“Nuestra vida es la suma de nuestras decisiones.”

 Albert Camus

El concepto y la formulación de la estrategia tienen que cambiar.  La dinámica actual de cambio constante en el entorno económico, social,  financiero, empresarial, tecnológico, global y político requiere que la estrategia sea concebida como un “proceso de aprendizaje continuo.”

El reto de los líderes actuales es desarrollar empresas capaces de adaptarse a los cambios, entender lo que esta pasando, aprender a utilizar la información de manera efectiva (“insights”) y traducir tales “insights” en acciones que generen beneficios para su organización.

La estrategia se concibe como: “la suma de las decisiones que la empresa toma, para definir dónde y cómo va a competir, para poder proporcionar un valor superior para sus consumidores y lograr un resultado sobresaliente para sus propietarios.”

Resulta indispensable que la empresa familiar desarrolle una estrategia para enfrentar dos realidades inexorables: sus recursos son limitados y existe la competencia.  Por lo tanto el propósito de la estrategia es: “definir la mejor manera de utilizar sus recursos para generar una ventaja competitiva.”

La estrategia debe responder a las siguientes preguntas: ¿En qué mercados vamos a competir? ¿Quienes son nuestros clientes potenciales? ¿Qué les vamos a ofrecer? ¿Cómo generaremos beneficios para nuestros clientes y rendimientos para nuestros inversionistas? ¿Cómo utilizaremos nuestros recursos y capacidades para lograr nuestros propósitos?

La estrategia de la empresa familiar se debe llevar a cabo siguiendo el Ciclo de Aprendizaje Estratégico que tiene 4 fases: aprendizaje, enfoque, alineación y ejecución.  La primera fase es el aprendizaje, que comprende realizar un análisis profundo de la situación del entorno de la empresa y de sus realidades internas. La segunda fase es el enfoque, que requiere emplear los “insights” de la primera fase para determinar la Propuesta Ganadora y las Principales Prioridades.

La Propuesta Ganadora es el corazón de la estrategia. En ella se establece lo que la empresa hace “mejor o de manera diferente” que le permite otorgar un valor agregado para los clientes y un resultado sobresaliente para los socios. Para ello, es indispensable que la empresa defina sus Principales Prioridades, que determinan los aspectos más importantes de las acciones de la empresa y establecen “lo que la empresa va a hacer” y también “lo que no va a hacer.”

La tercera fase es la alineación que implica alinear todos los elementos de la empresa con la Propuesta Ganadora y las Principales Prioridades.  Finalmente la cuarta fase es la ejecución, consiste en la implementación de la estrategia que se basa en “aprender haciendo”, llevar a cabo el plan de trabajo para lograr los resultados esperados, aprendiendo tanto de los éxitos como de los fracasos.  De esta última fase se regresa a la primera, haciendo del Ciclo de Aprendizaje Estratégico un proceso de acción continua, mediante el cual la empresa nunca deja de aprender.

¿Cuál es la estrategia de tu empresa? ¿Sigues el ciclo de aprendizaje estratégico? ¿Cuál es tu propuesta ganadora? ¿Cuáles son tus principales prioridades? ¿Cómo puedes lograr que tu empresa aprenda de manera continua? 

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