“No alcance la perfección que tanto añoraba, pero al esforzarme he sido un hombre mejor y más feliz, que si nunca lo hubiera intentado.”  Benjamín Franklin

willpowerEl poder de voluntad de la persona va aparejado con su nivel de auto-control.  Los estudiosos del comportamiento humano coinciden en que la patología humana mas recurrente es la falta de auto-control.  Por eso los expertos señalan que el poder de voluntad es la clave para lograr el éxito en la vida y en los negocios.

La pregunta es: ¿Cómo fortalecer nuestro poder de voluntad?

Roy F. Baumeister y John, Tierney, autores del libro, “Willpower: Rediscovering the Greatest Human Strength”, señalan que en sus estudios, han podido demostrar que el poder de voluntad tiene un límite, el cual se va agotando en la medida  que se va utilizando; también observan que sólo se cuenta con una fuente de poder de voluntad para enfrentar todos los aspectos de la vida.

Según éstos autores, el poder de voluntad se puede ejercer en cuatro ámbitos principales: el control de los pensamientos, el control de las emociones, el control de los impulsos y el control del comportamiento.

El control de los pensamientos implica aprender a tener concentración y enfocar la mente hacia la tarea  y no perderse en una distracción; el control de las emociones tiene que ver con el estado de ánimo de la persona, que muchas veces no depende solamente de la voluntad de la persona sino de las circunstancias que la rodean; el control de los impulsos, abarca el manejo de las tentaciones, desde el tabaco y el alcohol, hasta el sexo, las drogas y la violencia; finalmente el control del comportamiento, decidir lo que se hace y lo que no se hace, hacer las cosas con dedicación y calidad, perseverar y no reducir el esfuerzo hasta lograr el objetivo.

Para mejorar el auto-control se pueden seguir los siguientes pasos: primero, establecer una meta clara y medible; segundo, establecer un programa con tiempos para lograr la meta; tercero, monitorear los resultados obtenidos para reconocer logros y corregir desviaciones; cuatro, obtener retroalimentación objetiva de terceros con respecto al avance personal.

Al ejercer el poder de voluntad en alguno de los ámbitos, sufrimos un desgaste que nos deja propensos para incurrir en falta de control en un ámbito diferente. La toma de decisiones nos agota y al estar exhaustos estamos mas dispuestos a pensar mal, reaccionar con agresión o caer en alguna tentación.

Para fortalecer nuestra voluntad debemos tener auto-conciencia de nuestra persona, nuestros pensamientos, emociones y acciones.  Al conocernos, podemos cambiar, emplear nuestro poder de voluntad y ser mejores. Requerimos disciplina para lograrlo. Es decir, actuar como en el ejercicio, con repetición y práctica.  Así logramos erradicar los malos hábitos y perpetuar los buenos.

¿Tienes poder de voluntad? Controlas tus pensamientos, emociones, impulsos y acciones? Tienes auto-conciencia de tu persona? Estás dispuesto a cambiar para mejorar?

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“Simplicidad es la mayor sofisticación.”  Leonardo da Vinci

simplicityEn el mundo actual, las personas vivimos abrumadas por la complejidad y en busca permanente de la simplicidad. La complejidad nos roba tiempo, dinero y esfuerzo.  Cuando algo es complejo, nos cuesta trabajo entenderlo, perdemos la paciencia y muchas veces actuamos de manera equivocada.

Las familias buscan fortalecer sus relaciones familiares y las empresas trabajan para que sus productos, servicios y las relaciones con sus clientes sean mejores. La simplicidad en los ambientes familiares y en los negocios facilitan las relaciones humanas y favorecen la obtención de mejores resultados.

Alcanzamos la simplicidad cuando logramos que las cosas y los actos tengan transparencia (se hable con la verdad), claridad (se entienda el significado de manera clara) y sean útiles (se logre el propósito que se pretende alcanzar).

Las familias, las empresas y los gobiernos pueden lograr magníficos resultados en sus actividades, si asumen plenamente la simplicidad.  Para lograrlo se requiere una actitud verdadera, un compromiso absoluto y un esfuerzo permanente de todos los involucrados.

Los principios básicos de la simplicidad son: la empatía, la esencia y la claridad.  La empatía implica que nuestros productos y servicios estén realmente diseñados considerando las necesidades, los deseos y las expectativas de las personas. Es necesario ponernos en el lugar de los demás, para experimentar sus pensamientos y emociones, para asegurar que los productos y servicios que ofrecemos responden de manera eficaz a los requerimientos de los consumidores.

Nuestra oferta debe cumplir con la esencia que busca el cliente. En la actualidad muchos productos y servicios ofrecen demasiados atributos y el consumidor se confunde y no recibe lo que está esperando. La esencia del producto o servicio es lo realmente importante para el cliente.

Finalmente, la simplicidad requiere claridad. Los productos y servicios deben facilitar el entendimiento y uso por parte del consumidor, para que verdaderamente logre el beneficio para el cual fue creado.

En el ámbito de la simplicidad, las enseñanzas de Aristóteles siguen vigentes: debemos actuar con “Logos” (lógica y sentido común); “Pathos” (con empatía hacia los demás); y “Ethos” (integridad, honestidad y transparencia).

¿Conoces la simplicidad? ¿Tus productos y servicios cumplen con la simplicidad? ¿Tus relaciones familiares y las relaciones con tus clientes cumplen con las enseñanzas de Aristóteles?

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“No importa cuanto dinero tengas, sino cómo lo gastas.”    Anónimo

dinero felizTodos los empresarios familiares deseamos que nuestra empresa sea exitosa para poder derivar un bienestar para nuestra familia.  Existen muchos libros, estudios, cursos y demás documentación en cuanto a: ¿Cómo lograr el éxito en nuestra empresa?  Pero no se estudia de la misma manera la cuestión de: ¿Cómo gasto mi dinero para alcanzar la felicidad?

Se cree que cada persona puede decidir libremente y sin ninguna ayuda, en qué debe gastar su dinero. El empresario familiar piensa: ¿Quien mejor para saber qué quiero, que Yo mismo?

Elizabeth Dunn, maestra de psicología de la University of British Columbia, en Vancouver y Michael Norton, maestro de marketing de Harvard University, en su libro, Happy Money: The Science of Smarter Spending, proponen 5 principios que pueden lograr que el dinero nos haga felices.

Los 5 principios de la “Ciencia del Gasto más Inteligente” son: “Vive las experiencias”, “Dáte un gusto especial”, “Ahorra tiempo más que dinero”, “Paga ahora y consume después” e “Invierte en los demás”.

Los autores argumentan que las personas que aplican sus 5 principios pueden tener más felicidad que los que no los siguen. Han realizado diversos estudios y pruebas con personas en los Estados Unidos y Canadá y los resultados demuestran que sí funcionan. Veamos cuales son los 5 principios para ver si nos pueden ayudar a nosotros.

Vive las experiencias”, implica que en lugar de gastar en cosas materiales, debemos utilizar nuestro dinero para comprar experiencias.  El concepto de experiencia es muy amplio, abarca desde salir de viaje, asistir a un concierto, acudir a un juego de nuestro deporte favorito, practicar un deporte de alto rendimiento (un maratón), vivir una aventura (en la selva, en la montaña, en el agua), una cena en un restaurante maravilloso, etc.  Los autores argumentan que las experiencias  nos acercan a otras personas logrando un mayor contacto humano, nos permiten vivir algo que se convierte en una historia memorable y nos permiten descubrir que es lo que más disfrutamos.  Algunas cosas materiales nos permiten vivir experiencias cuando lo que buscamos no es tenerlas sino disfrutarlas. Ese es el caso de nuestra casa cuando realizamos una fiesta y nuestro coche cuando salimos a disfrutarlo en un paseo por la carretera.

“Dáte un gusto especial”, es un principio que nace del hecho de que en nuestra vida ciertas cosas las tenemos en abundancia o de muy fácil acceso y por eso no las disfrutamos. Por ejemplo, nuestro país y nuestras ciudades tienen muchísimos atractivos que nunca visitamos porque los tenemos a la mano. Los turistas muchas veces conocen más de nuestra tierra que nosotros mismos. Los autores proponen que aprendamos a valorar lo que tenemos y nos demos la oportunidad de disfrutarlo. Igualmente, consideran que si tenemos mucho de algo no agradecemos el tenerlo.  Por ejemplo, en lugar de tomar un café de Starbucks todos los días, lo tomemos, de vez en cuando, para que sea un verdadero “gusto especial”.

“Ahorra tiempo más que dinero”, quiere decir, que las personas hacemos un gran esfuerzo por ahorrar dinero pero no suficiente para ahorrar tiempo.  Los autores reflexionan sobre la importancia de poder destinar nuestro tiempo a lo que más valoramos y comentan que muchas veces buscamos un artículo en diversos lugares, hasta que logramos el menor precio, pero que sería mejor que economicemos en el uso de nuestro tiempo para dedicarlo a nuestros seres queridos o a nosotros mismos. Señalan que muchas veces trabajamos demasiado para tener más dinero pero nunca tenemos el tiempo necesario para dedicarlo a quienes más queremos.

“Paga ahora y consume después”, es un principio difícil de entender, pues con el uso de las tarjetas de crédito estamos acostumbrados a comprar ahora y pagar después. Los autores nos recomiendan tener cuidado con las compras a crédito pues podemos incurrir en gastos por encima de nuestra capacidad de pago, lo cual se refleja en un gran estrés. Comentan que cuando compramos un viaje, o cualquier otra cosa por anticipado, lo llegamos a disfrutar más, porque no tenemos el stress de saber que lo debemos. Si pagamos primero y disfrutamos después, no tendremos nunca el problema de endeudarnos “más de la cuenta.”

“Invierte en los demás”, este principio es muy claro y aceptable para todos. Está demostrado que muchas veces tenemos más placer en gastar en beneficio de los demás que en nosotros mismos.  Tal es el caso de las fiestas infantiles, los viajes en familia, las fiestas de 15 años, las bodas y todas las celebraciones de nuestros familiares.  Pero incluso, los pequeños regalos que hacemos a nuestras parejas, a nuestros hijos y nietos, no tienen que ser en cosas materiales, sino en la inversión de nuestro tiempo en atenderlos a todos de manera especial.

¿Tú eres feliz con tu dinero? ¿Te pueden servir los 5 principios para aprender a gastar de una manera más inteligente?

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“Las pasiones son buenas siempre que eres dueño de ellas.”    Anónimo

Passion-CapitalEl autor Paul Alofs, considera que el activo más valioso del mundo es la Pasión. En su libro Passion Capital, argumenta que la Pasión es el capital principal de la empresa, dice que es la base para la creación de todos los diversos tipos de capital (humano, intelectual, social, físico y financiero).

Alofs señala que la Pasión tiene 7 elementos: las Creencias, la Cultura, el Valor, la Marca, los Recursos, la Estrategia y la Persistencia.

Las Creencias son la respuesta a la pregunta, ¿En qué crees? Cada empresa y cada familia propietaria tienen sus propias creencias.  Es importante descubrirlas y recogerlas en un documento que pueden ser la Misión, la Visión y los Valores tanto de la empresa como de la familia.

La Cultura es la mejor forma para desarrollar y fortalecer las Creencias. Para ello es necesario contratar a las personas adecuadas que compartan las Creencias y que contribuyan a crear la Cultura que favorezca su crecimiento. Se requiere difundir cual es la Cultura de la empresa, tener una visión de largo plazo y trabajar duro para mantenerla, cortando oportunamente a las personas que no la compartan.

Para que la Cultura florezca, es necesario tener el Valor para tomar riesgos y para defender nuestras Creencias.  La empresa familiar se debe distinguir por buscar el bien para todos sus “stakeholders” y luchar por alcanzarlo.

La Marca es un elemento crucial pues representa nuestra promesa de acción hacia el exterior de la empresa. La Marca debe asegurar que lo que hacemos, lo hacemos bien. De preferencia debe ser sencilla y servir como medida de nuestro desempeño.  La Marca debe nacer de nuestras Creencias.

Los Recursos deben ser asignados con eficiencia para lograr el mejor resultado. Esto implica seleccionar el Recurso adecuado, ubicarlo en el lugar correcto, en el momento preciso. El manejo de los Recursos es tanto una ciencia como un arte, sobre todo tratándose de Recursos humanos.

Los Recursos se deben emplear de acuerdo a una Estrategia. La Estrategia es la planeación con Pasión.   Alofs sugiere iniciar con las Creencias y después usar la FOPA, en lugar de la FODA.  FOPA significa, fortalezas, oportunidades, Pasión y amenazas.  Es decir, considera que en lugar de analizar las debilidades es mejor enfocarse en la Pasión.

Finalmente, la Pasión, requiere Persistencia.  No “darte por perdido” a la primera derrota.  Saber que la nobleza de espíritu consiste en la perseverancia, en tener fe y paciencia para seguir adelante a pesar de todos los obstáculos que se presenten.

¿Tienes Pasión?  ¿Tienes las creencias, cultura, valor, marca, recursos, estrategia y persistencia necesaria?  ¿Qué puedes mejorar?

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autor Paul Alofs, considera que el activo más valioso del mundo es la Pasión. En su libro Passion Capital, argumenta que la Pasión es el capital principal de la empresa, dice que es la base para la creación de todos los diversos tipos de capital (humano, intelectual, social, físico y financiero).

Alofs señala que la Pasión tiene 7 elementos: las Creencias, la Cultura, el Valor, la Marca, los Recursos, la Estrategia y la Persistencia.

Las Creencias son la respuesta a la pregunta, ¿En qué crees? Cada empresa y cada familia propietaria tienen sus propias creencias.  Es importante descubrirlas y recogerlas en un documento que pueden ser la Misión, la Visión y los Valores tanto de la empresa como de la familia.

La Cultura es la mejor forma para desarrollar y fortalecer las Creencias. Para ello es necesario contratar a las personas adecuadas que compartan las Creencias y que contribuyan a crear la Cultura que favorezca su crecimiento. Se requiere difundir cual es la Cultura de la empresa, tener una visión de largo plazo y trabajar duro para mantenerla, cortando oportunamente a las personas que no la compartan.

Para que la Cultura florezca, es necesario tener el Valor para tomar riesgos y para defender nuestras Creencias.  La empresa familiar se debe distinguir por buscar el bien para todos sus “stakeholders” y luchar por alcanzarlo.

La Marca es un elemento crucial pues representa nuestra promesa de acción hacia el exterior de la empresa. La Marca debe asegurar que lo que hacemos, lo hacemos bien. De preferencia debe ser sencilla y servir como medida de nuestro desempeño.  La Marca debe nacer de nuestras Creencias.

Los Recursos deben ser asignados con eficiencia para lograr el mejor resultado. Esto implica seleccionar el Recurso adecuado, ubicarlo en el lugar correcto, en el momento preciso. El manejo de los Recursos es tanto una ciencia como un arte, sobre todo tratándose de Recursos humanos.

Los Recursos se deben emplear de acuerdo a una Estrategia. La Estrategia es la planeación con Pasión.   Alofs sugiere iniciar con las Creencias y después usar la FOPA, en lugar de la FODA.  FOPA significa, fortalezas, oportunidades, Pasión y amenazas.  Es decir, considera que en lugar de analizar las debilidades es mejor enfocarse en la Pasión.

Finalmente, la Pasión, requiere Persistencia.  No “darte por perdido” a la primera derrota.  Saber que la nobleza de espíritu consiste en la perseverancia, en tener fe y paciencia para seguir adelante a pesar de todos los obstáculos que se presenten.

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“La regla de nuestra vida es decir lo que sentimos y sentir lo que decimos, es decir que la palabra vaya de acuerdo con los hechos.”   Séneca

buen oradorLos empresarios familiares al igual que los políticos, los comunicadores y otros líderes de opinión, deben conocer y aprender las características de un buen orador. El don de la palabra es un aspecto básico para todas las personas que tengan que transmitir un mensaje a un público numeroso.  Los empresarios familiares con frecuencia deben dirigirse a los miembros de su familia, a los empleados, directivos y socios de sus empresas, a sus clientes y proveedores y a otros grupos.

Se dice que “todos podemos hablar” pero pocos “somos buenos oradores”.  ¿A que se debe esta aseveración?  El problema radica en que el orador muchas veces piensa sólo en si mismo y no en su audiencia. La clave está en concentrarse en su público, transmitir el mensaje adecuado y lograr el resultado deseado.

Los expertos en oratoria consideran que un buen orador debe cumplir con tres características esenciales: ser comprensible, ser creíble y ser memorable.

El primer paso es identificar con precisión las características de las personas a las cuales nos estamos dirigiendo.  Para que nuestro mensaje sea comprensible tenemos que saber quienes son nuestros interlocutores y cómo podemos lograr su atención y comprensión.  Para ser comprensibles debemos ser sencillos, claros, concisos , coherentes y pertinentes para quien nos escucha. Debemos llegar al punto de manera precisa sin divagar y con fundamentos. El qué, porqué y cómo de nuestra presentación debe ser adecuada para el nivel de conocimiento y de experiencia de nuestro público.  El fondo y la forma de nuestra intervención deben ser comprensibles para nuestra audiencia.

Para ser creíble debemos ser auténticos y hablar con la verdad. Si queremos aparentar lo que no somos o tratar de convencer sobre algo que no es cierto, lograremos el rechazo de las personas que nos escuchan. Si vamos a usar argumentos o historias para fortalecer nuestro punto de vista, debemos cuidar que se trate de información que las personas puedan reconocer como cierta.  La fuerza de la verdad es tan importante que logra atraer la atención y la convicción del más escéptico. Asimismo, la pasión y la vehemencia con la que nos expresemos servirá para que la gente crea en nosotros.

Finalmente, el orador tiene que ser memorable.  En este sentido, debe lograr la atención atenta y activa de su público, para que su mensaje sea recordado y que se actúe con respecto a él de  la manera que el orador desea.  Cualquier persona al escuchar a un orador se pregunta, “¿ A mí que ……?” El mensaje tiene que ser relevante para el escucha y debe ser lo suficientemente importante, como para lograr la atención e inspirar la acción. Cuando el orador es memorable, ha logrado impactar a las personas tocando temas que tienen un significado especial en su vida, logrando incidir en su memoria y en sus acciones.

¿Eres un buen orador? Eres comprensible? Creíble? Memorable? Cómo puedes mejorar?

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“El cambio es ley de vida. Cualquiera que sólo mire al pasado o al presente, se perderá el futuro.”   John F. Kennedy

cambio Las empresas familiares están sujetas a cambios en cuanto a la familia, la empresa y la propiedad. Las familias cambian al integrar a las parejas de sus miembros, crecen al recibir a las siguientes generaciones y se reducen al despedir a los que mueren.  Las empresas cambian al crecer, al lograr su consolidación o al experimentar una contracción. La propiedad también cambia, normalmente se inicia con un solo propietario, para luego pasar a varios herederos y posteriormente se diluye entre muchos miembros de las siguientes generaciones.

Ante estas transiciones, normalmente inevitables, los miembros de las familias empresarias deben estar preparados para el cambio. Los expertos en el tema proponen un proceso de 5 pasos, (en Inglés son las 5 C`s: concern, crisis, confrontation, crystallization, change). Para ilustrar el proceso de cambio, podemos revisar el tema de la sucesión.

El primer paso es la concientización de que el cambio va a llegar, es decir, la empresa va a experimentar una sucesión. Debemos reconocer que la situación actual no va a perdurar por siempre y que debemos estar preparados para lo que venga con el cambio generacional.

El segundo paso puede ser una crisis, es decir, por no estar preparados tenemos que enfrentar una realidad que puede ser peor que lo que pensábamos, por no haber hecho nada al respecto. En el cambio sucesorio esta situación es usual cuando el líder actual no quiere soltar.

El tercer aspecto es la confrontación con un evento que dispara el cambio, o sea la sucesión.  Muchas veces es un tema de salud del líder o de un problema en la empresa que no se puede resolver. Este evento sirve como catalizador. La confrontación forza a la familia a revisar varias alternativas y a tomar acción.

El cuarto paso se conoce como “cristalizar”, es decir, “ver con claridad”. Es el momento en que las ideas se aclaran en cuanto a su fondo y forma. En este momento dejamos las viejas ataduras para adoptar nuevos roles y responsabilidades y asumir lo necesario para la continuidad. Se entiende y se acepta que la sucesión es un imperativo y que se tiene que llevar a cabo de la mejor manera posible.

Finalmente el cambio se lleva a cabo, las personas asumen una nueva mentalidad y llevan a cabo el cambio en actitud y comportamiento. El futuro se vuelve el presente y la sucesión se lleva a cabo.  El sucesor asume el mando y el fundador se retira. En ese momento se regresa al primer paso, debemos estar conscientes del inicio de un nuevo ciclo, en este caso del proceso de sucesión.

¿Estás consciente de los procesos de cambio en tu familia? En tu empresa? En tu patrimonio? ¿Cómo los vas a llevar a cabo?

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“Un buen líder te hace pensar que él es la persona más lista, pero un líder multiplicador te hace pensar que tú eres la persona más lista.”     Bono
Multiplying-Effect13Las empresas familiares necesitan que sus líderes multipliquen los resultados de su gente. Los líderes multiplicadores son aquellos que logran extraer toda la capacidad y la inteligencia de su personal en beneficio de cada persona y de la empresa.

La gente crece alrededor  de un líder multiplicador, pues descubre “de lo que es capaz” y lo “desarrolla” para ser una mejor persona y dar su mejor esfuerzo para el éxito de la empresa.

La paradoja de la mayoría de las empresas es que sus recursos humanos están “sobre-trabajados” y “sub-utilizados”.  Es decir, la gente trabaja mucho, logra poco y se siente desaprovechada. Algunas personas piensan que se debe “lograr más con menos”, pero los expertos en recursos humanos, Liz Weisman y Greg McKeown, argumentan que “se puede obtener más, al usar más de la capacidad y la inteligencia” de las personas. En su libro, Multipliers, How the Best Leaders make everyone Smarter,  concluyen que todos los líderes pueden ser multiplicadores si cultivan 5 disciplinas.

Estas 5 disciplinas son: Convertirse en un “Imán” del talento humano; ser un “Libertador” de las ideas de la gente; ser un “Retador” de las capacidades intrínsecas de cada persona; procurar “Debatir antes de Decidir”; y ser un “Inversionista” en la capacidad de su equipo de trabajo.

Ser “Imán” implica atraer y optimizar el talento humano. En todas las empresas existen personas que la gente admira y con la cual quieren trabajar. Estos líderes se caracterizan por buscar talento en todo mundo, identificar las fortalezas de cada quien, desarrollarlas al máximo y desactivar los obstáculos.

Una vez que el líder ha integrado su equipo, se tiene que convertir en un “libertador” y no un “tirano”. El “libertador” se distingue por crear espacios para cada persona, exigir su mejor trabajo y propiciar un ciclo de aprendizaje permanente. La clave es permitir que la gente genere nuevas ideas, para ello el líder debe “aprender a escuchar y dejar de hablar tanto”. Se debe permitir que la gente experimente y se equivoque, pero se tiene que exigir que se aprenda de los errores. No se puede caer en la “tiranía” que no permite errores y que “aplasta” a las personas que los cometen.

Para extraer lo mejor de cada quien, el multiplicador tiene que ser un “retador”. En este sentido, tiene que identificar las oportunidades existentes, establecer un reto (agresivo pero alcanzable) y lograr que la gente crea que se puede alcanzar (“si, se puede”).  Para ello, el líder tiene que evitar caer en un papel de “sabe-lo-todo”, sino que tiene que “hacer las preguntas relevantes” y permitir que los demás las respondan.

El siguiente paso es la toma de decisiones. El multiplicador debe “debatir y después decidir”. Para ello es necesario enmarcar el problema, propiciar el debate y tomar decisiones fundamentadas. El debate tiene que dar seguridad para quien participa, pero también debe asegurar el rigor de las discusiones. Al debatir el Qué?, Por Qué? Y el Cómo?, se podrán tomar mejores decisiones con la participación del equipo. El líder no cede su responsabilidad de decidir pero si comparte el proceso de decisión.

Finalmente, el multiplicador es un “inversionista” en su gente. Este líder no cae en la práctica del “micro-manager” que “hace todo y no deja que los demás hagan nada”. Por el contrario el multiplicador cree en su gente, los involucra, les delega y los hace “dueños” de sus acciones, invierte en ellos, pero también les exige resultados y los hace responsables del desenlace.

¿Eres un líder multiplicador? ¿Cuáles disciplinas cumples? ¿Cómo puedes mejorar?

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“Habla suave, pero lleva un garrote grande.”    Theodore Roosevelt

dominio y prestigioGran parte del éxito de los líderes radica en el desarrollo y utilización de sus habilidades para influir en la gente.  Se dice que existen dos caminos para lograr la influencia: el dominio y el prestigio.

 El dominio se logra cuando los demás nos ven fuertes, poderosos y con autoridad. Por otro lado, cuando tenemos prestigio, la gente nos respeta y admira por lo que somos y sabemos. Los líderes pueden optar por cualquiera de estos caminos para influir en las personas.

Las personas que optan por el dominio, hablan con fuerza, levantan la voz, son asertivos, proyectan auto-confianza y promueven sus logros con orgullo y convicción. Estas personas se expresan de manera dominante con lenguaje  enérgico, verbal y no verbal, también suelen “pedir sin dar nada a cambio”, por lo cual se les considera como “tomadores” (takers).

Por otra parte, las personas que prefieren el prestigio hablan suavemente, sin ser muy asertivos, expresan sus dudas y buscan el consejo y la opinión de otros. No tienen miedo en revelar sus debilidades ni les preocupa buscar el apoyo de los demás. Por su gentileza y apertura, se distinguen por “dar sin pedir nada a cambio”, y se les califica como “dadores” (givers).

Los “tomadores” suelen ser más efectivos en lograr el dominio, pero no necesariamente logran mayor influencia. En muchas ocasiones las personas se muestran escépticas ante una persona que las quiere dominar, pues se genera un juego de suma cero, en el cual entre más poder y autoridad tenga yo, menos tienes tú.  Esta forma de interacción puede dar poder, a uno en detrimento del otro, pero no significa que el menos poderoso cede ante el que detenta el poder.

Es importante observar como los “dadores”, desarrollan su prestigio en los 4 ambientes de la influencia: presentar, vender, persuadir y negociar.  Al presentar un argumento, los “dadores” no se preocupan por revelar sus debilidades ni se sienten mal por expresar cierta vulnerabilidad. Su interés es ayudar a los demás y no tienen miedo en ser auténticos.  Las personas suelen valorar la autenticidad por encima del poder.

Una vez que se termina la presentación, es necesario “cerrar la venta”, es decir aprovechar el respeto que hemos obtenido de los demás, para lograr el cambio en sus actitudes y comportamientos.  Para ello, requerimos preguntar y escuchar a nuestro interlocutor. Las preguntas denotan nuestro interés en ellos y al escuchar podemos obtener la información y la confianza que nos falta para convencerlos. Se dice que el arte de lograr “adeptos” implica “conducirte a mi conclusión en tus términos.”

 El siguiente paso es la persuasión. Los “tomadores” suelen forzar su opinión a los demás y en ocasiones enfrentan una gran resistencia.  Por el contrario, los “dadores”, plantean las cosas de manera tentativa y dan importancia a la opinión y consideración de los demás. Así logran la colaboración de los otros, quienes se sienten “tomados en cuenta” y aceptan lo que se les propone como “algo propio”.

Finalmente en la negociación, los “tomadores” asumen posiciones contrarias y tratan de ganar en una “guerra de poder”. Por su parte, los “dadores”, suelen desactivar la animadversión al preguntar “¿Si estuvieras en mi lugar, que harías?” Si la solicitud de consejo es legítima, la otra persona suele asumir una posición de apoyo y busca la manera de ayudar a tu causa.  Benjamín Franklin decía “la mejor manera de ganar amigos, es apelar a su orgullo y vanidad, solicitando su opinión y su consejo, de esa manera lograrás que te admiren por tu buen juicio y sabiduría”.

¿Cuál es tu método para influir en las personas? ¿El domino o el prestigio? ¿Prefieres ser “tomador” o “dador”?

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“La clave para crecer es: gente, gente, gente.”   Opinión popular

Gente para crecimientoLas empresas familiares desean crecer para dar un mayor beneficio a los dueños y sus familias, pero también a sus empleados y directivos, sus clientes y proveedores, las comunidades en las que operan y a todos los demás participantes (stakeholders) en su ámbito de negocios.

Crecer significa cambiar.  El cambio abarca muchas cosas, pero sobre todo se requiere un cambio en las personas.  El emprendedor tiene que cambiar para crecer en su persona y en su empresa.  El cambio demanda más gente y mejores procesos y controles.

Para crecer, la empresa familiar requiere, identificar, seleccionar, contratar, capacitar y retener a las personas necesarias.  Estas personas deben cumplir con muchos requisitos, pero sobre todo deben ser afines a los valores, la cultura y el liderazgo de la empresa.

El primer paso es asegurarse que el líder actual es la persona adecuada para conducir el crecimiento de la empresa a su siguiente nivel. El emprendedor debe transitar de un rol de “hombre orquesta” a una tarea de “director de orquesta”.  El jefe ya no puede ni debe “hacer todo”, tiene que aprender a delegar a otros, lo que ya no debe hacer.  Para ello es indispensable contar con procesos que le indiquen a las personas lo que deben hacer. Para asegurar que se cumplan los procesos, se deben precisar los indicadores de gestión y medir la actuación de cada quien, para verificar el cumplimiento y corregir las desviaciones.

El líder tiene que comentar a sus subordinados que se van a presentar errores y que lo más importante es aprender de las equivocaciones para no repetirlas. El jefe debe ser maestro, mentor y coach de sus seguidores para mejorar su desempeño. El jefe tiene que desarrollar a otros “jefes” y convertirse en “jefe de Jefes” (manager of managers).

Al crecer, se vuelve vital la función de contratación de personal. Se tiene que contar con personal capaz de cumplir sus funciones, pero sobre todo muy involucrado y motivado de trabajar en la empresa. Tienen que sentir orgullo de que su trabajo es significativo para ellos y  para los demás. Es un hecho que el personal altamente involucrado, podrá dar una mejor atención  a los clientes, lo cual se traducirá en mayores ventas y mejor rentabilidad para la empresa.

La clave para lograr el involucramiento del personal es la actitud y el comportamiento del líder. ¿Cuál es tu estilo directivo? Cumplir con la “regla de oro”, tratar bien a la gente, tenerles confianza, dirigir con el ejemplo, “hacer lo correcto”, ser humilde, escuchar atentamente, dar y solicitar retroalimentación, invertir en capacitación, evaluar el desempeño y premiar el trabajo “bien hecho”.

Lo ideal es que la empresa desarrolle un “sistema de crecimiento” basado en la interacción constructiva de la estructura y cultura organizacional, las políticas de recursos humanos, la medición y evaluación del desempeño y el comportamiento del liderazgo de la empresa.

Resulta indispensable crear una cultura empresarial de alta colaboración y un equipo de trabajo al más alto nivel de la empresa que actúe como el “grupo directivo” capaz y comprometido para dirigir a la empresa en su trayectoria de crecimiento.  Para ello, el proceso de contratación  debe ser “lento” para contratar , a los “mejores”, y “rápido” para despedir, a los “indeseables”.  En todo momento de la curva de crecimiento se necesita contar con la gente adecuada en el lugar adecuado, ese es el reto mayor de la empresa familiar que desea crecer.

¿Eres el líder que tu empresa necesita para crecer? ¿Tienes la gente para crecer? ¿Sabes como obtenerla, desarrollarla  y conservarla?

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“Nada es permanente a excepción del cambio.”  Heráclito

transicionesDurante el desarrollo de su empresa todos los emprendedores experimentan varias transiciones que les demandan distintas capacidades, habilidades y actitudes.  Al crecer la empresa el emprendedor tiene también que “crecer”.  Si no está dispuesto a experimentar los cambios necesarios corre el riesgo de ser el impedimento de su propio éxito.

El emprendedor inicia su vida productiva como el “hacedor”, literalmente es la persona que hace todo lo que la empresa requiere.  Es el “hombre orquesta”, el “mil usos”, el “todólogo”.  En esta etapa el emprendedor depende primordialmente de sí mismo, de su capacidad de trabajo, su esfuerzo.  Sus decisiones son productos de sus pensamientos y emociones, rara vez requiere de alguien más para llevar adelante su negocio.

Sin embargo, su propio éxito lo lleva a una segunda etapa, en la cual ya no puede hacer todo solo.  Requiere el apoyo y el trabajo de otras personas.  En ese momento el emprendedor pasa de ser el “hacedor” a ser el “jefe”.  En este momento ya no esta solo, tiene personas que trabajan para el y lo apoyan.  El emprendedor tiene que aprender a seleccionar a su personal y a supervisar su trabajo. El “jefe” puede ahora lograr más resultados con el trabajo de todos sus subordinados. Se inicia el trabajo en equipo.

Continuando con su éxito el empresario llega al punto de que requiere de más gente que le ayude en su empresa.  Necesita tener a otros que actúen como “jefes” y el se convierte en un “líder”.  Es decir una persona que conduce a varios “jefes” que a su vez supervisan a varios subordinados (equipo de trabajo).  En esta etapa, el empresario tiene que delegar mas funciones y aprender a manejar varios equipos de trabajo. Tiene que ser un “jefe” de “jefes”, es decir un verdadero “líder”.

Si la empresa continúa creciendo,  el emprendedor se convierte en un “director” y tiene que apoyar el crecimiento de su grupo de trabajo y desarrollar a varios “líderes”. Como “director” tiene que actuar como “coach” o “mentor” de sus “lideres” para que estos crezcan a su vez y faciliten el desarrollo de la empresa.

En adición a la transición del emprendedor en cuanto al alcance de sus responsabilidades, el emprendedor también experimenta cambios en cuanto a sus funciones. Cómo “hacedor” y como “jefe”, el emprendedor es usualmente un “especialista” que conoce perfectamente su trabajo y lo que este conlleva.  Al llegar a “líder”, el emprendedor tiene que dejar de ser un “especialista”, para pasar a ser un “generalista”, que tiene que ver todo el bosque y no solo su arbolito. Por último el emprendedor evoluciona hacia un “director de orquesta”, cuando es el “director” de la empresa.  Su responsabilidad en esta etapa, es sobre el trabajo de todos, pero sobre todo en cuanto a la coordinación y la colaboración de muchas personas para lograr los resultados requeridos.

¿En que transición te encuentras? ¿Eres “hacedor”, “jefe”, “líder” o “director”? ¿Ya evolucionaste de “especialista” a “generalista” y llegaste a “director de orquesta”? ¿Estás creciendo al mismo ritmo que tu empresa?

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