente genere nuevas ideas, para ello el líder debe “aprender a escuchar y dejar de hablar tanto”. Se debe permitir que la gente experimente y se equivoque, pero se tiene que exigir que se aprenda de los errores. No se puede caer en la “tiranía” que no permite errores y que “aplasta” a las personas que los cometen.

Para extraer lo mejor de cada quien, el multiplicador tiene que ser un “retador”. En este sentido, tiene que identificar las oportunidades existentes, establecer un reto (agresivo pero alcanzable) y lograr que la gente crea que se puede alcanzar (“si, se puede”).  Para ello, el líder tiene que evitar caer en un papel de “sabe-lo-todo”, sino que tiene que “hacer las preguntas relevantes” y permitir que los demás las respondan.

El siguiente paso es la toma de decisiones. El multiplicador debe “debatir y después decidir”. Para ello es necesario enmarcar el problema, propiciar el debate y tomar decisiones fundamentadas. El debate tiene que dar seguridad para quien participa, pero también debe asegurar el rigor de las discusiones. Al debatir el Qué?, Por Qué? Y el Cómo?, se podrán tomar mejores decisiones con la participación del equipo. El líder no cede su responsabilidad de decidir pero si comparte el proceso de decisión.

Finalmente, el multiplicador es un “inversionista” en su gente. Este líder no cae en la práctica del “micro-manager” que “hace todo y no deja que los demás hagan nada”. Por el contrario el multiplicador cree en su gente, los involucra, les delega y los hace “dueños” de sus acciones, invierte en ellos, pero también les exige resultados y los hace responsables del desenlace.

¿Eres un líder multiplicador? ¿Cuáles disciplinas cumples? ¿Cómo puedes mejorar?

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