“Muchas veces las apariencias engañan.”   Anónimo 

Los psicólogos y neurólogos han demostrado que las personas, muchas veces toman decisiones equivocadas de manera automática (sistema 1) con base en sus intuiciones, pero en otras ocasiones reflexionan (sistema 2) y emplean la razón con mejores resultados. 

Nuestro cerebro siempre busca la respuesta más rápida para encarar cualquier situación.  Esto nos lleva a utilizar la opción que genera el sistema 1, con base en los prejuicios, “procesos heurísticos” y en las “reglas de sentido común”.  Solo cuando no tenemos una “buena” respuesta inmediata, nos molestamos en hacer un esfuerzo mental por recurrir a la razón (sistema 2). 

Por ello, para mejorar nuestras decisiones es indispensable identificar y controlar nuestros prejuicios, percepciones, apreciaciones y errores de juicio que nos pueden llevar a incurrir en errores sistemáticos. 

Los prejuicios nacen como resultado de la función de “asociación de ideas” de nuestro cerebro. La mente genera muchas ideas en cascada que se van uniendo a partir de algún tipo de asociación, tales como similitud, recuerdo, facilidad de entendimiento, causas y efectos conocidos, experiencias repetidas, familiaridad y otras parecidas. 

Con base en estas ideas el cerebro construye una historia coherente y factible que puede aparentar ser verdadera pero que puede omitir información importante o bien inferir causas que no son reales. 

Los principales  prejuicios se concentran en 9 apartados: disponibilidad de información, afinidad, anclas, representatividad, confianza excesiva, aversión al riesgo, preferir el estatus quo, enmarcar el problema y desconsiderar datos estadísticos. 

La disponibilidad de información nos impulsa a dar mayor importancia a los eventos que conocemos o que hemos vivido. Por eso en México nos dan miedo los temblores, porque pensamos que siempre puede ser una catástrofe, aunque la probabilidad sea muy baja.  El error derivado de la afinidad se presenta cuando permitimos que nuestra visión de las personas se construya a partir de nuestro afecto o rechazo hacia ellas.  

Las anclas son básicas en las negociaciones, ya que las personas tendemos a decidir con base en un precio inicial (ancla), ajustado hacia arriba o hacia abajo, pero siempre cerca del valor original.  La representatividad da lugar a la creación de estereotipos que nos hacen juzgar a los hechos o las personas, en tanto existan similitudes con prototipos favorables o desfavorables. 

La confianza excesiva nos puede llevar a tomar decisiones muy aventuradas, mientras que la aversión al riesgo implica que nos preocupa mucho perder y que preferimos ser conservadores.  Preferir el status quo, nos puede dejar en la inmovilidad y en coartar la innovación.  Al enmarcar un problema, debemos hacerlo con objetividad ya que de lo contrario estaremos induciendo una respuesta que pueda ser equivocada.  Al marginar los datos estadísticos y no tomarlos en cuenta, buscamos una relación causa-efecto pero con poco fundamento. 

Es importante estar consciente de nuestros prejuicios, para evitar que nuestro sistema 2 se subordine al sistema 1 y actúe sin validar los elementos de nuestra decisión. 

¿Cuales son tus principales prejuicios?  ¿Estás consciente de ellos?  ¿Cómo puedes controlarlos para tomar mejores decisiones? 

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